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Encuestas de las elecciones en EE.UU.: cinco senadores y 11 congresistas para decidir la mayoría del Congreso

  • Los demócratas acarician la mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado queda en el aire

  • Trump llega a las midterms con la mayor desaprobación desde el segundo mandato de George W. Bush

Jaime Gutiérrez
13 min.

El próximo 3 de noviembre EE.UU. vuelve a las urnas. Dos años después del comienzo del segundo mandato de Donald Trump, cerca de 250 millones de electores están llamados a decidir cuál será la próxima mayoría del Congreso de Estados Unidos. El Partido Demócrata acaricia la posibilidad de controlar la Cámara de Representantes y el Senado desde mediados de septiembre, según el promedio de encuestas de DatosRTVE. No obstante, los sondeos indican que la decisión final estará en hacia qué lado se incline la elección de cuatro senadores y en torno a una decena de congresistas.

Las elecciones legislativas de EE.UU., también conocidas como de mitad de mandato o midterms, se celebran cada cuatro años y se intercalan con las presidenciales. Por eso, suelen leerse como un referéndum sobre la gestión del presidente. Pero lo cierto es que se renuevan tanto los 435 escaños de la Cámara de Representantes como un tercio del Senado. Lograr hacerse con el control de las dos cámaras puede servirle a un partido para aprobar presupuestos y leyes de gasto, presidir los comités y marcar el ritmo de la agenda legislativa.

Trump llega a las midterms en mínimos de aprobación

Cuando llegan las midterms, muchos votantes eligen a su representante pensando en la Casa Blanca. Si desaprueban al presidente, castigan a su partido, aunque valoren al candidato local. Esto no solo da la medida de cómo podría ser la participación, ya que los descontentos suelen acudir más a las urnas, sino que es un termómetro de la pérdida de escaños o de donantes a la que se enfrentan los partidos.

Desde la Segunda Guerra Mundial, el partido del hombre que ocupa la Casa Blanca ha perdido escaños en la Cámara casi siempre, con la excepción de los demócratas de Bill Clinton, en 1998, y los republicanos de George W. Bush, en 2002.

En el caso de Donald Trump, el porcentaje de personas que desaprueba su gestión no ha parado de crecer desde que las encuestas comenzaron a mostrar más detractores que partidarios en marzo del año pasado. Actualmente, son casi seis de cada diez los que no comparten la gestión del 47º presidente de EE.UU.

Trump llega a las legislativas con la aprobación más baja de un presidente desde el gobierno de Bush de 2006, cuando la cuenta de soldados estadounidenses muertos en la guerra de Irak no paraba de subir. Según los análisis de la empresa demoscópica Gallup, llegar a las midterms con una aprobación por debajo del 50% augura una pérdida de alrededor de 37 escaños. El Partido Republicano se dejaría entre 20 y 52, según el promedio de una decena de casas encuestadoras elaborado por DatosRTVE.

Por carteras, la desaprobación más alta es la de la gestión económica, que atesora desde el cierre de gobierno más largo de la historia —43 días entre el 1 de octubre y el 12 de noviembre de 2025— a la reciente subida de los tipos de interés: la primera en tres años con la que la Reserva Federal intenta contener la inflación.

El siguiente asunto más criticado es el comercio, cuya gestión desaprueban el 60% de los encuestados, según el promedio de DatosRTVE. Todo, en casi dos años marcados por la incesante imposición y retirada de aranceles al comercio internacional. También más de la mitad de los encuestados desaprueba la gestión de la inmigración de Trump.

Otra cosa que se suele decir de las midterms es que, si el presidente llega con una aprobación baja, los donantes flaquean. Algo que con Trump, de momento, no se ha cumplido. La caja del Comité Nacional Republicano (RNC) multiplica por ocho la del Demócrata (DNC), según datos de la Comisión de Elecciones Federales (FEC) estadounidense. El margen es algo más ajustado en las comisiones del Congreso, pero las finanzas republicanas también van por delante allí. En un país donde las campañas no se financian normalmente con dinero público, eso sirve para pagar anuncios de televisión y redes, equipos de campaña o encuestas.

Los demócratas acarician la mayoría de la Cámara

El poder legislativo de EE.UU. reside en el Congreso. Se trata de un sistema bicameral, formado por la Cámara de Representantes y el Senado. La mayoría de las encuestas dan por plausible una victoria del Partido Demócrata en la primera, pero aún dejan la segunda en el aire.

De los 435 escaños que forman la Cámara de Representantes, el Partido Demócrata podría hacerse con hasta 226, lo que supondría un incremento de 12 asientos respecto al resultado de 2024 y le daría la mayoría en la Cámara Baja.

Al contrario de lo que ocurre en España, donde se vota una lista cerrada, en Estados Unidos los votantes eligen al candidato que representa a su circunscripción, y hay más de 20 carreras donde la mayoría demócrata pende de un hilo.

