Tras más de 40 años de trayectoria, Aitana Sánchez-Gijón ha recogido el Goya de Honor 2025 y ha afirmado sobre el escenario que no hay que tenerle miedo al cine y a la cultura, sino "a los nuevos imperialismos y a las limpiezas étnicas". A los 56 años, se convierte en la intérprete femenina más joven en recibir este galardón.
En su discurso, la actriz ha recordado a la recientemente fallecida Marisa Paredes y ha parafraseado una de las frases que pronunció también sobre el escenario de los Goya: "No hay que tenerle miedo a la cultura. Hay que tener miedo a la ignorancia, a la indiferencia, a la mentira, al fanatismo y a la violencia. Hay que tener miedo de la guerra".
Convencida de que Paredes estaría de acuerdo con ella, Sánchez-Gijón ha añadido: "Hay que tener miedo a los nuevos imperialismos y a las limpiezas étnicas".
"Hoy sois muchas más, iba siendo hora"
La actriz también ha reivindicado en su intervención a las mujeres cineastas. "Por suerte están cambiando las cosas. Hoy sois muchas más", ha celebrado al recordar una extensa carrera cinematográfica en la que ha trabajado con más de 40 directores y con solo cuatro directoras.
"Iba siendo hora, compañeras", ha dicho después de recordar a la directora Patricia Ferreira, fallecida el año pasado y a quien ha descrito como "una de las pioneras" en colocarse detrás de la cámara cuando para las mujeres "estaba casi todo vedado". Ha mencionado la labor de guionistas, productoras, sonidistas, directoras de fotografía, foquistas, operadoras de cámara o ayudantes de dirección.
También ha querido compartir la estatuilla con "todos esos compañeros que siguen adelante contra viento y marea empujados por su vocación y su talento". "¡Va por vosotros!", ha dicho, al tiempo que reconocía que ella forma parte del pequeño porcentaje de profesionales "que pueden vivir de esta profesión". Sánchez-Gijón ha hecho referencia, además, a lo aprendido durante sus años en el teatro y a las "herramientas ante la cámara" que adquirió "gracias a todos esos teatros" que ha "pateado" durante años.
"El cine es un empeño colectivo"
"Remamos siempre juntos pese a nuestras diferencias, intentamos dar lo mejor de nosotros mismos en circunstancias, a veces, muy adversas y todo para contar historias que sirvan de lugar de encuentro", ha dicho la actriz sobre el cine, un arte al que se ha referido como "un empeño colectivo" que sirve para crear "historias que nos ayudan a compartir lo que nos duele y lo que nos salva".
"Amo tanto esta profesión que disfruto más del trabajo de mis compañeros que del mío propio. Me lleno de asombro y de agradecimiento con el talento ajeno. Ese ha sido y es una fuente inagotable de aprendizaje para mí", ha afirmado la actriz, que ha agradecido entre risas que le hayan entregado este galardón "el mismo año" que lo recibe al que ha descrito como "el amor de su vida", Richard Gere, premio Goya Internacional 2025.
El primer Goya de una extensa carrera
Aunque sí ha estado nominada, Aitana Sánchez-Gijón no había recibido hasta ahora un Goya por ninguno de los numerosos papeles interpretados en sus cerca de 40 años de carrera. Sí cuenta en su palmarés con la Concha de Plata a la Mejor actriz del Festival de San Sebastián por Volavérunt, de Bigas Luna —a quien ha mencionado esta noche al recordar a los que ya no están— además de un premio CERES a Mejor Actriz, un Fotogramas de Plata, un Valle-Inclán y el Premio MAX de las Artes Escénicas, todos ellos por su papel protagonista en Medea.
Como ha recordado Maribel Verdú antes de hacerle entrega de la estatuilla, Sánchez-Gijón se ha metido en la piel de la duquesa de Alba, la camarera del Titanic o la Regenta. Además, ha rodado en inglés, francés e italiano, aunque siempre con la vista puesta en "nuestro cine". "Nunca me había hecho tanta ilusión entregar un premio", confesaba una emocionada Verdú que conoce a la galardonada desde que ambas eran pequeñas.
Nacida en Roma en 1968, a sus 56 años Sánchez-Gijón —que fue la primera mujer presidenta de la Academia de cine— ha podido vivir muchas otras vidas al otro lado de la pantalla. Debutó en el cine en 1986 con su papel en en Romanza Final (Gayarre), de la mano del director José María Forqué y se convirtió en un rostro habitual en la pequeña pantalla gracias a la serie Segunda enseñanza, por la que recibió la Medalla de Oro de la Academia en 2015.
Los Goya 2025 repasan la trayectoria de Aitana Sánchez Gijón
Con apenas 20 años, dio el salto a la fama con Bajarse al moro, de Fernando Colomo y, desde entonces, ha trabajado con directores de la talla de Fernando Fernán-Gómez, Pilar Miró o Pedro Almodóvar. También ha participado en producciones internacionales como El maquinista, de Brad Anderson, con Christian Bale; o Un paseo por las nubes, de Alfonso Arau, en la que compartía protagonismo con Keanu Reeves. Además, su primera nominación a un Goya llegó en 2022 con Madres paralelas, de Pedro Almodóvar.
Sánchez-Gijón ha dedicado el premio a sus hijos, a su padre y, en especial, a su madre, a quien ha definido como su vocación y su gran cómplice. La intérprete ha reconocido esta noche que recibe el Goya de honor pese a que se siente como "esa niña que pronunció sus primeras frases entre cajas" — cuando a los doce años dio sus primeros pasos en la compañía La Barraca, de Alicia Hermida— y se describía a sí misma "con el mismo temblor, el mismo vértigo, con las mismas ganas de desentrañar el misterio".
"Muchas gracias por tanto amor. Nos vemos en el cine", ha concluido la actriz.
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