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Seminci: 'A nadadora', un thriller dramático, sensorial y poético, ambientado en la Costa da Morte

  • Hablamos con la directora, Sandra Sánchez, y las protagonistas, Nuria López y María Candamo

Jesús Jiménez
10 min.

Ambientada en los años 90 en la Costa da Morte, A nadadora, dirigida por Sandra Sánchez, cuenta la historia de Nico (Nuria López), una joven solitaria que furtiva a menudo percebe con su padre (Diego Anido), un superviviente de la heroína que comparte con ella parte de las ganancias. Nico lo lleva en secreto porque sus tíos, con los que vive, nunca lo aprobarían. Además, Nico no sabe nadar y a veces pierde el conocimiento y despierta en otro lugar sin saber cómo ha llegado hasta allí. Cuando le arrebatan sus esperanzas, Nico deberá sacar fuerzas para superar los obstáculos que se interponen en su camino ayudada por una nueva y misteriosa amiga, la nadadora del título (María Candamo).

Una de las películas más especiales que han pasado por este Festival de Valladolid y cuyos orígenes nos cuenta Sandra Sánchez: "Yo trabajaba como documentalista, pero siempre he sentido la necesidad de dirigir un largo de ficción. Y la idea parte de mi relación con los periodistas que trabajaban en el mar en los años 90, grabando a percebeiros, y a mí me fascinó ese esa vida, el trabajo en el mar y el mar en sí mismo. Creo que la gente que vive y trabaja al lado del mar es de una pasta especial. Yo mismo vivo al lado del mar. También quería hablar de una época que viví: los años 90 en Galicia, que arrastraban todo el problema de la generación perdida por la heroína, que hizo mucho daño en los pueblos costeros pequeños, como en el que se desarrolla la historia".

"Y el lado más metafórico, fantástico o mágico, de la película vino por la lectura de una de una novela muy cortita de Joseph Conrad, El agente secreto, donde hay un personaje que me inspiró al personaje de la nadadora y que me abrió un poco esa otra vertiente que tiene la película. Porque es una historia que viaja del realismo a lo fantástico. Y ese tránsito lo fui haciendo poco a poco a la hora de escribir el guion", añade Sandra.

Fotograma de 'A nadadora'

Un viaje sensorial

Una película que también tiene un lado poético: "Quería hacer un viaje sensorial junto a la protagonista en ese plan de huida que ella tiene para escapar del pueblo, que es un lugar que que la asfixia y donde se siente atrapada -asegura Sandra-. La vamos acompañando en ese plan de huida, ese viaje que parte desde el realismo hasta algo más incierto, más ambiguo, más metafórico, más simbólico, que tiene que ver también con con la propia construcción de la identidad de Nico. Porque también hablamos sobre la adolescencia y sobre cómo nos construimos en ese momento de nuestras vidas. Es un momento en el que te tienes que terminar de definir, construir, quitarte algunas máscaras que llevas y aceptar quién eres realmente. Y en el caso de Nico, hay un peso de los legados familiares que creo que que para ella le suponen una carga y tiene que empezar a aceptarlos. Y en esa evolución la mostramos de una forma simbólica a través del personaje de la narradora, del mar y de su relación con el agua".

Una relación complicada, ya que, aunque trabaje con su padre en una barca, Nico no sabe nadar. "Ese miedo a nadar -nos cuenta Sandra-, también representa el miedo a crecer y tener que enfrentarse al mundo adulto. A aceptar quién es y cómo es, con todo lo que eso conlleva. Ella es una adolescente que tampoco es como el resto de chicas de su edad y eso es algo que te marca también. No se siente a gusto en el lugar donde está, se siente atrapada y lo que yo quería es retratar esa claustrofobia. Por eso su vida transcurre en espacios pequeños, claustrofóbicos, que contrastan con la grandiosidad del paisaje de la costa gallega. Y por eso, Nico está todo el rato en constante movimiento, como intentando escapar, como un animal enjaulado. Ella está buscando la salida de esa jaula, por así decirlo".

Fotograma de 'A nadadora'

"Para aprender a nadar hay que meterse en el agua"

La película también habla de enfrentarnos a nuestros miedos. "Si, hay una frase en el tráiler de la película que dice que: "Para aprender a nadar hay que meterse en el agua". Y ese es el camino que ella recorre para crecer, que al final es un poco también lo que cuenta.

En cuanto a hasta qué punto cree que nos define el lugar y el ambiente en el que nacemos y nos criamos, Sandra nos comenta: "Nos define mucho más de lo que creemos. Y no siempre podemos decidir sobre eso. Quiero decir, no es tan fácil cambiarlo o luchar contra eso. No. Y Nico lucha contra eso. Se rebela contra eso. Hay una parte de Nico que consigue luchar contra eso y otra que lo único que puede hacer es aceptar ese papel".

Sobre los desmayos de la protagonista, Sandra no comenta: "En esas pérdidas de conciencia, Nico tiene experiencias que son parte del proceso de construcción y de aceptación que atraviesa. Es una parte que no me gusta explicar porque es el espectador el que va a tener que terminar de construir la historia, ya que dejo preguntas abiertas. Que es algo que, a mí como espectadora, me gusta".

Sandra Sánchez dando instrucciones a las protagonistas

El mar tiene un peso fundamental en la película

Hablando de la soledad de la protagonista, Sandra nos comenta: "Ella se cría con los tíos como pasó en muchos casos que, desgraciadamente, vi en aquella época en esos pueblos de Galicia. Porque sus padres no estaban capacitados para criarla por el tema de la heroína. Pero esos tíos tampoco tienen las herramientas para lidiar con una adolescente con las inquietudes de Nico. Ella siente esa necesidad de libertad que no le pueden dar sus tíos, pero tampoco su padre. Y a eso le sumamos el peso tan fuerte de la ausencia de la madre y de ese trauma que tiene desde pequeña y que se irá desvelando a lo largo de la película".

