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El discurso de Putin: listado de agravios desde el revisionismo histórico

VerificaRTVE
9 min.

El discurso sobre Ucrania pronunciado por Vladimir Putin ante el Consejo de Seguridad de Rusia el 21 de febrero llama la atención por reunir con mayor detalle y tono acusatorio que nunca la lista completa de presuntos agravios históricos en los que el presidente de Rusia ha basado su política exterior desde que llegó al poder. Te explicamos las principales acusaciones, la mayoría de ellas ya refutadas por expertos y organizaciones internacionales.

El discurso se retransmitió por televisión y dura aproximadamente 55 minutos, en los que Putin explica su visión de la situación en el este de Ucrania antes de firmar los decretos que reconocen la independencia de sus territorios de Donetsk y Lugansk, con tensiones separatistas agravadas desde 2014. La web oficial de El Kremlin ha publicado la alocución entera en ruso y solo parcialmente en inglés (hasta el minuto 27). Tienes una traducción y transcripción completa al inglés en C-Span. Estos son algunos de los adjetivos con que se han calificado las palabras del líder ruso en Occidente: “terrorífico”, “delirante” o “inquietante”. Para el ex ajedrecista Gary Kasparov, es el “fin del orden mundial”. Estos son los presuntos agravios esgrimidos por Vladimir Putin.

Contra los líderes rusos

Para Putin, los males actuales parten de malas decisiones del pasado, que provocaron la configuración actual de las fronteras de Ucrania. Eso incluye a líderes rusos, que olvidaron que en el suroeste de este país ha vivido gente que se ha llamado rusa desde tiempo inmemorial y que no gestionaron bien la cuestión del nacionalismo. “La Ucrania moderna es completamente -fue completamente- creada por Rusia. Para ser más exactos, por la Rusia Bolchevique comunista”, dice Putin. Según él, “Lenin y sus seguidores lo hicieron de manera ruda” y Lenin “sugirió hacer concesiones a los nacionalistas” (min. 1.38 en el vídeo en inglés de C-Span, que hemos contrastado con la transcripción de El Kremlin). Esto derivó en una Ucrania independiente. Stalin incluso cedió posteriormente más territorios a Ucrania, sin darse cuenta del peligro que esto entrañaba (min: 2.21).

La profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense María José Pérez del Pozo recalca que la creación de las repúblicas federadas en la URSS, incluida Ucrania, “no fue una concesión a los nacionalistas” por parte de Lenin, como pretende hacer creer Putin. Considera además que el discurso de Putin del 21 de febrero “no tiene precedente” por su carga de revisionismo histórico crítico de los líderes rusos.

Contra las fronteras actuales

El hecho de que la URSS estuviera conformada por “repúblicas federadas”, incluida Ucrania, responde efectivamente a una idea de Lenin, que consiguió imponerse a la “visión” de Stalin, según explica a VerificaRTVE Pérez del Pozo. Esta profesora de Relaciones Internacionales de la Complutense señala que las fronteras actuales de Ucrania se corresponden con las “fronteras administrativas” que tenía en la URSS. Recuerda que Putin sí respalda como “definitivas” las “fronteras administrativas” en Estonia, donde Rusia controla una zona “arrebatada” a los estonios “en la época soviética”. En 1994, Rusia se comprometió a respetar la integridad territorial de Ucrania a cambio de la entrega a Moscú del arsenal nuclear soviético (pág. 14 del Memorándum de Budapest).

El embajador de Kenia ante la ONU, Thomas Linge, ha respondido a Putin recordando que “casi cualquier país africano” tiene unas fronteras fijadas por “distantes metrópolis coloniales” pero esa circunstancia no justifica la recuperación de territorios “por la fuerza”.

Contra las decisiones tomadas al final de la Guerra Fría

Putin dice que en 1989, cuando cayó el muro de Berlín y se visualizó el fin de la Guerra Fría, el Partido Comunista cometió el error de garantizar a las antiguas repúblicas de la URSS el estatus de “estados soberanos” con derecho a retar las resoluciones de Moscú y a disponer de su propia “ciudadanía” (min. 12.50).

Pérez del Pozo asegura que esta afirmación del presidente ruso “es un argumento tramposo”. Recuerda que “la propia Constitución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas reconocía el derecho de las repúblicas a secesionarse”. La Constitución de la URSS de 1936 ya fijaba en su artículo 17 que cada república tenía “reservado el derecho a separarse libremente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas”. El mismo texto constitucional soviético establecía en su artículo 18 que “el territorio de una república de la Unión no puede ser alterado sin su consentimiento”.

Contra la ampliación de la OTAN al Este

Es la gran acusación de Rusia en los últimos años. En las negociaciones sobre el fin de la Guerra Fría se les dijo que “la reunificación de Alemania no conduciría a la expansión al Este de la OTAN”. Putin afirmó en su discurso: “Estoy citando aquí. Dijeron esas cosas, dándonos garantías”, pero después, según él, no lo cumplieron (min. 40.13).

