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Vuelve al cine 'Los Miserables': "El mensaje de Victor Hugo es que podemos salvarnos con humanismo, amor y benevolencia"

  • Fred Cavayé dirige esta nueva adaptación sobre una Francia marcada por la pobreza y la injusticia social

  • Vincent Lindon, Tahar Rahim o Noémie Merlant interpretan a los Jean Valjean y compañía

Javier Villuendas
6 min.

En estos últimos años, Francia ha dado con una nueva gallina de los huevos de oro (poule aux œufs d'or) al recrear cinematográficamente por enésima vez algunos de sus grandes clásicos literarios.

Hablamos de los taquillazos de Los tres mosqueteros, de El conde de Montecristo y el pretendido ahora con Los Miserables, que conoció en su día hasta una versión muda y que vuelve con un elenco actoral de pirotecnia gala, encabezado por Vincent Lindon, Tahar Rahim y Noémie Merlant, para interpretar a los míticos Jean Valjean, la familia Thénardier y el inspector Javert, entre otros. Este viernes se estrena en nuestros cines.

Con una producción de alta gama presupuestaria, la película dirigida por Fred Cavayé funciona no solo a nivel fílmico, sino también como un retrato de la desigualdad en la sociedad y de una serie de conflictos políticos y filosóficos que siguen vigentes en muy distinto grado. Y, si no, pásense por la acampada de Sol, aunque en este caso la historia nos traslada a un París escenario de una insurrección republicana en 1832 contra la monarquía, en una lucha por la libertad y los derechos de los más desfavorecidos.

El clásico de Victor Hugo (publicado en 1862) relata la historia de redención de Jean Valjean, encarcelado durante casi 20 años por robar pan para alimentar a su familia, y su salida de prisión para rehacer su vida en una Francia marcada por la pobreza, la desigualdad y la injusticia social. Gracias a un acto de compasión religiosa, Valjean da un vuelco existencial y se dedica a proteger a Cosette, la hija huérfana de una mujer explotada. A su vez, su vida se entrelaza con la del inspector Javert, también desposeído durante su infancia, que acaba convertido en un policía obsesionado con capturarlo. Ambos protagonizan un enfrentamiento entre la rigidez de la ley y la justicia moral. ¿Por qué hacer una nueva versión de Los Miserables?

"Porque el mensaje de Victor Hugo es el siguiente: podemos salvarnos a través del humanismo, del amor y la benevolencia. La gente pensará que soy muy ingenuo, pero, en última instancia, es la única solución. Y cito el inicio de la novela: 'Mientras exista la ignorancia y la miseria en esta tierra, historias como esta merecen ser contadas'. Victor Hugo sabe realmente que lo que escribe es universal, pero no sospecha que es atemporal y que hoy en día no se han encontrado soluciones a muchos de sus problemas. Y, desgraciadamente, nos alejamos de esas soluciones incluso", explica el director de la película.

"Puede ser una historia ambientada en Francia pero habla de un mundo más amplio"

"Victor Hugo capturó algo que creo que pertenece a la humanidad en su totalidad: cuando es buena, cuando es mala, cuando tiene miedo de lo que es capaz, cuando es abusada por el poder, cuando tiene demasiada riqueza… Y eso es lo que convierte la obra en una historia universal y por eso hay tantas adaptaciones. Puede ser una historia ambientada en Francia, con personajes franceses, en un contexto histórico francés, pero, en verdad, habla de un mundo más amplio que existió, que existe y que, desafortunadamente, seguirá existiendo", reflexiona el actor de origen argelino Tahar Rahim, que interpreta al implacable Javert.

Uno de los temas filosóficos de la novela es hasta qué punto la pobreza puede llevar a cometer actos delictivos a alguien y si existe algún tipo de bondad o maldad intrínseca al ser humano, al margen del contexto que padezca cada uno. ¿Cómo miramos hoy a los miserables, por ejemplo, ante la oleada de inmigración en condiciones tan paupérrimas como la que llegó a Ceuta?

"No recuerdo qué película era, pero decía: 'Siempre son los pobres los que tienen que empujarse unos contra otros para hacerse sitio'. Y esta mañana oí que alguien hablaba sobre el medio ambiente, un tema extremadamente importante, pero que también decía que llegar a fin de mes era más importante para la gente que el fin del mundo. Es terrible. De eso trata la novela. Todos somos víctimas y las cosas solo mejorarán cuidando al prójimo. Hay que redoblar nuestra humanidad y no ceder a la ira o al miedo. Es difícil tener una opinión cuando lo ves desde lejos, pero es terrible la gente que arriesga su vida y muere, por cierto, cruzando el Mediterráneo, y la gente que se dice a sí misma: 'Ya no tengo mucho, ¿por qué me van a quitar aún más?'. Sí, son todos víctimas", explica Cavayé.

"Tenemos que luchar contra las inevitabilidades"

Y ahí está el inspector Javert para aplicar la ley de manera inflexible. Como el Coyote y el Correcaminos, el policía está obsesionado por cazar al que considera un criminal eterno, mientras Valjean representa la capacidad de cambiar en el ser humano y hacer el bien. Dos maneras de afrontar un mismo origen 'humillado' elevadas a la categoría de arquetipos. Dos personajes perfectamente trazados que permiten encontrar argumentos para justificar incluso los actos de un soldado del sistema legal, sometido a un rígido código del deber, en un clímax moral desbordante.

"Aparece como un villano, pero para mí no lo es. Es alguien brutal, violento, alguien con quien uno no querría estar cerca. Pero lo interesante es, como con los otros personajes, comprender por qué se convierte en lo que es sin excusar sus acciones. En esta historia todos son almas desdichadas que intentan escapar de sus circunstancias. A Javert el sistema le empuja, en cierto modo, a odiarse a sí mismo. Todas las manifestaciones de esta rigidez, de este orden, de su concepción de la ley, de su brutalidad y su violencia son manifestaciones externas de su trauma y de su caos interior", responde el actor.

Y, volviendo a Los Miserables y mirando la convulsión y la desigualdad que nunca dejan de reinar en el mundo, las sensaciones que afloran pueden variar, pero el cineasta confronta la apatía: "Sí, de hecho, hay muchos problemas que aborda que siguen siendo actuales. ¿Es esto algo que forma parte de nuestra sociedad, por lo que siempre va a existir esta lucha de clases y todo lo demás? Es una parte que está incrustada en la humanidad. Y, de hecho, parece una inevitabilidad… pero tenemos que luchar contra las inevitabilidades. Porque, en caso contrario, nunca llegaremos a ninguna parte".