En Ohio, los demócratas batallan por conservar un escaño y arrebatarle otro a los republicanos. La congresista Marcy Kaptur lleva representando al Partido Demócrata desde 1983. Lo hace en el noveno distrito del estado del castaño de Indias. Pero su hegemonía está amenazada por Derek Merrin, un republicano que es miembro de la Cámara estatal desde 2016. En el séptimo distrito, se cambian las tornas. El demócrata Brian Poindexter disputa la reelección al republicano Max Miller, pero solo encabeza la carrera en dos de las diez evaluaciones consultadas por DatosRTVE (FiftyPlusOne y RealClearPolitics).

El segundo distrito de Iowa y el octavo de Pensilvania son otros dos lugares donde un candidato demócrata podría imponerse a uno republicano para garantizar una mayoría demócrata en la cámara que representa a la población de EE.UU., que impulsa las leyes de impuestos o que tiene la potestad para acusar formalmente al presidente y otros altos cargos. Pero los evaluadores aún no saben predecir de qué lado caerá la moneda en al menos 11 casos.

Cinco escaños para decidir la mayoría del Senado

Si la Cámara aún no está asegurada para los demócratas, la mayoría del Senado pende de cinco escaños. Si los pronósticos de los evaluadores se cumplen, la minoría liderada por Chuck Schumer solo necesitaría dos para hacerse con un hemiciclo que ahora controlan los republicanos. La meta para los dos partidos es superar los 51 senadores, ya que el voto del vicepresidente J. D. Vance seguiría siendo decisivo en caso de empate.

En esta elección se renuevan 35 escaños: 20 son republicanos, 13 demócratas y dos saldrán de sendas elecciones especiales para renovar los cargos de Florida y Ohio, cuyos senadores abandonaron la cámara a mitad de mandato para incorporarse a la Administración de Trump.

La mayoría de los sondeos ven probable que el exgobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, se imponga al republicano Michael Whatley para arrebatar un asiento al partido de Donald Trump. También ven posible que la excongresista Mary Peltola desplace a Dan S. Sullivan, que aspira a ser reelegido como senador por Alaska para el Partido Republicano.

Sin embargo, las encuestas aún no garantizan la victoria para ningún candidato en cinco estados cuyos escaños están ocupados actualmente por senadores republicanos. Las elecciones de Maine, Ohio y Texas tienen algunas evaluaciones decantadas a favor de los demócratas, mientras que Iowa y Kansas parecen más inclinadas hacia el partido de Donald Trump. Ahora bien, la balanza podría decantarse hacia cualquier lado y esa victoria garantizaría al partido ganador capacidad para confirmar los nombramientos del presidente o bloquear la tramitación de algunas leyes.

Para que una ley se apruebe, las dos cámaras deben aprobar el mismo texto, y el presidente tiene que firmarlo. Pero si el Senado no lo aprueba, la ley muere, aunque la Cámara la haya votado.

Sobre esta información

Los gráficos de DatosRTVE sobre las elecciones legislativas de EE.UU. de noviembre de 2026 se apoyan en dos tipos de información. El voto genérico (a qué partido votaría la gente para el Congreso) y la aprobación de Donald Trump son promedios propios de las encuestas publicadas, que RTVE calcula cada día dando más peso a las más recientes y a las de mayor tamaño, y contando una sola vez a cada encuestadora. Las previsiones de la Cámara de Representantes y del Senado no son encuestas, sino la media de las calificaciones de diez analistas y modelos independientes (Cook Political Report, Inside Elections, Sabato's Crystal Ball y otros) sobre lo reñida que está cada carrera. Los datos de partida son públicos (Silver Bulletin y Wikipedia) y el modelo para procesarlos se ha desarrollado con el soporte de inteligencia artificial.

¿De dónde salen las encuestas?

De las bases de datos públicas de Silver Bulletin, que recopilan las encuestas de voto genérico y de aprobación de Trump publicadas por decenas de encuestadoras. RTVE no usa el promedio de Silver Bulletin, solo sus encuestas: el promedio es un cálculo propio con los criterios que se explican a continuación.

¿Qué encuestas entran y cuáles se descartan?

En el voto genérico se excluyen las encuestas encargadas por partidos o por grupos partidistas, según la marca que trae la base de datos. En la aprobación no se excluye ninguna encuestadora. Cuando una misma encuesta publica varias versiones, nos quedamos con la de votantes probables si existe; si no, con la de votantes registrados, y si tampoco, con la de adultos.

Las cifras son las que publica cada encuestadora, sin ajustarlas ni repartir los indecisos. Por eso, en el voto genérico, la suma de demócratas y republicanos no llega al 100 %, y en la aprobación se promedian por separado quienes aprueban y quienes desaprueban.

¿Cómo se calcula el promedio de cada día?

Cada día se toman las encuestas de los 30 días anteriores y se hace una media ponderada. El peso de cada una depende de dos factores. El primero es la antigüedad: el peso baja de forma suave con los días, de modo que una encuesta de hace diez días pesa en torno a un 60% de lo que pesaba el día que se publicó; una de hace 20 días, apenas un 14%; y una de hace 30, casi nada. El segundo es el tamaño de la muestra: pesa la raíz cuadrada de los entrevistados, de manera que una encuesta con cuatro veces más entrevistados cuenta el doble, no cuatro veces más.

