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Dos años de políticas de Trump que pueden costar el Congreso a su partido: "Es un lastre para los republicanos"

  • Los estadounidenses creen que la guerra de Irán y los aranceles han perjudicado su nivel de vida

  • La inmigración sigue siendo una baza para movilizar al votante tradicional republicano

Miguel Charte
11 min.

Las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, que se celebran el 3 de noviembre, serán un test para las políticas de Donald Trump desde 2024. Un mal resultado para el Partido Republicano en el Senado y la Cámara de Representantes puede dificultar al presidente los dos años que le quedan en el cargo, y convertirlo en lo que los estadounidenses llaman un 'pato cojo', o incluso abrir la puerta a un proceso de destitución (impeachment).

Trump ha multiplicado los decretos y los anuncios impactantes. En estos dos años, ha endurecido las redadas y deportaciones de migrantes; ha recortado el gasto federal; ha impuesto aranceles al resto del mundo y ha iniciado una guerra contra Irán, lo que ha provocado un aumento de los precios de los combustibles y de la inflación, justo cuando el coste de la vida se ha convertido en el asunto central de estas elecciones.

"Es una combinación, la guerra y los aranceles, que hace que la preocupación por el nivel de vida entre en las elecciones", explica a RTVE Noticias Lama El Baz, investigadora asociada del Chicago Council on Global Affairs. "Especialmente en este tema, que está conectado a la guerra de Irán, a los aranceles y a la política comercial, el historial del presidente es un lastre para los candidatos republicanos", declara Max Yoeli, investigador de Chatham House.

Inmigración y recortes

Trump llegó al poder con dos promesas clave en política interior: recortes del Gobierno federal y expulsión de inmigrantes irregulares.

El presidente puso a Elon Musk al frente de un Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, en inglés) y le dio amplios poderes para el despido de funcionarios y el cierre de agencias gubernamentales. Se han recortado los servicios de asistencia sanitaria mínima (Medicare y Medicaid); la financiación de la educación; la gestión de los Parques Nacionales o la ayuda exterior, que ha sufrido un golpe con la desaparición de USAID. El DOGE dejó de funcionar el 4 de julio de 2026, supuestamente tras cumplir sus objetivos.

En política migratoria, la máxima preocupación para los votantes republicanos y en especial para los MAGA, la base electoral de Trump, se han intensificado las deportaciones, enviando a los migrantes a sus lugares de origen o a terceros países, desde la base aérea de Guantánamo, en Cuba, a El Salvador de Nayib Bukele o a países africanos.

Trump publicitó las redadas del ICE (Servicio de Control de la Inmigración y Aduanas) para demostrar su mano dura, pero el exceso de violencia ha acabado con un saldo de varios muertos, entre ellos dos estadounidenses (Renee Good y Alex Pretty) tiroteados en plena calle. Sin contar a centenares de personas que han sido separadas de sus familias y encerradas en centros de internamiento que no cumplen las condiciones mínimas.

La actual administración también ha tomado medidas contra la diversidad, como acabar con la discriminación positiva para facilitar el acceso a la administración de las minorías discriminadas (afroamericanos, mujeres). Y Trump ha copado titulares con sus inversiones en criptomonedas, sus proyectos megalómanos como el salón de baile de la Casa Blanca o la polémica del Kennedy Center.

Trump y el Partido Republicano han intentado también condicionar las elecciones, por ejemplo, redibujando los mapas electorales en su beneficio, lo que se conoce como gerrymandering. O resucitando los bulos sobre el fraude electoral y el voto por correo.

Guerra de aranceles

Nada más llegar a la presidencia, Trump impuso aranceles al resto de los países del mundo. Lo llamó el "Día de la liberación". La guerra arancelaria ha tenido un recorrido sinuoso. El presidente retiró las tasas a algunos países, los pausó con otros (México) y llegó a un acuerdo con la Unión Europea.

En uno de los mayores reveses a sus políticas, la Corte Suprema falló que los aranceles generales eran ilegales, a lo que Trump respondió con nuevas tasas del 10 %, una medida que fue igualmente impugnada por los tribunales pero con la que ganó tiempo.

