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Uno de cada cuatro adolescentes no alcanza la hora diaria de actividad física recomendada

  • Así lo refleja un informe elaborado por la OMS en 140 países que abarca desde 2010 hasta 2025

  • Las chicas son menos activas que los chicos en prácticamente todos los países

RTVE.es
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Uno de cada cuatro adolescentes en todo el mundo declara no haber realizado al menos 60 minutos de actividad física ningún día de la semana anterior, según el informe 'Tendencias mundiales de la actividad física en adolescentes, 2010-2025', elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta cifra equivale a unos 240 millones de jóvenes y refleja la magnitud de un problema que apenas ha experimentado avances en los últimos quince años.

El estudio, publicado en The Lancet Global Health, se basa en 389 encuestas realizadas en 140 países y territorios, con más de 3,2 millones de adolescentes participantes, y abarca a cerca del 60% de la población mundial de esa franja de edad. Los autores han analizado cuántos días a la semana los jóvenes acumulan al menos 60 minutos de actividad física moderada o intensa, para lo que tienen en cuenta tanto el ejercicio realizado en el colegio como los desplazamientos y las actividades durante el tiempo libre.

"Durante 15 años, apenas se ha avanzado en el objetivo de aumentar la actividad física entre los jóvenes, y las niñas son las más rezagadas», declara Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. "La respuesta no es exigir un mayor esfuerzo a los adolescentes, sino construir escuelas, calles y comunidades donde moverse, jugar y realizar una actividad física sea seguro, fácil y normal", agrega.

Los resultados muestran que solo el 14% de los adolescentes alcanzó los 60 minutos diarios de actividad física durante los siete días de la semana, mientras que la media mundial se situó en apenas 2,7 días activos. Además, existen importantes diferencias entre países, ya que el porcentaje de jóvenes sin ningún día de actividad oscila entre el 4% en algunos y más del 40% en otros.

Brecha de género también en actividad física

El informe también pone de manifiesto una persistente brecha de género. Las chicas son menos activas que los chicos en prácticamente todos los países. En 2025, el 28% de ellas no realizó ningún día de actividad física durante la semana anterior, frente al 22% de los chicos. Además, solo el 11% de las niñas declaró realizar una actividad física cada día, frente al 17% de los niños. Las niñas realizaban menos actividad física en casi cada país y región de la OMS.

Según el organismo sanitario internacional, esta desigualdad no responde a diferencias de interés o capacidad, sino a las barreras sociales, culturales y ambientales que dificultan la participación de las adolescentes en el deporte y otras actividades físicas. Por ello, considera prioritario impulsar políticas y programas que tengan en cuenta sus necesidades y garanticen oportunidades de participación en igualdad de condiciones.

La inactividad física es un importante factor de riesgo para las enfermedades cardíacas, la diabetes de tipo 2 y algunos tipos de cáncer. Ayudar a los jóvenes a adquirir el hábito de practicar una actividad física desde temprano es crucial para proteger su salud y reducir la carga mundial de esas enfermedades.

Pero la falta de actividad física tiene consecuencias que van más allá de la salud corporal. Mantenerse activo de forma regular contribuye también a mejorar la salud cerebral, el aprendizaje, la confianza en uno mismo, las relaciones sociales y el bienestar a largo plazo. En todo caso, las oportunidades para realizar ejercicio no dependen únicamente de las decisiones individuales, sino también del entorno en el que viven los jóvenes. La falta de espacios seguros, accesibles y asequibles para caminar, montar en bicicleta, jugar o practicar deporte constituye uno de los principales obstáculos.

Apenas cambios desde 2010

A pesar del creciente reconocimiento de la importancia de la actividad física, los niveles mundiales apenas han variado desde 2010. De hecho, ningún país está actualmente en camino de alcanzar el objetivo mundial de reducir la inactividad física un 15% para 2030. Si no se intensifican las medidas, las cifras podrían mantenerse prácticamente estancadas durante el resto de la década.

La solución para este problema no consiste simplemente en convencer a los adolescentes para que se muevan más, sino en crear entornos que propicien la práctica de una actividad física como una parte normal y sencilla de crecer. Ante esta situación, la OMS reclama políticas más ambiciosas, inversión sostenida y una mayor coordinación entre los distintos sectores para crear comunidades, centros educativos y servicios que faciliten una actividad física segura, accesible, asequible y atractiva para todos los adolescentes.

El organismo sanitario internacional advierte de que las decisiones que se adopten durante los próximos años serán determinantes para la salud de las nuevas generaciones. Conseguir que los jóvenes incorporen el movimiento a su vida cotidiana requiere un compromiso político a largo plazo y entornos que les permitan mantenerse activos. Una apuesta que no solo mejoraría su salud y bienestar actuales, sino que también contribuiría a construir generaciones adultas más sanas.