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El rediseño de los distritos electorales: el as en la manga de Trump que puede volverse en su contra en las 'midterms'

  • Por primera vez se han alterado los distritos sin haber llevado a cabo un nuevo censo

  • Nueve estados del país presentan mapas electorales modificados con fines partidistas

Susana Samhan , Daniel Flores
11 min.

Con unas encuestas en contra que adjudican el control de la Cámara de Representantes de Estados Unidos a los demócratas, y posiblemente el Senado, los republicanos confían su suerte al rediseño de los distritos electorales, ordenado por el propio presidente Donald Trump, que ha resultado en circunscripciones a favor de los conservadores, aunque no está claro que la estrategia les vaya a funcionar.

Ese rediseño de los distritos, denominado 'gerrymandering' en inglés, no es una práctica nueva en EE.UU. y, de hecho, es legal. Tiene su base en la Constitución, que establece que son los estados quienes deben decidir a qué electores representa cada congresista. El número de votantes por circunscripción debe ser más o menos el mismo. Los mapas electorales se trazan a partir del censo nacional, que se actualiza cada diez años y donde aparece reflejada la cifra de residentes que hay en cada uno de los 50 estados. Cuantos más habitantes, en más circunscripciones se dividirá un estado y, en consecuencia, más congresistas. En los estados donde hay más de un legislador, el proceso de dibujar los mapas electorales corresponde o bien a los congresos estatales o bien a comisiones, que pueden ser partidistas o independientes.

El profesor Justin Levitt de la Universidad de Loyola (Los Ángeles, EE.UU.), que fue asesor en Democracia y Derechos de Voto de la Casa Blanca durante el mandato del demócrata Joe Biden (2021-2025), llama la atención sobre el hecho de que no existe ningún órgano a nivel nacional que se encargue de elaborar los mapas electorales. "Creo que somos la única democracia occidental industrializada que permite a quienes se postulan a un cargo trazar los límites de las circunscripciones en las que van a competir", dice a RTVE Noticias.

La última vez que se revisó el censo nacional fue en 2020, por lo que no toca ese rediseño hasta 2030. "Pero el año pasado sucedió algo muy extraño, unos pocos Legislativos estatales decidieron redibujar las líneas, incluso sin haber llevado a cabo un censo nuevo, para obtener una ventaja política partidista", indica Levitt, que es profesor de Derecho Constitucional.

La zona cero de este rediseño de mitad de década es Texas, donde en julio de 2025 Trump comunicó a un grupo de congresistas republicanos de este estado del sur de EE.UU. la estrategia del partido para mantener el control del Congreso federal en las elecciones de medio mandato: redibujar los distritos para conseguir más escaños en la Cámara de Representantes. El objetivo, arrebatar a los demócratas cinco asientos a través de este método (actualmente Texas tiene 38 escaños en el Congreso, de los que 13 están ocupados por los progresistas y el resto por los conservadores, menos uno que está vacante). Así, los republicanos texanos aprobaron nuevos mapas electorales a su favor. A Texas le siguieron otros seis estados, Luisiana, Alabama, Florida, Carolina del Norte, Tennessee y Ohio, donde el dibujo de las circunscripciones fue alterado por los conservadores, mientras que en California y Utah los demócratas han actuado de la misma manera. En el caso de Luisiana, Alabama y Utah se hizo tras resoluciones judiciales.

"Es maravilloso ver a los republicanos en todas partes alzándose para salvar nuestro país. Es una de las iniciativas más populares que jamás he apoyado", escribió Trump en su red social Truth Social.

Para Levitt, todo este proceso ha derivado en un "estatus legal muy extraño", porque en 2019 el Tribunal Supremo, de mayoría conservadora, resolvió que trazar los límites de los distritos para lograr una ventaja partidista extrema es "inconstitucional", pero también apuntó que las cortes federales no pueden atender denuncias contra trazados de este tipo. "Es un poco como decir que el robo en tiendas es ilegal, pero colgando un cartel en la puerta del comercio que diga 'no estamos vigilando'".

Los ciudadanos de algunos estados han manifestado su rechazo a estas maniobras de 'gerrymandering' a través de referendos populares o enviando mensajes a sus representantes. Además, en algunas partes del país, las cortes estatales han dicho 'no' a esos mapas, sobre los que no se pueden pronunciar los tribunales federales por la disposición del Supremo. "También hay muchos estados donde realmente parece que hay una guerra partidista y creo que la única manera que va a parar esto es la acción del Congreso que salga de estas elecciones intermedias", medita Levitt.

