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Claves de las 'midterms': ¿qué se vota y por qué son importantes en EE.UU.?

  • 250 millones de estadounidenses están llamados a las urnas para elegir 435 congresistas, 35 senadores y 36 gobernadores de estados

  • Según las encuestas, los demócratas arrebatarían el control de la Cámara Baja a los republicanos

Álex Mateos
10 min.

Estados Unidos afronta este martes elecciones de medio mandato, denominadas 'midterms' en inglés, en las que las encuestas apuntan que el Partido Republicano del presidente Donald Trump pierda el control de la Cámara Baja y posiblemente también el del Senado frente al Partido Demócrata.

¿Qué se elige en las 'midterms'? Como su nombre indica, estas elecciones intermedias tienen lugar a mitad de mandato del jefe de Estado, y su objetivo principal es renovar el Congreso de EE.UU. Pese a que Trump vaya a mantenerse como presidente pase lo que pase en los comicios, estos funcionan como una especie de plebiscito sobre la gestión del mandatario de turno. En esta ocasión, los demócratas se juegan su capacidad para poner freno a las medidas de su Administración y cambiar el equilibrio de fuerzas en el Congreso.

En esta votación, cerca de 250 millones de estadounidenses están llamados a elegir quién ocupará cada uno de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio de los 100 asientos del Senado. Además, escogerán a los gobernadores de 36 estados y cientos de cargos estatales y locales. Actualmente, los republicanos controlan tanto el Senado (con 53 escaños respecto a los 47 de los demócratas) como la Cámara de Representantes (219 a 214, con dos escaños vacantes). Sin embargo, lo que nos dice la estadística es que es habitual que el partido del presidente de turno pierda asientos en alguna de las cámaras o en ambas.

Los últimos sondeos de la cadena NBC afirman que, de los 218 legisladores necesarios para la mayoría en la Cámara Baja, los demócratas tienen 196 prácticamente garantizados y una probabilidad importante de hacerse con otros 31. En el Senado, sin embargo, la disputa entre las dos fuerzas mayoritarias del país está más ajustada, con una ligera ventaja para los azules (el color de los progresistas).

Con unas encuestas tan poco esperanzadoras, Trump ha optado por todo tipo de estratagemas para aumentar las posibilidades de remontada republicana: ha prometido 5.000 dólares para todos los estadounidenses adultos si gana las 'midterms' y ha ofrecido un millón de dólares a la persona que facilite pruebas de un supuesto fraude electoral. El inquilino de la Casa Blanca, que aún no ha aceptado la derrota que sufrió en las presidenciales de 2020 contra el demócrata Joe Biden, afirma que respetará el resultado del martes "si las elecciones son limpias".

Un tirón de orejas para el presidente

Existen varias "leyes no escritas" en EE.UU. en relación a las elecciones de medio mandato. Una de ellas es que la participación suele ser significativamente menor que en las presidenciales. Según los datos del laboratorio de ideas Pew Research Center, la afluencia a las urnas disminuye en las midterms desde 1840. Como ejemplo reciente, Biden se proclamó presidente en los comicios de 2020 con una participación del 66,8%, mientras que en las elecciones de medio mandato de dos años después tan solo un 52,2% de los estadounidenses fue a votar. Este año, sin embargo, los pronósticos vaticinan una participación más elevada. A través del sistema de sufragio anticipado, ya han ejercido su derecho más de 32 millones de personas.

La otra regla no escrita es que los resultados de las midterms suelen suponer un retroceso en el Congreso para el partido del presidente, sea demócrata o republicano. De las 40 elecciones de medio mandato que se han producido desde 1860, 37 se caracterizaron por una pérdida de representantes del partido gobernante en la Cámara Baja. En los últimos 90 años, la formación política del presidente promedia una pérdida de 27 legisladores en la Cámara y 3 senadores.