Como el peso cambia cada día, la curva pasa de una encuesta a otra sin saltos bruscos. La fecha que se asigna a cada encuesta es el punto medio de su trabajo de campo, y solo se usan las encuestas con esa fecha o anterior. La serie llega unos días más allá de la última encuesta, para que el último dato refleje que el tiempo ha pasado.

Las encuestas no son votos. El voto genérico se pregunta a nivel nacional, pero la Cámara se decide distrito a distrito y el Senado, estado a estado.

¿Por qué cada encuestadora cuenta una sola vez?

Algunas casas publican una encuesta cada día o cada semana (los llamados seguimientos o trackings), y otras una al mes. Si todas las encuestas contaran por separado, las casas más prolíficas dominarían el promedio. Por eso, cuando una encuestadora tiene varias encuestas en la ventana de 30 días, se promedian entre sí y el resultado cuenta como una sola voz, con el peso de la más reciente.

¿Por qué se limita el tamaño de la muestra?

Algunas encuestas tienen muestras enormes: hay encuestas de más de 30.000 entrevistados, frente a las 1.500 de una encuesta típica. Sin límite, una sola casa pesaría unas cuatro veces más que una encuesta normal. Para evitarlo, a efectos del peso, ninguna muestra cuenta por encima de la mediana de las muestras de cada serie (en torno a 1.500 entrevistados). Esto cambia poco el último dato (menos de medio punto) y evita que una casa condicione la curva.

¿Qué significa la banda que aparece en el gráfico de aprobación?

La banda recoge entre qué valores se mueven las encuestas de cada periodo: va del percentil 10 al percentil 90, calculado con los mismos pesos que el promedio y con una encuesta por casa. Dicho de otro modo, deja fuera el 10% de encuestas más bajas y el 10% más altas. No es un margen de error ni un intervalo de confianza: mide cuánto discrepan las encuestadoras entre sí, no la incertidumbre estadística del promedio. Una banda ancha indica que las casas dan resultados muy distintos.

¿Qué son las calificaciones de "sólido", "probable" o "inclinado"?

Son juicios de expertos, no encuestas. Cada analista asigna a cada distrito de la Cámara o carrera del Senado una de estas categorías según lo reñida que crea la elección: sólido (la gana casi seguro un partido), probable, inclinado hacia un partido o "en el aire" (sin favorito claro). Los gráficos recogen las calificaciones de diez analistas y modelos, tal como las reúne Wikipedia: Cook Political Report, Inside Elections, Sabato's Crystal Ball, The Economist, Split Ticket, Decision Desk HQ, FiftyPlusOne, Fox News, Silver Bulletin y RealClearPolitics.

Los analistas no son independientes entre sí. Varios se influyen y usan datos parecidos, por lo que la media de diez no equivale a diez opiniones independientes. No se pondera a los analistas por su historial de aciertos ni se ajusta el sesgo habitual de cada encuestadora o el tipo de población encuestada.

¿Cómo se obtiene la calificación «media» de cada carrera?

Se traduce cada calificación a una escala de −3 a +3: sólido, 3; probable, 2; inclinado, 1; en el aire, 0; con signo positivo para los demócratas y negativo para los republicanos. La calificación "tilt" (una inclinación mínima) cuenta como "inclinado". Después se hace la media simple de los diez analistas, sin dar más peso a ninguno, y se redondea para volver a una categoría: a partir de 2,5, sólido; de 1,5, probable; de 0,5, inclinado, y entre −0,5 y 0,5, en el aire. El mínimo y el máximo de los analistas muestran cuánto discrepan.

¿Cómo se llega al reparto de escaños y a la horquilla que se muestra?

Los gráficos suman los escaños por categoría según la media. La horquilla de cada partido va de un mínimo, que cuenta solo los escaños sólidos (y, en el Senado, los que no se renuevan este año), a un máximo, que añade también los probables e inclinados. Los escaños "en el aire" no se atribuyen a ninguno de los dos. La línea de mayoría marca 218 escaños en la Cámara y 51 en el Senado; con 50, el vicepresidente desempata a favor de su partido, por lo que la mayoría clara está en 51.

¿Qué pasa con los distritos que los analistas no califican?

Wikipedia solo lista los distritos que al menos un analista no considera sólidos (146 de los 435). Los 289 restantes son sólidos para todos, y su partido se asigna según su PVI (el índice que mide cuánto se inclina un distrito hacia uno u otro partido) de las tablas por estado de la página de la elección. En el Senado se muestran las 35 carreras que se votan, incluidas las elecciones especiales; los 65 escaños restantes no se votan este año y se suman a su partido actual.

¿Cómo se sabe qué escaños cambiarían de manos?

Para cada carrera se compara el partido que ocupa hoy el escaño, que sale del último resultado electoral, con la categoría media. Si esta favorece al otro partido, el escaño "cambiaría de manos"; si está "en el aire", se marca aparte. Cuatro distritos sólidos tienen un titular del otro partido por los nuevos mapas electorales, y cuentan también como cambio.