"En este momento, lo que pienso es en esclarecer esto, no estoy pensando en mí". Con estas palabras, el ministro de Transportes, Óscar Puente (Valladolid, 1968), despachó a uno de los periodistas que el pasado miércoles, pocas horas después del accidente ferroviario de Urda, con al menos 69 muertos y decenas de heridos, le preguntó si había pensado dimitir o había puesto su cargo a disposición del presidente del Gobierno. El ministro esquivó la pregunta, como lo volvió a hacer unos minutos más tarde, cuando otro reportero le inquirió sobre el mismo asunto. Y el viernes, en su segunda rueda de prensa, también descartó dejar el cargo: "Mi obligación es dar la cara".
No era la primera vez que un periodista se lo planteaba. También tras el accidente de Adamuz, que dejó 46 muertos, una de las muchas preguntas que le persiguieron fue la de si no iba a dimitir. Entonces negó cualquier responsabilidad en el siniestro. También lo había hecho estos días, en sus intervenciones tras el accidente de Urda, en las que apuntó a un fallo humano como causa del segundo accidente fatal en la misma vía en un lapso de nueve meses.
Pero la presión esta vez ha surtido efecto, también el hecho de que España acude a las urnas en menos de un mes y Pedro Sánchez y el conjunto del PSOE se enfrentan a sus elecciones más difíciles. Todo ha terminado por precipitar los acontecimientos y Puente ha acabado presentando su dimisión. El PP y Vox habían exigido su cese, pero no solo. También algunos de los socios del Ejecutivo, como el PNV, el Frente Amplio y el sindicato CCOO, que censuró, como hizo Ada Colau, que Puente cargase sobre un operario del Centro de Control de Atocha la responsabilidad de la tragedia. Él mismo ha defendido al anunciar su marcha que "un ministro no puede continuar en su cargo con dos accidentes de esta gravedad en menos de un año. Es una cuestión de dignidad política, por coherencia y empatía política"
Como un púgil, Puente ha aguantado hasta el último minuto en una esquina del cuadrilátero. El ministro más duro del Gobierno de Sánchez, polémico por sus mensajes en redes sociales, ha dimitido este martes. Ha sido uno de los apoyos fundamentales del presidente. Lo fue en 2016, cuando Puente se mantuvo al lado de Sánchez en el Comité Federal del PSOE en el que los barones forzaron su dimisión. Y ya como ministro ha sido el boxeador que en redes sociales ha lanzado rectos y ganchos contra todo aquello que consideraba un ataque al proyecto político que encarna el líder de los socialistas o a su gestión. Llevaba a gala su cometido, tanto en público como en privado.
"De ganador a ganador"
El ministro de Transportes dimitido, que seguirá en el cargo hasta que su cese sea definitivo, volvió a la arena nacional tras las elecciones generales de 2023. Puente, aunque cosechó más votos, perdió en mayo de ese año la Alcaldía de Valladolid tras un pacto entre el PP y Vox y terminó por encabezar la lista del PSOE al Congreso de los Diputados. Ya entonces sus polémicas le precedían. Sus enfrentamientos en X con miembros de la oposición e incluso con gente de su mismo partido (Eduardo Madina, Emiliano García-Page...) eran más que sonados, y Sánchez le encargó dar la réplica a Alberto Núñez Feijóo en el debate de investidura del popular.
Puente salió a la tribuna del Congreso e hizo gala de su estilo duro, a ratos hiriente. De aquella sesión ha quedado, entre otras, la siguiente frase: "Señor Feijóo, de ganador a ganador, ya que estamos en igualdad de condiciones, por qué tiene usted más derecho a ser presidente del Gobierno que yo a ser alcalde de mi ciudad". Aquella tarde Puente cumplió. Para el PP fue humillante que Sánchez no se dignase a debatir con Feijóo.
Y Puente se convirtió en el mejor escudero de Sánchez, en el muro de contención. Por eso el presidente del Gobierno ha estado defendiendo hasta el último minuto su continuidad; por eso, cuando el exministro de Transportes puso su cargo a disposición en los primeros momentos tras el accidente de Urda, el jefe del Ejecutivo le respondió que sería "injusto" que se fuese. Dejar que Puente dimitiese era reconocer, en parte, que él también caía.