Obama interviene durante un mitin de campaña del Partido Demócrata en las elecciones de mitad de mandato, el 28 de octubre Megan Varner / Getty Images

Esta maldición ha afectado a casi todos, desde Dwight Eisenhower a Ronald Reagan, pasando por Joe Biden o Barack Obama. Tan solo en tres ocasiones el partido del presidente ganó escaños: en 1934, con el New Deal de Franklin Roosevelt; en 1998, tras el juicio político a Bill Clinton; y en 2002, bajo el mandato de George W. Bush, un año después de los atentados 11-S.

La sombra de este maleficio preocupa a Trump, cuya popularidad actual se sitúa en sus niveles más bajos, entre el 30 y el 35% de aprobación, lastrada por su gestión de la guerra en Irán, el alto coste de vida y la subida del precio del combustible.

La Cámara de Representantes: 435 escaños en juego

Al igual que España, el Congreso de Estados Unidos, que representa al poder legislativo, es bicameral: con el Senado, que es la Cámara Alta, y la Cámara de Representantes, que es la Baja. Esta última tiene 435 escaños que se renuevan de forma íntegra cada dos años, aunque puedan ser reelegidos indefinidamente. Cada legislador representa un distrito electoral, que a su vez pertenece a un estado. California, Texas, Florida y Nueva York son los estados que poseen más distritos y por ende, mayor representación en la Cámara Baja.

El número de distritos de cada estado se determina proporcionalmente por población en base al censo nacional, que se revisa cada 10 años. Sin embargo, para esta ocasión, legisladores de varios estados han redibujado el mapa de distritos antes de lo establecido, ya que no tocaba hasta 2030, en lo que se ha venido a denominar en EE.UU. "la redistribución de distritos a mitad de década". Pese a que el rediseño de los distritos con fines partidistas existe en el país desde el siglo XIX, en una práctica llamada en inglés 'gerrymandering', para estos comicios Trump animó a los republicanos de los estados a que la acometieran dondequiera que tuvieran oportunidad.

Un ejemplo claro de esta práctica se ha llevado a cabo en Texas, uno de los fortines históricos del Partido Republicano, que este año podría dar lugar a una importante victoria demócrata. Ante esta situación, la agrupación conservadora busca conseguir cinco legisladores extra en la Cámara Baja mediante el rediseño de los distritos. Como contrataque, el Partido Demócrata busca sus propios cinco escaños en California.

En total, 10 estados han rediseñado en los últimos dos años sus mapas de las circunscripciones electorales.

La Cámara de Representantes, que en sus inicios estaba enfocada a ser la más cercana al pueblo, redacta proyectos de ley federales y los somete a votación para su aprobación, además de legislar sobre cómo el presupuesto debe ser gastado. Asimismo, este hemiciclo es el que inicia los procedimientos para los juicios políticos, impeachment en inglés, contra el presidente o funcionarios federales. Posteriormente, el Senado se encarga del juicio en sí mismo. La Cámara Baja lleva a cabo también una labor de supervisión a través de sus 23 comisiones y 100 subcomisiones, encargadas de monitorear la actuación de las agencias federales.

Por todo ello, una mayoría demócrata en el Congreso supondría un quebradero de cabeza para Trump, que podría hacer frente a investigaciones y dotaría a sus rivales de autoridad para bloquear leyes.

Los representantes de Estados Unidos del 119.º Congreso juran sus cargos durante la primera jornada de sesiones en la Cámara de Representantes del Capitolio estadounidense Chip Somodevilla / Getty

El Senado se modificará en un tercio

Por su parte, el Senado cuenta con 100 escaños, dos por cada uno de los 50 estados. En estos comicios los estadounidenses elegirán a 35 senadores de la Cámara Alta. Esto se debe a que los senadores y los legisladores de la Cámara Baja poseen mandatos con una duración distinta. Los senadores se renuevan cada dos años por tercios, por lo que un representante de la Cámara Alta permanece en el cargo un total de seis años, aunque también puede ser elegido indefinidamente.

