InfografíaRTVE Fuente: Guardia Civil - Agencias - Elaboración propia
Al menos 68 personas han muerto en un choque entre dos trenes de alta velocidad con 530 pasajeros a bordo cerca de la localidad de Urda, en Toledo. A las 8:53 horas un AVE que viajaba de Madrid a Sevilla ha embestido a un convoy de la empresa Iryo que se encontraba detenido en la vía. Las imágenes de la Guardia Civil grabadas desde el aire muestran tres coches del Iryo totalmente descarrilados y caídos por el talud de la vía. También la locomotora del AVE se ha desprendido del convoy y precipitado por el talud contrario, y el primer vagón se ha partido. Hay 53 heridos hospitalizados, 15 de ellos graves, según el Gobierno de Castilla-La Mancha.
En el tren Iryo, que había salido de la estación de Puerta de Atocha a las 7.54 viajaban 147 pasajeros y cinco tripulantes, según la empresa. En el AVE, que había partido a las 8.00 de la capital, viajaban 378 pasajeros, según ha comunicado el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) al Gobierno autonómico.
Qué se sabe de los motivos de la colisión
Un accidente por alcance en la alta velocidad es “inverosímil”, ha aseverado el ministro de Transportes, Óscar Puente, que en una rueda de prensa ha explicado lo que se conoce por el momento del siniestro. Sobre las 8:30 horas el sistema de seguridad –denominado LZB– de la estación de Urta sufre una avería informática, y todos los trenes que circulaban en un tramo de más de 60 kilómetros se detienen.
Con el sistema de seguridad parado, el centro de control de ADIF de Atocha toma el mando. En ese momento el AVE tenía que detenerse obligatoriamente. Si se tienen en cuenta la reglamentación y los protocolos de Adif, el tren no podía reanudar la marcha con normalidad, había una señal roja que impedía reanudar la marcha. Pero pocos minutos después, sobre las 8:36, el centro de control “ordena o autoriza” al AVE que “reanude la marcha con normalidad”, ha detallado Puente. El AVE recorre 25 kilómetros en unos 17 minutos hasta colisionar con el Iryo.
Antes de la rueda de prensa del ministro, el portavoz del Instituto de Ingeniería José María Pérez Revenga había dado detalles en TVE que ayudan a comprender qué ha causado un choque teóricamente imposible. “Hay un fallo en el sistema de seguridad –el mencionado LZB–, que se montó antiguamente en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla”, ha detallado.
Cuando el LZB falla, ha explicado Revenga, se pone en marcha un protocolo que conlleva que los maquinistas pasan a trabajar “con la señalización lateral, como se iba antiguamente”. Esto supone que el tren Iryo llega a una señal, la ve en rojo, y se detiene, según explica el ingeniero. El operador, desde el puesto de mando, lo que debe hacer es enviar un mensaje a los trenes que van detrás informando de que hay un tren parado y que vaya a marcha a la vista, a entre 5 y 10 kilómetros por hora, para poder ver el tren y poder frenar. “¿Qué ha pasado? ¿Distracción del maquinista? ¿Del operador? No se sabrá hasta que se consulte la caja negra de Adif y del tren”, ha expuesto Revenga.
“Teóricamente es imposible que un tren alcance a otro en una línea de alta velocidad”, ha señalado Óscar Carballo, secretario general del Colegio de Ingenieros técnicos de obras públicas e ingenieros civiles, en el Canal 24 Horas. El experto ha explicado que la línea de alta velocidad “vigila la velocidad y el frenado de los trenes si rebasan una señal en rojo o si hacen algo raro”. Si un convoy se acerca demasiado al anterior, el sistema de seguridad no da órdenes al maquinista, sino que toma las riendas y frena automáticamente el tren si va a alcanzar al siguiente.
“Un alcance entre dos trenes de alta velocidad es mucho más preocupante que el accidente de Adamuz, porque los sistemas de seguridad garantizan que dos trenes no pueden encontrarse en el mismo tramo de vía, y eso ha pasado”, reflexiona José Trigueros, presidente de la Asociación de Ingenieros de Caminos. “¿Qué ocurre, que no nos podemos fiar de nuestros sistemas de seguridad automatizados, y que pueden estar en manos humanas? No”, reflexiona Trigueros.
2026, un año trágico para la alta velocidad española
España ha sufrido dos accidentes ferroviarios de extrema gravedad en lo que va de 2026. La tragedia de Urda ha ocurrido nueve meses después del accidente de Adamuz, donde 46 pasajeros murieron cuando un tren de Iryo que iba de Málaga a Madrid invadió la vía contigua y colisionó con un tren Alvia que iba de Madrid a Huelva. El siguiente gráfico recoge los accidentes ferroviarios con más fallecidos de España desde 2010.
A falta de precisar el número definitivo de víctimas del accidente de Urda, en lo que va de 2026 hay ya 115 fallecidos por accidentes ferroviarios, el año con más víctimas mortales al menos desde 2010 y por encima de 2013, cuando se produjo el descarrilamiento de Angrois, en A Coruña. Son cinco veces más muertes que la media de la década anterior, en la que se registraron algo más de una veintena cada año, por causa de los dos graves accidentes sufridos en la línea de AVE Madrid-Sevilla este año: el de Adamuz, que dejó 45 víctimas mortales (además de otra mujer fallecida posteriormente y que no está incluida en el expediente oficial de la investigación) y el ocurrido este miércoles en Urda.