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No, ninguna "vacuna luciferasa" te inserta en el cuerpo un identificador de control

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En un vídeo distribuido en redes sociales, una mujer afirma que la vacuna anti-COVID contiene una patente llamada “lucifer-asa”. Según su descripción, son nanocristales que generan un código de barras para que controlen nuestra vida, desde la actividad sexual hasta el consumo de sustancias prohibidas. Es un bulo.

En la grabación se asegura que “planean utilizar un identificador único en la vacuna. Una de las patentes se lama luciferasa, se llama luciferasa. Son nanocristales que se iluminan bajo ciertas condiciones”. Según esta persona, el identificador no se puede percibir bajo la piel pero te adjudica un código de barras que, con su escaneo, permite el envío de datos muy personales. “Un biosensor en 24 horas empieza a recopilar información sobre tu cuerpo: cómo respiras, tus niveles de azúcar y oxígeno, tus patrones de ciclo menstrual, si tomas medicinas, si tomas sustancias ilegales, tus emociones, todo. Nunca más tendrás privacidad en tu vida”.

Es una nueva versión de uno de los bulos que más han circulado a lo largo de la pandemia: el que hace referencia a la implantación de un microchip de control en nuestro cuerpo si dejamos que nos inoculen la vacuna. Generalmente quienes mencionan la idea de introducir ese microchip la atribuyen a Bill Gates, uno de los mayores inversores mundiales en vacunas. Sin embargo, este empresario ya desmintió tal intención y no existen pruebas de ningún plan para insertar chips en nuestros cuerpos. En este vídeo no se menciona a Gates, pero las acusaciones infundadas son similares a las que se lanzan contra el empresario sobre nanorobots en nuestros organismos para vigilarnos.

La luciferasa es una enzima bien conocida por los científicos desde hace tiempo. Si se acude al buscador específico de patentes de Google, aparecen más de 100.000 menciones. Son proteínas inocuas que tienen la capacidad de brillar bajo ciertas condiciones (bioluminiscentes) y generan unos compuestos moleculares llamados luciferinas. Aquí tienes una explicación científica de cómo se comportan en el programa A Hombros de Gigantes. Por ejemplo, hacen que se iluminen las libélulas.

El nombre procede de la palabra en latín “lucifer”, que significa “portador de luz”, y su uso no tiene nada de diábolico, aunque algunos críticos de las vacunas están asociando estas enzimas con lo satánico y lo esotérico. Hemos encontrado experimentos con luciferasas para mejorar la investigación contra la COVID-19 pero también enfermedades previas como el cáncer o la gripe.

Literalmente, las luciferasas sirven para visualizar mejor las reacciones del organismo cuando se realizan experimentos en el laboratorio. Por ejemplo, observar mejor cuántos anticuerpos se han generado frente a un virus. Para identificar esos componentes o las dianas que se marquen, los científicos utilizan en ocasiones sustratos colorantes, y en otros, lumínicos. No hay nada que vincule a las luciferasas con un identificador de control.

La autora del vídeo se presenta como Carrie Madej y hemos encontrado a alguien con ese nombre en una base de datos de médicos de Georgia (EE.UU.). En su página de Linkedin, se presenta como osteópata. Distintos contenidos de Madej han sido considerados bulos por diferentes medios de comunicación (FR24news.com y BBC).

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