En los últimos meses ha abierto el conflicto económico con Canadá, con aranceles del 50 % a algunos productos, tras el reciente fracaso de las negociaciones comerciales. El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha prometido responder "dólar por dólar".

China está siendo un hueso aún más duro de roer. Tras establecer un arancel del 100 %, Pekín respondió con la misma moneda. Trump y Xi Jinping han llegado a un entendimiento y ambos han hecho votos para "coexistir en paz".

Gaza, Ucrania... e Irán

La política exterior de Trump ha estado marcada por el unilateralismo y el desprecio al derecho internacional. Latinoamérica ha vuelto a ser el "patio trasero" de EE.UU.: intervención en Venezuela; ataques a supuestas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico; embargo petrolero a Cuba e intromisión en las elecciones de varios países en las que Trump o su secretario de Estado, Marco Rubio, han apoyado a su candidato predilecto.

Los aliados de EE.UU. no se salvan de este intervencionismo. Trump exigió a Dinamarca, miembro de la OTAN, que le cediera Groenlandia. De momento este asunto se ha zanjado con un acuerdo entre ambos países.

En Ucrania, Trump no ha podido poner fin a la guerra que prometió acabar "en 24 horas". El conflicto está a punto de cumplir cuatro años y los ataques contra infraestructuras y objetivos civiles son cada vez más numerosos. En las últimas semanas, la Casa Blanca ha dado un nuevo giro y ha abierto las puertas a los hidrocarburos rusos para intentar contener la inflación, mientras retrasa el envío de armas a Kiev.

En Gaza, Trump apoya a Israel y llegó a proponer la expulsión de los palestinos para construir una "Riviera de Oriente Medio". Después impuso un alto el fuego que sólo ha funcionado sobre el papel: el Ejército israelí ha matado a más de 1.400 palestinos durante la supuesta tregua (en total son más de 74.000 desde el 7 de octubre de 2023). La "Junta de Paz" creada siguiendo el plan de Trump no ha logrado nada, ni desarmar a Hamás, ni que Israel se retire, ni comenzar la reconstrucción.

Pero la decisión de política exterior que más va a marcar las legislativas es la guerra de Irán, iniciada por EE.UU. e Israel el 28 de febrero. La República Islámica resiste y los ataques a los aliados de EE.UU. en el Golfo Pérsico, junto con el bloqueo del estrecho de Ormuz, han elevado el coste militar y económico. Los estadounidenses han visto dispararse el precio del combustible y la inflación (3,4% en agosto) por la implicación de su país en otra guerra en Oriente Medio, justo lo que Trump dijo que no haría.

Votantes enfadados por el coste de la vida

Las elecciones de medio mandato a menudo actúan como un referéndum sobre el presidente. Trump llega el mayor nivel de desaprobación desde el segundo mandato de George W. Bush, y los demócratas podrían obtener la mayoría en la Cámara de Representantes.

"La gente está enfadada por cómo Trump ha llevado la presidencia los últimos dos años", explica a RTVE Noticias Lama El Baz, investigadora asociada del Chicago Council on Global Affairs.

Según una encuesta llevada a cabo por el Chicago Council en julio, los estadounidenses piensan que la guerra de Irán y los aranceles han afectado negativamente al coste de la vida (un 86 % en el primer caso, y un 81 % en el segundo). "Una mayoría ve que ha afectado negativamente su día a día y su capacidad de gasto", añade El Baz.

"El aumento del coste de la vida está en primer lugar en la lista de prioridades de los votantes, la mayoría de los republicanos y demócratas lo citan como su mayor preocupación, y casi 4 de cada 5 estadounidenses afirma que la Casa Blanca tiene alguna responsabilidad", confirma Max Yoeli, de Chatham House.

"A muchos estadounidenses la propia guerra les da un poco igual, no sé si la mayoría podría encontrar Irán en un mapa, pero les duele en los precios", declara Adam Dubin, profesor de Derecho Internacional en la Universidad Pontificia de Comillas.