El Senado comparte la prerrogativa de redactar y aprobar borradores de ley federales que deban ser ratificados por las dos cámaras; participa en la aprobación de los presupuestos y tiene la facultad constitucional de declarar la guerra. Esta cámara tiene el poder exclusivo de aprobar o rechazar los nombramientos hechos por el presidente para cargos en su gabinete, los embajadores y los jueces federales, incluidos los del Tribunal Supremo. También puede dar luz verde o rechazar tratados internacionales negociados por el inquilino de la Casa Blanca.

Respecto a los impeachments, el Senado actúa como jurado en los juicios políticos contra funcionarios federales o el presidente.

Cabe destacar que, aunque los demócratas se hagan con el poder tanto de la Cámara de Representantes como del Senado, el presidente conserva el poder de veto, que solo puede anularse con una mayoría de dos tercios en ambas cámaras.

36 gobernadores y 145 referéndums

En estas elecciones intermedias, los estadounidenses también elegirán a los gobernadores de 36 de los 50 estados del país. Entre las batallas más esperadas, destacan los estados de Georgia, Michigan, Ohio, Wisconsin y Texas. Actualmente, los republicanos mandan en 26 gobernaciones, frente a las 24 demócratas.

Un gobernador es, durante un mandato de cuatro años, la figura más relevante para la legislación y la política de cada estado. Debido al descentralismo de Estados Unidos, las competencias de un estado federal son amplias, desde la legislación sobre el aborto hasta normas educativas.

En varios estados, los votantes también decidirán sobre medidas de políticas públicas. En total, elegirán 145 iniciativas sobre diversos temas.

Los simpatizantes llevan gorras con el lema MAGA mientras asisten a un mitin de campaña de las elecciones de mitad de mandato del vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance Evan Vucci Evan Vucci-Pool / Getty Images

En California, por ejemplo, los electores tendrán que pronunciarse sobre 14 propuestas, como una "iniciativa fiscal para los millonarios", que impondría un impuesto de hasta el 5% a las personas con un patrimonio de 1.000 millones de dólares; la posibilidad de exigir a los votantes una identificación oficial para ejercer su derecho; o la aprobación de un bono para viviendas asequibles.

Muchos de estos referéndums están enfocados en quién y cómo deben votar. Arkansas, Kansas, Dakota del Sur y Virginia preguntarán a los ciudadanos si quieren que se establezca una enmienda que especifique que solo los "ciudadanos estadounidenses" pueden sufragar, algo que ya está plasmado en la ley federal.

El aborto también está presente en algunas de las papeletas. En Idaho, donde desde 2022 la interrupción del embarazo está penalizada casi en su totalidad desde la fecundación, una de las legislaciones más estrictas del país, se somete a plebiscito una iniciativa ciudadana que permitiría esta práctica hasta las semanas 22-24 de gestación.

¿A qué hora conoceremos los resultados?

En España, los resultados comenzarán a conocerse a lo largo de la noche del 3 al 4 de noviembre. Paulatinamente, cada estado irá proporcionando sus datos a su propio ritmo. Hay que tener en cuenta que el país cuenta con diferentes husos horarios.

Los primeros en cerrar sus centros de votación serán los estados del este, como Virginia, Georgia o Maine, en torno a la medianoche española. Nueva York cerrará más tarde, a las 03:00 peninsulares. Más adelante, será el turno del Medio Oeste, como Illinois o Misuri. Estados como California y Oregón, al oeste, no cerrarán sus urnas hasta las 05:00 hora peninsular.

Si la distancia entre dos candidatos a senador, congresista o gobernante es muy ajustada, el resultado oficial no se conocería en dicho estado hasta varios días o incluso semanas después. Por lo tanto, es muy probable que cuando amanezca en España este miércoles, aún haya muchas incógnitas por resolver.