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Abdul El Sayed, el candidato al Senado por Míchigan blanco de una campaña anti islam

  • Los republicanos no han cesado en atacar a su rival y relacionarlo con el terrorismo islámico

  • Nacido al sureste de Míchigan, El Sayed es un firme defensor de los derechos públicos y la causa palestina

Marta Rey Maté
10 min.

Quedan tres días para las elecciones de mitad de mandato y, en uno de los centros de campaña demócratas de Detroit, Míchigan, ultiman los esfuerzos para dar el último empujón para pedir el voto por Abdul El Sayed, quien lidera los sondeos por un estrecho margen y podría convertirse en el primer senador musulmán de Estados Unidos. Por la puerta sale Daniel, con su bastón en una mano y, en la otra, un puñado de panfletos para repartir del que, sin duda, es su candidato favorito. 'Bonita camiseta', le dice otra votante demócrata que acaba de aparcar su coche. En ella se lee, en letras bien grandes, 'Judíos por Abdul'.

"Lo de sorprenderse de que una persona judía apoye a Abdul, está pasado de moda", sostiene a RTVE Noticias este hombre, que votará al candidato demócrata "porque cree en un futuro mejor para todos los seres humanos, en una Palestina libre, en la sanidad pública para todos y en que la política debe estar al servicio de la mayoría, no del dinero". "Es auténtico", añade después. Tras una campaña marcada por los mensajes anti islam lanzados desde el bando republicano, cree que una victoria de El Sayed puede ayudar a "construir puentes" entre judíos y musulmanes tanto en Míchigan como en otros lugares.

Daniel, judío y votante de Abdul El Sayed en estos comicios RTVE Noticias

Susan vive en Italia, pero está jubilada y ha viajado hasta Míchigan, donde creció y estudió, para apoyar a El Sayed. "La respuesta es sencilla: confío en él", sostiene. "Se licenció en Michigan, estudió medicina en Columbia, donde se dio cuenta de los problemas sistémicos nuestro sistema sanitario público. Se fue a Oxford, fue becario Rhodes —una importante beca de postgrado—, y aún así, ha vuelto a Detroit para cambiar la cosas. Valoro esa decisión", defiende esta mujer, que insiste en que en esta campaña "se están construyendo puentes". "He hablado con afroamericanos, blancos, musulmanes, judíos... da igual. Todos tenemos problemas similares: la sanidad, la economía, el precio de la gasolina", resume.

Médico y firme defensor de la causa palestina y los servicios públicos, El Sayed se enfrenta al republicano Mike Rogers que, junto a Donald Trump, se empeña en vincularle —sin pruebas— con el terrorismo islámico y dice de él que odia a los judíos. Además, el presidente republicano ha pedido mandarle de vuelta "al lugar de donde viene", que en realidad no es otro que su Míchigan natal. Hijo de padres egipcios, El Sayed se crio en Rochester Hills, en el sureste de este estado fronterizo con Canadá y, antes de empezar en política, ocupó varios cargos relacionados con la sanidad estadounidense. En un estado asfixiado por la alta inflación de EE.UU, el candidato demócrata, que ha rechazado rotundamente y calificado de "vergonzosas" las acusaciones republicanas, ha prometido trabajar para que vivir aquí "no sea ni tan difícil, ni tan caro".

Carteles de campaña de Abdul El Sayed RTVE

Una campaña repleta de odio

Lo que ocurra en Míchigan en estas midterm puede determinar quién controlará el Senado de los Estados Unidos a partir de este noviembre y Donald Trump es muy consciente de ello. No se ha contenido a la hora de atacar El Sayed, al que acusa sin pruebas ni escrúpulos de ser un "extremista" que pertenece a la organización islamista de los Hermanos Musulmanes. De hecho, en el mitin que Trump orquestó el pasado domingo en Port Huron, en Míchigan, le comparó con los terroristas que perpetraron los ataques del 11-S. "Él sería el único senador que tendrá que pasar por un detector de metales antes de que se le permita entrar al Senado. Quiero que haya un detector de metales para él", aseguró ese día el mandatario, acompañado por el padre de una de las víctimas de los ataques.

"Es miedo y odio. Nada más que eso. Recurren a ello cuando no pueden discutir sobre sus políticas ni sobre nada concreto. Y, por desgracia, funciona", lamenta David, residente de Detroit, que tacha a la Administración Trump de racista. "A mí me gusta. Creo que ha ayudado a mucha gente", asegura Wanita, mientras hace la compra en uno de los supermercados de la ciudad y se queja de los altos precios. "A todos nos gusta", sostiene Bassam, un hombre libanés que lleva tres años residiendo en Dearborn, el suburbio de Detroit que acoge a la mayor comunidad árabe de los Estados Unidos. "Es una pena por lo que está pasando", añade, haciendo alusión a las críticas y mentiras constantes de sus adversarios.

El Partido Republicano "ha utilizado la islamofobia como parte de su estrategia de campaña contra El Sayed y esto ha sido muy doloroso y difícil para la comunidad árabe", asegura a RTVE Noticias la directora del Centro de Estudios Árabe-Americanos y profesora asociada en la Universidad de Michigan-Dearborn Sally Howell. "La gente está orgullosa de él, de lo bien que lo está haciendo. Están ilusionados, pero también están deseando que terminen estas elecciones. El nivel de agotamiento ante la retórica republicana es altísimo", subraya.

"El Sayed ha querido centrar el debate en la situación de las clases trabajadoras en Míchigan y creo que los votantes tienen la mente puesta en ese tema. La pregunta es: ¿el hecho de que sea musulmán les va a distraer de la cuestión más importante, que es lo que está pasando económicamente en el país?", se pregunta, por su parte, el periodista y profesor en la Michigan State University Dante Chinni, haciendo alusión a la alta tasa de inflación que golpea a los Estados Unidos y que afecta de lleno a las clases más humildes de este estado.

