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Los jóvenes que dijeron no a Vietnam: cuando negarse a ir a la guerra significaba acabar en prisión

Sonia Morales Pérez
4 min.

En plena guerra de Vietnam, cuando Estados Unidos enviaba cada vez más soldados al frente, un grupo de jóvenes tomó una decisión que podía cambiar sus vidas para siempre: negarse a incorporarse al ejército. Algunos quemaron sus tarjetas de reclutamiento, otros las devolvieron a las autoridades y muchos aceptaron la posibilidad de acabar en prisión. Sus historias protagonizan ¡Los chicos que dijeron NO!, el documental de La noche temática que recuerda cómo la resistencia individual se convirtió en un movimiento nacional contra la guerra.

El 28 de julio de 1965, el presidente Lyndon B. Johnson anunció un aumento de las tropas estadounidenses en Vietnam, de 75.000 a 125.000 efectivos, y la ampliación del reclutamiento mensual de 17.000 a 35.000 hombres. La legislación obligaba a los jóvenes a llevar consigo su documentación del servicio selectivo. Ese mismo año, una reforma legal penalizó expresamente la destrucción deliberada de las tarjetas de reclutamiento, con penas de hasta cinco años de prisión.

El 15 de octubre de 1965, David Miller, un pacifista de 22 años, quemó públicamente su tarjeta frente a un centro de reclutamiento en Nueva York. Se convirtió en el primer procesado bajo la nueva legislación por este tipo de protesta, un gesto que inspiró a otros jóvenes a desafiar una guerra que consideraban injusta.

Entre ellos estaba Jay Moss, uno de los resistentes que decidió devolver su tarjeta de reclutamiento, consciente de las consecuencias que podía tener su decisión.

"Me sentí muy bien al devolver mi tarjeta de reclutamiento y tomar la decisión de resistirme pasara lo que pasara", recuerda Moss en el documental. "Así que en ese momento, sabía que iba a ir a la cárcel. Lo sabía".

De la protesta individual a la desobediencia civil

La resistencia creció impulsada por las imágenes de la guerra y por la experiencia de activistas vinculados al movimiento por los derechos civiles. Geoff Fishman, uno de los jóvenes llamados a filas, recuerda cómo un folleto recibido a las puertas de un centro de reclutamiento de Los Ángeles cambió su vida.

"Nos ordenaron dar un paso al frente y todos dieron un paso al frente menos yo", explica Fishman, que posteriormente se incorporó a la resistencia de Los Ángeles, atraído por su compromiso con la no violencia.

Las protestas se extendieron por Estados Unidos. En abril de 1967, durante una manifestación multitudinaria en Nueva York, entre 175 y 185 jóvenes quemaron sus tarjetas de reclutamiento, según recuerda Bruce Dancis, uno de los participantes. En Boston, otros resistentes organizaron ceremonias colectivas para entregar sus documentos a las autoridades.

“No estábamos evadiendo el reclutamiento. Estábamos resistiendo, enfrentándolo y afrontando el castigo“

Michael Ferber, uno de los organizadores de la resistencia en Boston, explica que aquellos jóvenes no pretendían simplemente evitar el servicio militar, sino enfrentarse públicamente a una ley que consideraban injusta. "No estábamos evadiendo el reclutamiento. Estábamos resistiendo, enfrentándolo y afrontando el castigo", recuerda Ferber.

El movimiento contó también con el apoyo de figuras como Joan Baez y Martin Luther King. El líder de los derechos civiles denunció públicamente la guerra de Vietnam en abril de 1967 y defendió la resistencia no violenta. Sin embargo, el crecimiento de las movilizaciones abrió un debate entre quienes apostaban por la desobediencia pacífica y quienes defendían acciones más contundentes.

El precio de negarse a combatir

Para muchos resistentes, el compromiso político tuvo consecuencias personales. David Harris, uno de los principales impulsores del movimiento y entonces marido de Joan Baez, ingresó en prisión en julio de 1969 por negarse al reclutamiento. Su hijo Gabriel nació en diciembre de ese mismo año, mientras Harris cumplía condena.

La cantante y activista Joan Baez participa en una sentada contra el reclutamiento militar obligatorio en Oakland, California, en 1967. RTVE

La resistencia también influyó en otras decisiones históricas. Daniel Ellsberg, responsable de filtrar los papeles del Pentágono en 1971, reconoce en el documental que el ejemplo de aquellos jóvenes dispuestos a ir a prisión contribuyó a que decidiera hacer públicos los documentos secretos sobre la guerra.

Aunque las protestas no consiguieron detener inmediatamente el conflicto, los testimonios recogidos en el documental sostienen que la resistencia al reclutamiento contribuyó a aumentar la presión sobre el Gobierno estadounidense. En 1973 se firmaron los acuerdos de paz de París y se completó la retirada de las tropas de combate estadounidenses. La guerra continuó hasta 1975.

Tod Friend, otro de los jóvenes que se opuso a combatir en Vietnam, reconoce que el desenlace no fue el que esperaban. "Obviamente no conseguimos poner fin a la guerra. Queríamos que acabara por una decisión moral. Y eso no fue lo que sucedió", reflexiona Friend.

Décadas después, ¡Los chicos que dijeron NO! recupera una historia de convicciones, sacrificios y desobediencia civil que plantea una pregunta todavía vigente: ¿hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar para defender aquello en lo que creemos?