Pérez del Pozo reconoce que no hubo ningún compromiso por escrito pero asegura que Occidente y la Unión Soviética sí que pactaron verbalmente que la Alianza Atlántica no llegaría hasta las fronteras rusas. En su opinión, “hay muchos testimonios de personas que estaban en esas cumbres” que confirman el pacto verbal. Desde su creación en 1949, la organización ha duplicado su número de socios pasando de 12 a 30 miembros. Casi todos los nuevos estados afiliados (14) formaban parte del antiguo bloque del este

Contra el supuesto ‘genocidio’ en las regiones separatistas

El mandatario ruso ha repetido en su discurso la idea de “genocidio” contra la población de origen ruso en el este de Ucrania (min. 53.27) y ha reprochado a Occidente que no quiera admitir esta realidad. “Están torturando a personas, niños, mujeres, ancianos. No se detiene. No hemos visto que esto tenga un fin”. No existen pruebas de dicho genocidio a la población rusa de Lugansk y Donetsk y ninguna organización internacional de peso en materia de derechos humanos lo refrenda. De hecho,

Amnistía Internacional recoge irregularidades en el Donbás y ha documentado allí “la represión de todas las formas de disidencia”. La ONG denuncia “detenciones, interrogatorios y torturas y otros malos tratos por parte de las autoridades de facto [prorrusas] y el encarcelamiento en condiciones a menudo inhumanas”. Además, apunta a una “información independiente” limitada. En 2014 el centro de análisis Carnegie Endowment for International Peace ya explicaba que Rusia utiliza esta terminología como pretexto para defenderse: “Al enmarcar su lucha como una lucha contra un régimen que intenta cometer un genocidio, presentan sus acciones no como una primera opción sino como el último recurso de un pueblo que intenta proteger sus derechos humanos fundamentales.”

Contra el “no reconocimiento” de Rusia en Crimea

Putin le ha dedicado un fragmento especial a Crimea: “Tomaron la decisión de estar con nosotros (31.06). La justificación de la invasión rusa de Crimea en 2014 ha sido contestada por la comunidad internacional de manera muy amplia. En diciembre de 2020, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución que afirma que “la toma de Crimea por la fuerza es ilegal y constituye una violación del derecho internacional” (pág. 2). En otra resolución anterior, justo tras la anexión, reclamaba la integridad territorial de Ucrania recordando a Rusia que el art. 2 de la Carta de Naciones Unidas dice que los países deben “abstenerse en sus relaciones internacionales de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado”. En el mismo documento se citan otros acuerdos multilaterales como la resolución 2625 que dice que “el territorio de un Estado no será objeto de adquisición por otro Estado”.

Con anterioridad a los compromisos multilaterales de la segunda mitad del s. XX, Crimea fue un territorio que cambió de manos en numerosas ocasiones. Entre los s. XV y XVII fue un protectorado otomano (actual Turquía). En 1784 Rusia se la anexionó. En 1954 el líder soviético Nikita Khrushev (que era medio ucraniano) regaló la península a Ucrania que entonces formaba parte de la URSS. Con la caída del muro de Berlín, Crimea siguió formando parte de una Ucrania independiente (Memorándum de Budapest, pág. 3) salvo la base militar de Sebastopol en el Mar Negro que siguió bajo dominio ruso. Finalmente Rusia se hizo con el control de la península en 2014.

Contra los movimientos militares de la OTAN

El presidente de Rusia alega que un país “no puede mejorar su seguridad a expensas de la seguridad de los socios” y que “elegir medios de aumentar la propia seguridad no deberían crear amenazas para otros estados”. Se refiere en el discurso a los medios de la OTAN desplegados en el Este de Europa y a la intención de admitir a Ucrania en la organización (min. 38.17).

El “Dilema de Seguridad” es un elemento esencial de la teoría de las Relaciones Internacionales. Sostiene que “una política que incremente la seguridad de un territorio tiende a disminuir la seguridad de otros”. La invocación de este principio ha sido una constante en la política exterior rusa para sostener su oposición a la ampliación de la OTAN hacia el este. Michele Testoni, profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de IE University, explicaba con motivo de esta crisis que “Rusia, por su geografía y por su espacio, se percibe a menudo rodeada por potencias enemigas”. Añade Testoni que este relato está siendo aprovechado por Putin para “legitimar una sensación de debilidad en seguridad”. En contraposición a este argumento, dice Testoni, está la posición oficial de la OTAN que “no es agresiva sinó más bien defensiva” y añade que la sensación de amenaza se vive con mucha intensidad pero en sentido contrario: “Los países bálticos, Polonia, Rumanía y una parte de Ucrania perciben a Rusia como una amenaza”.

Esa es la lectura de la situación que hizo ya en en el mes de enero el Departamento de Estado de los EEUU cuando afirmaba: ”Movilizar más de 100.000 soldados rusos, incluidas fuerzas de combate con experiencia bélica y armamento ofensivo, sin una explicación inocua plausible a la frontera de un país que Rusia ha invadido previamente y sigue ocupando en partes no constituye una mera rotación de tropas. Es una amenaza clara y renovada a la soberanía y la integridad territorial de Ucrania”.

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