Howell resalta sobre El Sayed que nunca antes ha ocupado ningún cargo público. "Es una incógnita en ese sentido, al igual que lo fue Obama, por eso muchos lo comparan con él", afirma la profesora. Su campaña, añade, "se basa realmente en esta idea de traer un cambio" y subraya que "es muy progresista en política exterior", ya que, por ejemplo, "quiere que dejemos de gastar tanto dinero en la guerra para traerlo de vuelta a casa".

Médico, joven y comprometido

Omar es libanés, pero lleva 20 años viviendo en Dearborn, donde muchos vecinos tienen sus esperanzas puestas en El Sayed. "He visto crecer a Abdul y puedo decir que, de verdad, está del lado de la gente y cumple lo que promete. No es de esos que solo te hablan y luego se van", asegura a este medio. Su elección como senador, dice, será algo positivo para todos los habitantes de Míchigan, no solo para la comunidad musulmana. "Luchará por nuestro futuro. Estudió en escuelas públicas, tiene los pies en la tierra y es muy cercano", asegura este hombre, que tuvo la oportunidad de conocer al ahora candidato al Senado hace un par de años. "Fue en un acto y pude tener una pequeña charla en privado con él, y la verdad es que este tipo me impresionó", afirma.

"Así que estoy totalmente a su favor. Espero que gane y que consiga cambiar las cosas en este estado. La situación es muy grave. Conozco a mucha gente que recibe el SNAP (ayuda del Gobierno federal para la compra de alimentos) u otras ayudas y que ha perdido sus ingresos debido a los recortes del Gobierno federal; espero que él pueda solucionarlo", confía Omar.

Un cartel de la campaña de Abdul en Dearborn RTVE

María, también vecina de Dearborn, tiene la misma confianza. "Creo que sus valores son, en cierto modo, lo que necesitamos ahora mismo, sobre todo con todo lo que está pasando en el mundo", explica esta estadounidense de ascendencia mexicana. "Me gusta su apuesta por Medicare (el programa federal de seguro médico de los Estados Unidos) y pienso en lo caro que está el supermercado y la gasolina también. Ahora mismo necesitamos a alguien que sea capaz de centrarse en esas cosas y ayudarnos. Creo que él es justo lo que necesitamos", subraya esta joven de 26 años.

A su lado, Jessica asiente con la cabeza. "Además, Estados Unidos es multicultural, así que creo que está bien contar con otras perspectivas, en lugar de que sean siempre los hombres blancos los que lo decidan todo", argumenta. "Aquí hay una población musulmana enorme y la guerra en Oriente Medio está trayendo muchos problemas. Está muy bien tener representantes de diferentes culturas y con diferentes perspectivas", añade. Si finalmente sale elegido como senador, "será algo importante". "Creo que el hecho de que él se presente y sea nuestro senador sin duda serviría de inspiración a otras personas", asegura Alvi, otra de las amigas de este grupo.

Dearborn, en los suburbios de Detroit RTVE

El Sayed, que tiene 40 años, se formó en colegios públicos y estudió medicina, aunque nunca ejerció, y tras pasar por distintos cargos se desarrolló como Director de Salud de Detroit. Uno de los programas por los que más le recuerdan sus compatriotas fue el que dotó de servicios de salud visual a familias sin recursos y gracias al cual se entregaron miles de gafas gratuitas a niños residentes en el estado. "Me gusta lo que hizo por los niños. Esas cosas marcan la diferencia", comenta Wanita. "En muchas escuelas hay problemas de alfabetización, pero no solo porque los niños no recibieran una educación lo suficientemente buena, sino que descubrieron que muchos no veían bien y por eso no podían leer", resalta Susane.

El candidato demócrata genera confianza entre sus votantes. Quienes simpatizan con él, lo sienten como un vecino más que entiende cómo funciona el estado al que quiere representar en el Senado y cuáles son las problemáticas que afectan a la población. Además, en un país sin sanidad pública universal, hay algo que casi todos destacan. "Me gusta que sea médico. Sabe de lo que habla", dice Wanita, un comentario que se repite entre los muchos detroitinos entrevistados por RTVE.

El Sayed, que ha sido respaldado por el expresidente Barack Obama y la candidata demócrata Kamala Harrris, pertenece a los llamados socialistas democráticos, una corriente en la que comparte espacio con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y con líderes estadounidenses como el senador Bernie Sanders o la congresista Alexandria Ocasio-Cortez y a quienes Trump tacha de "comunistas". En su discurso destaca la defensa de la causa palestina, ha repetido que Israel ha cometido un genocidio en la Franja de Gaza y rechaza que EE.UU. financie al Estado hebreo. Daniel respalda su postura. "Te diría que estoy incluso aún más a su izquierda. Y te aseguro que probablemente la mayoría de los judíos estadounidenses cree que el Estado de Israel ha cometido un genocidio", sostiene.

"Necesitamos alguien que nos ayude", afirma May, libanesa y dependienta de una tienda de ropa en el boulevard Warren de Dearborn. Madre soltera de tres hijos, combina este trabajo con su empleo como profesora en uno de los colegios de la zona. Los precios, se queja, no dejan de subir y la situación es la peor que ha visto en 30 años que lleva viviendo en Míchigan. "Tengo que sacar a mis hijos adelante, así que tengo dos empleos porque si no, ¿cómo vivo?", se pregunta. Unos metros más abajo, Mohammed, un joven iraquí, regenta una barbería que abrió hace un par de años. "No me importa que sea musulmán, cristiano, lo que sea. Solo quiero que haga un buen trabajo para Míchigan", sostiene.