Hay descontento incluso entre las bases del trumpismo, según Dubin. "Tenían una cierta esperanza de que su calidad de vida iba a mejorar, y no sólo no ha mejorado, sino que ha ido en sentido contrario".

Roger Senserrich, analista político establecido en Connecticut y autor del podcast Four Freedoms, advierte de que el efecto depende "de cada estado y de cada campaña". "En Kansas, en Iowa, en estados del centro del país, la subida del precio del gasoil y los fertilizantes ha hecho más daño. Gran parte de la fortaleza de los republicanos es el voto rural, y esas zonas sufren una crisis tremenda por la subida del gasoil".

Los aranceles preocupan en Michigan, sede de la industria automovilística, o en Maine, estado fronterizo con Canadá, mientras que en el Medio Oeste y en Texas, los recortes en asistencia médica golpean a comunidades que dependen de la ayuda pública, según Senserrich.

La inmigración, una baza para los republicanos

Otras decisiones de Trump ofrecen bazas a su partido. Por ejemplo, según Lama El Baz, a muchos republicanos les gusta que el presidente haya retirado el apoyo incondicional a Ucrania y haya forzado a los aliados de la OTAN a armarse para defenderse a sí mismos.

Y luego está la inmigración. El 67 % de los republicanos siguen considerando que la inmigración es una "amenaza crítica" para el país, según el Chicago Council. "La inmigración es un asunto que realmente moviliza a los republicanos alrededor de una amenaza central, y creo que lo usarán para aumentar su apoyo en las elecciones", apunta El Baz.

Pero la violencia contra los migrantes, en especial los hispanos, puede costarle votos en algunos distritos. "En Texas, el Valle del Río Grande es una zona abrumadoramente latina y se pasó al Partido Republicano con fuerza en las elecciones de 2024 —ejemplifica Senserrich—. La política migratoria ha hecho muchísimo daño allí, por ser tan indiscriminada, aleatoria y abiertamente racista, y eso hace que muchos votantes tengan problemas".

"En las últimas elecciones, los demócratas perdieron muchos votos hispanos y se fueron a los republicanos. Ahora van en la dirección contraria", coincide Adam Dubin. "Tiene que ver mucho con el nivel de brutalidad. Aunque tengas papeles, conoces a alguien que está afectado".

"La inmigración puede impulsar todavía a una parte de la base republicana y animar a votar a los más recalcitrantes, pero al mismo tiempo, ha alejado a algunos independientes y votantes indecisos, lo que puede dificultar que los republicanos ganen algunos escaños disputados", opina Max Yoeli. "Creo que la confianza de los republicanos en Trump ha aumentado o permanecido neutra en temas sociales o culturales, como las personas transgénero o LGTBQ, el aborto... Pero esos no son los temas que preocupan a la mayoría de los votantes".

Candidatos republicanos que no quieren a Trump

El caso es que varios candidatos republicanos consideran que Trump es más una carga que una ventaja, y han optado por desligarse del presidente durante la campaña, incluso en estados tradicionalmente seguros. Por ejemplo, Greg Abbott, gobernador de Texas, al que las encuestas muestran casi empatado con la candidata demócrata Gina Hinojosa, decidió no compartir un mitin con Trump a principios de octubre. Y la congresista Maria Elvira Salazar, representante de un distrito en Miami (Florida), criticó abiertamente los excesos de la política migratoria en un vídeo de campaña.

"El presidente es tan impopular que ahora mismo es un lastre tremendo para sus compañeros —remacha Senserrich—. Basta ver dónde está haciendo campaña: va a estados ultraconservadores, como Alabama, porque en los swing states [estados donde ambos partidos tienen opciones de ganar] no lo quieren ni ver."

"La promesa del America First, de que la vida iba a ser mejor con Trump, no se ha materializado", resume el profesor Adam Dubin. "Los demócratas están llenando ese agujero, y ofrecen políticas de salud, de apoyo familiar, que pueden tener resultados más concretos. Esta ola socialdemócrata, que para ciertos republicanos está teniendo enganche, muestra que la gente busca mejor calidad de vida, que al final, con Trump, no ha conseguido".