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El Cinturón del Óxido vuelve a ser clave: Pensilvania, Michigan y Wisconsin decantarán el duelo de Trump y Biden

DANIEL FLORES
6 min.

Estados Unidos y el mundo miran este miércoles a tres estados del denominado Cinturón del Óxido, la región industrial en torno a los Grandes Lagos, en los que aún no es posible proclamar un ganador de las elecciones presidenciales y que van a decantar el cargo político más poderoso del planeta entre Donald Trump y Joe Biden: Pensilvania, Michigan y Wisconsin se han convertido, al igual que hace cuatro años, en los estados decisivos y ambos candidatos necesitan ganar en al menos dos de ellos para mantener sus opciones, si bien otros cuatro estados en los que tampoco hay aún un vencedor definitivo (Arizona, Carolina del Norte, Georgia y Maine) pueden todavía influir en el resultado.

El recuento, que depende sobre todo de desentrañar el abultado volumen de votos adelantados y por correo que se han registrado como consecuencia de la pandemia de coronavirus -más de 101 millones de estadounidenses adelantaron su voto, según la Universidad de Florida-, es el más ajustado e incierto desde el año 2000, cuando un controvertido escrutinio en Florida dio, por apenas 537 votos, la presidencia a George W. Bush frente a Al Gore. En esta ocasión, Trump ha vuelto a ganar, y con holgura, tanto en Florida como en Ohio, los dos estados pendulares que han sido clave en las últimas décadas, aunque no es suficiente para cantar victoria.

Y es que, por más que el presidente insinúe un fraude en el voto anticipado y se proclame vencedor, amenazando con recurrir al Tribunal Supremo para que detenga el recuento ante lo que considera un triunfo evidente, hasta ocho estados están aún en el alero -tampoco en Nevada se ha proclamado vencedor, aunque parece claramente inclinado hacia los demócratas- y ninguna posibilidad está excluida, ni siquiera un empate a delegados en el Colegio Electoral que abriría un escenario de incertidumbre aún más acusada.

Por el momento, el recuento concede a Biden 224 compromisarios, mientras que Trump obtendría 213, más los tres que conseguirá con toda seguridad en Alaska. Para alcanzar la Casa Blanca, son necesarios 270 votos en el Colegio Electoral y quedan 98 por asignar, casi la mitad de ellos entre Pensilvania (20), Michigan (16) y Wisconsin (10), que serán los estados decisivos y donde el escrutinio amenaza con alargarse días, si no semanas.

Feudos demócratas desencantados

Hasta 2016, los tres eran feudos demócratas de larga tradición, al menos tres décadas, pero el actual presidente logró arrebatárselos a Hillary Clinton, aunque fuera por márgenes estrechísimos: en todos fue inferior a un punto y en Michigan, donde apenas les separaron 10.700 votos de un total 4,8 millones, se dio la diferencia más corta entre los dos candidatos, con un 47,5 % de Trump frente al 47,27 % de Clinton. La conquista del Cinturón del Óxido gracias al apoyo de los trabajadores blancos sin estudios superiores fue, sin duda, el triunfo más espectacular y decisivo de Trump en las últimas elecciones.

Biden sabía que buena parte de sus opciones pasaban por recuperar esos estados, de ahí que haya volcado su campaña en esa región, especialmente en Pensilvania, y en los trabajadores industriales que dieron la espalda a Clinton. Si mantenía los 20 estados que ganó Clinton y vencía en Pensilvania, Michigan y Wisconsin, llegaría a la Casa Blancasin importar siquiera el resultado de Florida, el estado clave desde 2000, ni Ohio, el estado que siempre elige al presidente desde 1964.

En esa tesitura, exactamente, se encuentra ahora, aunque es posible que ni siquiera necesite ganar en los tres. Si se confirma su victoria en Arizona, donde con el 82 % de los votos escrutados obtiene el 51,8 %, por el 46,8 % de Trump -lo que equivale a poco más de 90.000 votos-, es probable que le sea suficiente con ganar en dos de esos tres estados industriales en disputa.

En cualquier caso, la situación es similar para Trump, que cuenta con certificar sendos triunfos en Carolina del Norte y Georgia, dos feudos republicanos: en el primer estado, con el 95 % escrutado, tiene el 50,1 % de los votos, por el 48,7 % de Biden, aunque son solo 76.000 votos más de un total que supera los cinco millones, mientras que en Georgia, donde se ha contado el 92 %, cuenta con una ventaja de más de cien mil votos sobre un total de 4,5 millones, lo que se traduce en un 50,5 % del total, por el 48,3 % de Biden. Si lo logra, solo tendrá que ganar en dos de tres, entre Pensilvania, Michigan y Wisconsin.

Ni siquiera el empate es descartable

En esas circunstancias, el blog especializado FiveThirtyEight concede a Biden un 85 % de probabilidades de ganar, frente al 15 % de Trump, quien, pese a todo, lideraba el recuento en los tres estados clave pasada la medianoche, aunque poco a poco ha ido menguando su ventaja. En Pensilvania, el más relevante, tiene casi 618.000 votos de ventaja, lo que le coloca con un 55,1 % por el 43,6 % de Biden, pero aún quedan más de 1,75 millones por contar, ya que el recuento se encuentra en el 75 %, en buena parte porque cada condado tiene sus propias reglas sobre cómo y cuando se escruta el voto adelantado y por correo, que se supone que se inclina hacia los demócratas.

En Michigan, donde se ha escrutado el 81 %, Trump tiene el 51,3 % y 197.000 votos de ventaja sobre Biden, que está en el 47 %, aunque quedan 1,1 millones de votos por contar. Y en Wisconsin, donde el recuento alcanza ya el 89 % pero quedan aún 380.000 de votos por escrutar, Biden ha dado la vuelta al recuento inicial, que colocaba en cabeza al presidente: el aspirante demócrata tiene ahora poco más de 7.000 votos -sobre un total de más de tres millones-, lo que le concede una mínima ventaja del 49,2 % por el 49 % de Trump. En todos los casos, la contienda está aún abierta.

Trump y Biden mantienen sus opciones de ganar a la espera de los resultados en un puñado de estados decisivos

Tanto que la posibilidad de un empate en el Colegio Electoral es muy real, aunque no muy elevada: FiveThirtyEight le concede un 6 % de probabilidades a que ambos candidatos tengan 269 delegados. Para ello, Trump tendría que hacerse con Georgia, Carolina del Norte, Pensilvania y uno de los compromisarios de Maine, uno de los dos estados que eligen parte de sus delegados de forma proporcional, mientras que Biden tendría que ganar en Arizona, Nevada, Michigan y Wisconsin.

Si se llega a ese escenario, la decisión quedaría en manos de la Cámara de Representantes. En cualquier caso, la incertidumbre puede alargarse varios días e incluso semanas, en la medida que los candidatos decidan batallar en los tribunales los resultados de cada escrutinio. Y mientras tanto, las celebraciones deberán esperar.

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