En cuanto a ese peso del mar en la película, Sandra nos cuenta: "En la Costa da Morte el mar tiene un carácter simbólico muy fuerte, por la cantidad de gente que se ha ahogado ahí y los naufragios que ha habido. Además, para mí, el medio acuoso me parece que tiene algo muy metafórico; como que la propia alma humana o la psicología de la protagonista se sumerge ahí en las profundidades. Tiene, digamos, partes de sí misma que no acaban de aflorar a la superficie. Por eso el mar es un elemento estético muy importante en la película. Además, el par es el sustento de su familia, es lo que les da de comer, pero, al mismo tiempo, también es algo que le asusta porque ella no sabe nadar a pesar de ir al mar a coger marisco. Pero al final no le queda más remedio que sumergirse para superar sus miedos y encontrar esa libertad".

RTVE.es estrena el tráiler de 'A nadadora', de Sandra Sánchez, que se verá en la Seminci de Valladolid

Dos jóvenes protagonistas

La película está protagonizada por Nuria López, María de Dina, Lucía Veiga, Federico Pérez, Diego Anido y Melania Cruz. Nuria López interpreta a Nico: "Para la mayoría, la adolescencia es un momento en el que no entiendes como te sientes, sientes que todo lo malo te pasa a ti o que todo está muy mal. Pero bueno, en el caso de Nico sí que es verdad que la vida que tiene no es la ideal y que vive en un ambiente muy hostil. Por eso se siente encerrada. porque con sus tíos tampoco es que tenga una relación muy estrecha ni de cariño. Y aun así son los únicos con los que puede contar, porque ya se da por abandonada por parte de su padre. Y a su madre ni siquiera la recuerda. Así que tiene la necesidad de salir de ese ambiente y empezar de nuevo en otro sitio".

En cuanto a esos desmayos que sufre la protagonista, Nuria nos comenta: "Es algo que le viene de familia, pero la verdad es que tampoco sabría como explicarlo. En cualquier caso, es una experiencia fundamental para la trama. Porque en el fondo, aunque ella está intentando reunir el dinero para huir de ese lugar, lo importante es cómo se va conociendo a sí misma. Y para eso, los desmayos son una parte fundamental".

María de Dina interpreta a esa misteriosa nadadora que aparece y se ofrece para ayudar a Nina a aprender a nadar: "Es un personaje del que no se puede contar mucho. Pero sí hay que observar cómo interactúa con Nuria. Es en esa relación entre ambas donde se descubre cómo es esta narradora. Es un personaje que da un punto como más positivo, un punto de luz a esa historia de de Nico que está siempre tan sumida en la negatividad, en la que todo le sale mal, en que no encuentra esos apoyos en la gente de su entorno donde debería encontrarlos. Y cuando se encuentra con mi personaje, creo que ahí encuentra un poquito de ese apoyo que tanto necesita".

"Creo que somos dos personajes que nos complementamos, nos necesitamos la una a la otra", añade Nuria.

Fotograma de 'A nadadora'

"Nico no lo ve como su padre"

En cuanto a la relación de Nico con su padre, Nuria nos comenta: "Creo que Nico tampoco lo ve como un padre, de hecho a veces como un hijo, porque nunca sabe dónde está, tiene que buscarlo y hace muchas cosas que un padre no debería hacer. En el fondo le tiene cariño, porque es su padre, pero creo que no es una relación padre hija. Va con él porque te conviene pero no siente como esa esa parte paternal".

Y sus tíos tampoco han logrado cubrir ese vacío de una figura paternal: "Su tía si le ha dado un poco de amor, pero su tío tampoco es capaz de expresarse con ella. Igual lo intentó pero no lo ha logrado. Aunque sientan cariño y sientan cosas no te lo van a explicar o no te lo van a expresar. Igual eso también es lo que le falta a Nico, que alguien le diga que no está sola".

En cuanto a las escenas de marisqueo, Nuria asegura: "Yo nunca me subí en una chalana ni nada, pero la verdad es que fue una experiencia muy guay y sí que había momentos de tensión, de decir: ¡madre mía!. Pero íbamos con José Juan, que era un patrón que lo tenía todo controlado. Entonces, te relajaba saber que estabas con gente que sabía lo que hacía".

Fotograma de 'A nadadora'

La que si ha tenido que hacer más escenas en el agua ha sido María de Dina: "En mi familia se dedicaron y se siguen dedicando a esto -nos comenta-. Y yo también tengo una relación muy estrecha con el mar. Así que ya había ido en lancha entre las rocas. Pero tampoco soy de las que se meten todo el invierno en el agua en Galicia. El rodaje fue muy fácil porque había tanta gente pendiente de que todo saliese bien. Era febrero, es Galicia, hacía frío y el agua estaba fría. Pero en ningún momento pasé frío, porque era salir del agua y tener ya tres albornoces, mantas térmicas. Estaba todo muy preparado para que estuviésemos súper cómodas"

"Para mí es súper bonito porque mi personaje no vive sin el mar -añade María-. Al final es su medio y lo que quiere es estar dentro del mar y cuanto más tiempo, mejor. Eso es precioso. Pero en la película también se ve eso de que al mar a lo mejor no hay que tenerlo miedo, pero si respeto, porque el mar te puede dar muchísimas cosas, a mi personaje se lo da todo, pero también te lo puede quitar todo y muy rápido. Creo que esa parte de la relación de los gallegos con el mar se ve en la película".

Cartel de 'A nadadora'