El tercer programa de Maestros de la Costura Celebrity dejó claro que nadie quiere abandonar el taller y que la competencia está más tensa que nunca. Los errores se pagan caros y el jurado no tiene piedad. Entre homenajes a la alta costura, estrategias afiladas y momentos memorables, la noche estuvo marcada por la creatividad, la tensión y una despedida que emocionó hasta a Raquel Sánchez Silva, nuestra presentadora.
Un homenaje a Schiaparelli y el nacimiento de ‘La hermanita Pili’
El tercer programa de Maestros de la Costura Celebrity arrancó con un desafío digno de la diseñadora más surrealista de la historia: reinterpretar el icónico Skeleton Dress de Elsa Schiaparelli. Para poner en contexto la prueba, el invitado especial de la noche, Josie, desplegó su sabiduría en moda con una auténtica clase magistral sobre la creadora italiana, su feroz rivalidad con Coco Chanel y su legado en la alta costura. Sin embargo, como suele ocurrir en el taller, entender el concepto no siempre es suficiente. Había que demostrarlo con aguja e hilo y con un gran hándicap, solo podía utilizar una máquina por fila.
El reto se convirtió en un caos de estrategias y prisas. La tensión flotaba en el aire con cada puntada. Mónica, rompió la aguja de su máquina. María Esteve no cogió tela suficiente y Oscar Higares se equivocó por completo de tejido. Mientras tanto, la fiebre Schiaparelli desató un pequeño espectáculo paralelo: Eduardo Casanova resolvía por fin el misterio del sobre del programa anterior y presentaba a su alter ego, Pili, la hermana secreta de Pilar Rubio. Su pique con Carmen Farala por el título de “hermana legítima” de Pilar añadió un toque de humor y dramatismo, pero no les hizo perder el foco. Junto con la propia Pilar, ambos brillaron en la prueba con diseños que captaron la esencia surrealista de la italiana.
Sin embargo, no todo fueron aciertos. María Esteve se vio envuelta en uno de los momentos más divertidos del veredicto cuando el jurado examinó su maniquí. Lorenzo Caprile, sin perder su mordaz sentido del humor, lo bautizó como "El escarabajo pelotero", dejando claro que no todos los aprendices habían sabido interpretar el espíritu de Schiaparelli.
Eduardo, en cambio, llevó su performance más allá de la costura. En un arrebato de rebeldía contra el rosa, terminó descalzo, sin peluca y pintando su moodboard de negro con un graffiti improvisado. A su lado, Terre, con su desparpajo habitual, dejó su impronta con un vestido que rozaba la estética Chanel y que ella misma bautizó con orgullo como "El vestido de la paz".
Finalmente, el jurado reconoció el trabajo de Pilar Rubio, Carmen Farala y Eduardo Casanova, quienes no solo demostraron entender la complejidad de Schiaparelli, sino que también supieron adaptarla con personalidad y creatividad.
Toros mecánicos, vaqueros y estrategias
Para la prueba de exteriores, Maestros de la Costura Celebrity se sumó a la fiebre de la moda cowboy, una tendencia en auge en las pasarelas y que cuenta con Palomo Spain como gran defensor. Para decidir quién elegía equipos, los aprendices se enfrentaron al toro mecánico. Carmen Farala se alzó con la victoria tras aguantar 49 segundos sin despeinarse y con la peluca en su sitio.
“Todo no se me da bien, las croquetas me salen regular”, bromeó entre risas, mientras todos señalaban que gana absolutamente todo, sin importar la prueba.
Lejos de ser una simple elección, Farala usó la estrategia como un arma y formó un equipo muy potente con Terre, Óscar Higares, Edu Soto y Pilar Rubio. Como golpe final, devolvió la jugada de la semana anterior a Laura Sánchez haciéndola jefa de taller y dejándola con un aprendiz menos, ya que María Esteve estaba enferma y no pudo estar en el cosido.
La prueba consistió en coser a medida para los jueces un look inspirado en la moda vaquera. María Escoté fue la modelo del equipo naranja (capitaneado por Farala), mientras que Palomo, que se ofreció para el equipo contrario, tuvo que recular ante los celos de Caprile y sus posibles reproches durante todo el programa.
Un duelo de costura con Caprile en falda y María Escoté látigo en mano
Ambos equipos recibieron elogios, pero las diferencias fueron evidentes. El equipo verde apostó por un diseño más sencillo, con un falso chaleco que acabó siendo un chaleco real tras enredarse con los botones y las medidas. Eso sí, ver a Caprile con falda y chaleco fue un momento impagable.
Por otro lado, el equipo naranja fue más ambicioso y confeccionó un traje de patchwork denim, creando ellos mismos el tejido, con un pañuelo al estilo Versace e incluso un bolso a juego. Su nivel de detalle y ejecución les dio la victoria, con Oscar Higares coronándose como el mejor aprendiz por su actitud y trabajo en equipo.
Oscar se sacrifica y Canco se despide entre lágrimas
En la prueba de eliminación, Óscar recibió una ventaja envenenada: podía salvar a un compañero. Fiel a su carácter caballeroso, decidió proteger a María Esteve, aún convaleciente. Pero alguien tenía que ocupar su lugar en el foso y, sin dudarlo, se ofreció a coser.
El reto final consistió en diseñar un look de concierto para Edurne. Palomo se sumó al desafío y bajo al foso a coser. Una prueba a su medida puesto que ya ha cosido para otros cantantes como la propia Beyoncé o Harry Styles.
El nivel de exigencia subió y con él, las críticas más duras del jurado. Canco estuvo muy agobiado durante toda la prueba y hasta pidió el imperdible, pero no fue suficiente ni con la ayuda de su amigo incondicional Edu Soto. El veredicto fue demoledor para el actor e incluso Palomo calificó su trabajo como “un auténtico mojón”.
Finalmente, Canco Rodríguez se convirtió en el eliminado de la noche. Entre abrazos y emoción, dedicó unas palabras sobre su paso por el programa:
"Entiendo la vida... En los momentos difíciles solo te quedan los amigos. Esto es un programa de televisión, pero las emociones las sentimos a flor de piel. Me lo llevo para mi vida. Son los recuerdos que quiero en mi vida, no ganar".
Una despedida que tocó el corazón de todos y dejó claro que la competencia es feroz. En Maestros de la Costura Celebrity nadie tiene asegurada su permanencia. Cualquiera puede caer… o brillar.