Todo comenzó en Texas en este ciclo electoral

En Texas, donde los latinos son el mayor grupo demográfico al representar aproximadamente el 40,2% de la población total del estado, superando a los blancos, que suponen el 39,8%, han sido organizaciones hispanas las que han liderado las demandas contra el rediseño de las circunscripciones desarrollado por los republicanos. Una de ellas es el Fondo de Defensa Legal y Educativo Mexicano Estadounidense (MALDEF, por sus siglas en inglés), que ha denunciado los mapas congresuales delineados en 2025. Una corte de primera instancia concluyó que ese rediseño "discrimina a los votantes latinos diluyendo su fuerza de voto" y bloqueó su aplicación, explica a RTVE Noticias la vicepresidenta de Litigación de MALDEF, Nina Perales, quien destaca que, por contra, "una orden del Tribunal Supremo de EE.UU. permite a Texas usar este mapa para las elecciones de medio mandato de 2026, lo que significa que los latinos en el estado tendrán más dificultades para elegir a los candidatos que prefieran".

Perales cita como ejemplos el caso del área metropolitana de Houston y la zona central-sur de Texas, donde los electores hispanos son "objeto de una manipulación electoral por motivos raciales", así como los cambios practicados en los distritos de la frontera sur de Texas, que limita con México, para "hacer más complicado que los votantes latinos escojan a su candidato preferido". Otra área donde se ha modificado el trazado es Dallas y sus alrededores.

"Con este rediseño de los mapas congresuales se envía un mensaje a los votantes latinos de que a su estado no le importa si tienen las mismas oportunidades de seleccionar a sus aspirantes favoritos", resume esta activista, quien hace hincapié en que el crecimiento del electorado hispano en Texas pone a los políticos que ocupan un cargo ante una disyuntiva: "Promover y ejecutar las políticas que los latinos quieren o diluir su fuerza de voto para no tener que rendir cuentas ante los votantes latinos, y lo que vemos en el plan de rediseño de 2025 es lo último", reflexiona.

Pese a estas tretas en varios estados, no está garantizado que los republicanos consigan mantener el control de las dos cámaras del Congreso, según reflejan las últimas encuestas. La elevada inflación y la continuación de la guerra en Irán, que contribuyen al aumento del coste de vida, parecen pesar en la decisión de los electores. Además, se puede dar un 'dummymander', que es la combinación de las palabras en inglés 'gerrymander' y 'dummy' (tonto), o lo que es lo mismo, que el redibujo de los distritos se vuelva en contra del partido que los hace. "Quienes trazan el rediseño de los mapas pueden crear distritos basados en suposiciones sobre cómo van a votar los electores, pero si las preferencias de esos votantes o las tasas de participación cambian, esas suposiciones fallan y el mapa se vuelve en contra", detalla Perales.

Para recuperar el control de la Cámara Baja y el Senado, los demócratas necesitan hacerse con cuatro escaños más en la primera y 11 en la segunda, aparte de los que ya tienen.

Levitt advierte de que el electorado no es estático y los cálculos que han hecho los estados sobre cómo votará cada circunscripción están fundamentados en los resultados de las 'midterms' de 2022 y las presidenciales de 2024. "No está claro si va a ser la misma gente que acudirá a las urnas o si elegirá al mismo partido", puntualiza el experto.

En EE.UU. se considera que la participación es muy alta cuando llega a nivel nacional al 65% o el 70%, unos porcentajes que suelen darse en las presidenciales, porque tradicionalmente en las de medio mandato es menor. Esto supone que hay una proporción importante de votantes llamados a ejercer su derecho que no lo hacen. Levitt precisa que este fenómeno implica que hay "mucha fluctuación" sobre a quién se elige dependiendo de quien acuda a votar. "Puede que algunas de las personas que trazaron los límites de los distritos pensando que obtendrían una gran ventaja partidista se lleven una buena sorpresa cuando un grupo de personas diferente acuda a las urnas", avisa.

Ohio, un mapa partidista salido de una obligación legal

De todos los estados que han hecho el rediseño, Ohio es el único que lo ha ejecutado por exigencia legal porque el mapa anterior no había salido de un acuerdo entre los dos partidos, el demócrata y el republicano, aunque ha terminado con un dibujo de las circunscripciones para estos comicios que favorece a los conservadores. Y ello pese a que fue una comisión integrada por miembros de las dos formaciones la responsable de acometer esa tarea y votó de forma unánime a favor de la nueva distribución. Todo esto en un estado cuya Constitución estatal prohíbe expresamente desde 2015 que se haga 'gerrymandering' para dar ventaja política.

