El ministro de Transportes, Óscar Puente, no va a dimitir. El responsable de la red ferroviaria española, que ha sufrido dos gravísimos accidentes en solo nueve meses con al menos 115 fallecidos y decenas de heridos, ha defendido que es el momento de estudiar qué ha pasado, proponer soluciones y dar todas las respuestas que hagan falta para que la ciudadanía recupere la confianza en la red, pero ha insistido en que no es el momento de dimitir. "Mi obligación es dar la cara", ha subrayado en su segunda comparecencia pública tras el siniestro de Urda.
Puente además ha vuelto a poner el foco en la sala de control de Atocha y en la cadena de errores humanos que habría desembocado en el fatal choque entre los dos trenes. Como en su primera comparecencia, ha asegurado que no va a señalar a ningún operario, pero con el relato de los hechos y las explicaciones que ha aportado, ha apuntado a una sucesión de fallos humanos.
Una vez que el sistema de seguridad LZB se cae por un fallo informático, pasan a funcionar otros dos. Los trenes comienzan a guiarse por las órdenes que reciben desde la sala de control de Atocha y ahí los técnicos y también los maquinistas están asistidos por otros sistemas. Según Puente, el primer fallo se produce cuando al AVE se le autoriza a retomar la marcha cuando tiene otro tren parado más adelante.
El protocolo establece que primero tendría que haber sido autorizado el Iryo, porque es el que está situado en una posición más avanzada. A eso se suma que la orden que recibe el AVE es que pude circular en "marcha normal", es decir, sin ningún límite de velocidad, cuando tendría que haber sido "a la vista", a un máximo de 40 kilómetros por hora para que el maquinista tuviese tiempo de reaccionar ante cualquier obstáculo en la vía.
Además, una vez que se autoriza al Iryo a retomar la marcha, aunque el tren es incapaz de arrancar, se cambia la luz del semáforo en el que estaba detenido. De roja pasa a verde y esta modificación impide, según Puente, que el sistema ASFA advierta al segundo que tiene otro delante. "Es imposible que el sistema ASFA avise al AVE cuando llega al final del cantón porque el semáforo está en verde aunque el Iryo no ha reiniciado su marcha", ha señalado el ministro, que ha asegurado que son "hechos contrastados con imágenes".
Por último, ha añadido que las pantallas de la sala de control mostraban a los operarios la situación de cada tren. "El sistema les permite conocer en todo momento dónde están situados. Tenían a la vista lo que estaba sucediendo", ha incidido Puente.
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