En su último acto público antes de las elecciones de medio mandato de este martes en Estados Unidos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha acusado a los demócratas de haber elegido la lista "más peligrosa y extremista" de candidatos para unos comicios intermedios, en su último acto público antes de la jornada de votación de este martes.
"Como saben, este es el último día antes de las elecciones de medio mandato, creo que son las 'midterms' más importantes de nuestras vidas. El Partido Demócrata ha nominado la lista más peligrosa y extremista de candidatos en la historia de Estados Unidos", ha dicho Trump delante de uno de los proyectos de renovación estrella de su mandato, el estanque reflectante delante del monumento a Lincoln en Washington DC.
El mandatario ha tachado a los aspirantes progresistas de "yihadistas" y "miembros de los Hermanos Musulmanes", que tienen un compromiso con una "agenda radical": "Abrir las fronteras, elevar los impuestos billones de dólares, arrebatarles (a los ciudadanos) las armas de fuego, la mutilación transgénero de sus hijos, eliminar la gasolina y el gas natural, subir los costes de la energía y abrir las compuertas a millones de migrantes en el mundo, esperando que puedan votar", ha enumerado.
Ya en el pasado Trump había calificado de "yihadista" a uno de los candidatos demócratas al Senado de EE.UU. por Michigan, Abdul El-Sayed, musulmán de origen egipcio, que aventaja en las encuestas a su rival, el republicano Mike Rogers.
La fijación de Trump contra El-Sayed
Para atacar a El-Sayed, Trump se ha hecho eco de un artículo publicado por el medio afín al presidente, 'New York Post', que aseguraba que El-Sayed había hecho campaña en cinco centros islámicos de Michigan, donde supuestamente se describía a EE.UU. como "la casa de Satanás" y se utilizaba retórica antisionista. Por contra, el mandatario ha destacado que él prefiere llamar al país "la casa de Dios". "No queremos a gente que llame a EE.UU. la casa de Satanás y, cuando voten, recuerden que no se puede permitir que el partido que odia a EE.UU. gobierne sobre la gente que construyó el país".
Trump también ha acusado de corrupción a los progresistas por el caso que se ha dado en esta campaña en Alaska, donde hay una investigación contra la candidata demócrata al Senado, Mary Peltola, por supuestamente haber inducido a un aspirante con el mismo nombre que su adversario principal, el republicano Dan Sullivan, a postularse para confundir a los votantes y restar apoyos a su contrincante. "Es realmente una elección fraudulenta", ha remarcado Trump.
Más allá de sus ataques a los demócratas, el mandatario, sabedor de que tradicionalmente las 'midterms' son una especie de plebiscito a la gestión del presidente, aunque en ellas se renueva toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, ha sacado pecho de sus logros en distintos ámbitos. Ha afirmado que, gracias a él, la frontera de EE.UU. es "la más segura" de la historia y ha mencionado la reducción de los impuestos. Se ha vanagloriado de haber bajado los precios de los carburantes, pese a que los precios se dispararon por su decisión de lanzar una ofensiva contra Irán en febrero pasado.
Ha prometido una bajada del precio del crudo
En ese sentido, ha prometido que el precio del petróleo va a disminuir "aún más", porque EE.UU. está "ganando" la guerra contra la República Islámica, pese al estancamiento del conflicto que lleva ya meses, y ha señalado sin aportar datos que los ingresos de los ciudadanos son los mayores de la historia y la pobreza está en sus tasas más bajas, pese a que los sondeos indican un castigo a su partido, el republicano, por el alto coste de vida en el país.
También ha presumido de su "conquista" de Venezuela, tras la captura del presidente Nicolás Maduro en una operación de las fuerzas especiales de EE.UU. a principios de año y la tutela impuesta por Washington al país, y del acuerdo con Dinamarca para "tener ahora a Groenlandia".
Trump ha recordado que si la misma gente que votó por él acude a sufragar en los comicios del martes, los republicanos tendrán "un gran victoria", si bien ha admitido que eso normalmente no ocurre porque normalmente en las 'midterms' el partido del presidente de turno suele perder escaños. No obstante, "lo hemos intentado con muchísima determinación", ha indicado.
Pese a tratarse de la víspera de las elecciones intermedias, si hay un tema al que le ha dedicado tiempo Trump, ha sido a su proyecto de renovación del estanque frente al monumento a Lincoln, que se ha convertido, por el empeño del mandatario, en un largo artificial reflectante.
De hecho, ha pasado más de 20 minutos hablando de esta iniciativa, sobre la que ha fanfarroneado para compararse con sus predecesores en el cargo y criticar a los demócratas Joe Biden (2021-2025) y Barack Obama (2009-2017). También ha bromeado con que va a cambiarle el nombre a "Estanque Reflectante Trump", omitiendo Lincoln, pero acto seguido ha aclarado, "por favor, no informen sobre eso, lo editarán y dirán que estoy cambiando el nombre".