Una de las promotoras de la inclusión de esa cláusula en la Carta Magna estatal fue Catherine Turcer, directora ejecutiva de la plataforma ciudadana Common Cause Ohio. "Cuando llegó el momento de rehacer el mapa congresual, tuve unas pocas conversaciones con los demócratas sobre sus decisiones y creo que ellos pensaron 'vale, tenemos que hacer lo que podamos para proteger las áreas que tenemos', por lo que fue una elección pragmática", remarca a RTVE Noticias Turcer, quien se queja de que el proceso para elaborar el rediseño no fuera público, como sí lo fue la votación al respecto. Actualmente, Ohio cuenta con 15 representantes en el Congreso, de los que diez son republicanos y cinco, demócratas.

Tras los cambios, hay circunscripciones, como la de Toledo, en el norte del estado, que están muy alteradas y que, a juicio de la activista, no son justas. Este es el distrito de la congresista demócrata Marcy Kaptur, que es la política que más tiempo lleva en la Cámara Baja, desde 1983, y que en estos comicios se enfrenta a "una carrera muy competida" ante el republicano Derrek Merrin, después de que varias áreas que suelen votar por los conservadores se hayan incluido en su circunscripción. Turcer menciona también las modificaciones introducidas en el rediseño de la zona metropolitana de Cincinnati, que suele sufragar a favor de los demócratas y que ahora tiene un trazado favorable a los republicanos.

En el otro extremo, hay distritos de legisladores progresistas que han quedado intactos, como el de Joyce Beatty, que representa la circunscripción 3 de Ohio, que abarca parte de su capital, Columbus; o el de Emilia Sykes, cuyo distrito es el 13, que engloba zonas próximas a Akron y parte del área metropolitana de Cleveland, cuyo dibujo da ventaja a los demócratas. En ese sentido, Turcer opina que es posible que el partido progresista haya preferido no arriesgar y asegurarse esas circunscripciones, a diferencia de la de Marcy Kaptur, que tiene un nombre y un largo historial que la avala y supone un peligro menor.

Sea como fuere, la alteración de los mapas es "una violación de la voluntad de los votantes", denuncia la directora ejecutiva de Common Cause Ohio, que recuerda que los electores apoyaron las enmiendas a la Constitución estatal para evitar el 'gerrymandering' partidista. Aun así, frente a este panorama, existen mecanismos para combatir este fenómeno. En Ohio, "tenemos la democracia directa, es decir, que podemos recolectar firmas para cambiar la Constitución estatal o promover una iniciativa legislativa que sea sometida a la voluntad popular", señala Turcer.

Es habitual que en los comicios de medio mandato el partido del presidente de turno pierda escaños en el Congreso, a lo que se añaden una condiciones que no son beneficiosas para los republicanos en la actualidad, como el hecho de que Trump esté en sus mínimos de popularidad y la situación de la economía, lo que podría provocar "una ola demócrata", pese al intenso 'gerrymandering'.

"Esto hace que haya más escaños competitivos de lo que habría en otras circunstancias", afirma Levitt, quien precisa que asientos que "no son especialmente competidos cuando la opinión pública nacional está dividida a partes iguales, pasan a serlo, cuando el sentir nacional se inclina claramente hacia un partido, por lo que creo que probablemente hay entre 50 y 80 escaños -una cifra bastante superior a la habitual, que podrá cambiar de manos en estas elecciones".

En juego está que el resultado refleje realmente la voluntad popular. Este profesor de Derecho Constitucional augura que será "algo intermedio".

"Creo que el diseño de las líneas (de los distritos) está pensado para contrarrestar las preferencias de la ciudadanía en muchas partes de país, por lo que no necesariamente va a reflejar de verdad lo que la gente prefiere", comenta Levitt, quien agrega que normalmente el 'gerrymandering' es como "un dique creado para evitar mareas partidistas que tengan un gran impacto en la costa". Pero cuando se produce un tsunami de participación ese "dique" puede quedar desbordado y no ser efectivo frente a grandes mareas políticas. "Y creo que es posible que estemos a punto de ver una gran ola política en esta ocasión".