"Soy una persona muy pequeña para el proyecto político del que formo parte, que es muy importante, que es un proyecto de país. Si yo creyera que mi continuidad perjudica al proyecto, habría dado un paso a un lado", llegó a asegurar Puente el viernes, anticipándose a las preguntas de los periodistas.
A la tercera fue la vencida
Pero Sánchez no lo tuvo fácil para convencerle de que formase parte de su proyecto. El presidente del Gobierno le propuso hasta en tres ocasiones ser ministro, dos mientras Puente todavía era alcalde de Valladolid, pero no aceptó hasta la tercera. Lo contó el propio Sánchez en la presentación de su segundo libro, Tierra firme. En ese mismo acto, mientras Puente escuchaba en primera fila, le aconsejó que dejase sus redes sociales en manos de un community manager, pero el exministro, entre risas, negó con la cabeza.
Puente ha explicado en más de una ocasión que entiende las redes sociales como un canal de comunicación único con la ciudadanía. Las usaba de forma asidua cuando era alcalde y después ha seguido haciéndolo. Tras la dana que anegó la provincia de Valencia en octubre de 2024, acabando con la vida de 234 personas, su perfil de X se convirtió en la mejor fuente de información sobre las obras de reconstrucción que acometió el Ministerio de Transportes.
Ataques y memes en redes sociales
Pero ha sido fundamentalmente en las redes sociales, con ataques y hasta insultos a algunos de sus oponentes -llamó "mierda" a Toni Cantó y a Vito Quiles-, o rifirrafes y memes a cuenta del PP, donde Puente ha cosechado multitud de polémicas. Sin embargo, tras los accidentes de Adamuz y Urda lo que muchos usuarios de esas mismas redes sociales han rescatado son algunas de sus afirmaciones sobre la red ferroviaria, que se han acabado volviendo en contra del exministro. Como cuando aseguró en septiembre de 2024 que España vivía "el mejor momento ferroviario de su historia", o cuando tras el siniestro de Adamuz señaló que "la probabilidad de que otro accidente de estas características" se produjera era "muy baja".
También ha circulado estos días el sketch que se prestó a hacer con Marc Giró hace un par de semanas en el programa Cara al Show, en La Sexta. En él se ve a Puente y al presentador en un ascensor que de repente se para "por una avería en el sistema", a lo que el ministro replica: "Vaya por Dios, como si no tuviéramos bastante con la Renfe ya".
Esta noche, cuando Puente ha tomado el último turno de palabra en la Diputación Permanente del Congreso tras cuatro horas de sesión para anunciar su dimisión, no ha podido evitar que se le quebrase la voz: "[Mi marcha] No es ningún drama. Drama el de las víctimas, el de sus familias, sus seres queridos, que no van a poder volver. Sé que mi dolor no puede equipararse al suyo, pero después del suyo, créanme, ninguno es tan grande como el mío".
Un biografía política marcada por el municipalismo
Óscar Puente Santiago nació en Valladolid en 1968. Es licenciado en derecho por la Universidad de Valladolid y máster en Dirección Política por la Fundación Jaime Vera. Ejerció como abogado entre 1995 y 2015, actividad que compaginó con su faceta como actor de teatro hasta 1999, según consta en su ficha del Congreso de los Diputados.
Sus inicios políticos se remontan a principios de los 90, cuando se afilió al PSOE. En 2004 accedió a la Vicesecretaría general del partido en Valladolid, ciudad de la que llegó a ser concejal desde 2007 y alcalde entre 2015 y 2023.
Su salto a la política nacional se produjo en 2023 tras ser elegido diputado por su ciudad en julio. Fue nombrado ministro de Transportes en noviembre de ese año. Un cargo que este martes ha abandonado por voluntad propia tras los dos graves accidentes ferroviarios de Adamuz y Urda que ha terminado marcando dramáticamente su gestión.