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La acampada en Sol: caída de ventas, menos turistas y temor por la campaña de Navidad en el comercio de la zona

  • La Confederación de Comercio Especializado de Madrid cifra en 25 millones las pérdidas por la acampada

  • Tiendas de la zona alerta de una caída de ventas de entre el 30% y el 70%

CARMEN MORALES PUISEGUR
6 min.

A las muchas emociones que atraviesan la madrileña Puerta del Sol desde hace unas semanas, se suman "la ilusión y las ganas" de Javier Romano. En el número 1 de la plaza se acaba de estrenar como vendedor de lotería tras la ventanilla de su quiosco. A través del cristal desde el que despacha décimos, puede ver a los acampados que reclaman un acceso universal a una vivienda digna. "Hay que respetar a todo el mundo, pero en cierta manera, condicionan el día a día", admite.

La familia de Romano, tras muchas cuentas, decidió asumir el traspaso de esa administración de lotería. Y hechos los trámites, tocaba abrir al público, algo que ha coincidido con la cuarta semana de la acampada.

Son muchos los negocios que se quejan del daño económico causado por la ocupación del espacio público. La Confederación de Comercio Especializado de la Comunidad de Madrid (Cocem) ha cifrado en cerca de 25 millones de euros las pérdidas "que ha sufrido el comercio de proximidad de la Puerta del Sol".

Aunque recién llegado, Romano cree que la protesta "está haciendo cierto daño [...] Cuando compras un negocio, hablas con el anterior propietario y ves números. Es una inversión que no se hace banalmente".

Entre un 30% y un 70% de caída de ventas

Alrededor de 14 años lleva Nara detrás del mostrador de una tienda de souvenirs en el inicio de la aledaña calle Mayor. En la Puerta del Sol, se cuentan con los dedos de una mano los negocios que no pertenecen a ninguna conocida franquicia y este es uno de esos pocos. "La facturación ha caído entre un 30% y un 40% respecto al año pasado en la misma fecha", compara, "y se nota mucho que han bajado las ventas".

Asegura que "el cierre de la plaza" y que "no se pueda cruzar directamente" al salir del metro afecta al día a día. "Entran menos turistas", precisa.

"Aquí han caído las ventas un 70%", lamenta Jean Rodríguez desde otra tienda de souvenirs que hace esquina con otra de las arterias de la zona, la calle Arenal. Algo que, según él, le ha obligado a despedirse de un compañero al que han tenido que rescindir el contrato. Otro establecimiento de la cadena también ha prescindo de un trabajador para cuadrar cuentas.

Achaca a la acampada que el horario de apertura se haya reducido. Si antes abrían a las nueve de la mañana y cerraban a la medianoche, ahora se echa la verja a las once de la noche. "Es complicado, porque si la situación sigue así, con la protesta, lo más probable es que tengamos que cerrar", asegura.

Al principio de la calle Mayor, Pedro Mora muestra sus bolsos de piel auténtica y maletas. Su tienda, sin el amparo del logo de ninguna franquicia ni marca global, se traspasa "por muchos factores: jubilaciones, alquileres... El comercio en sí no es el comercio de hace 20 años", reflexiona. Él asegura entender la "vertiente social" de la protesta, porque "lo que pide la acampada lo apoyamos casi todo el mundo". Pero, admite, "en el tema empresarial nos está afectando. Desde que empezó, llevamos como un tercio menos de venta, que es mucho dinero". Y, apostilla, octubre siempre había sido un mes benevolente para la cuenta de resultados de estas tiendas de lo que queda del Madrid castizo.

Temor por los meses previos a la Navidad

"Si octubre es un mes fuerte, noviembre lo es más. Mucha gente salva el año en estos meses", precisa un responsable de una tienda de artículos religiosos en una calle cercana. Entre rosarios, medallas de la Virgen y obras de arte sacro, calcula que su facturación ha caído "un 50%" y algunos clientes le han trasladado su temor a ir a la zona. "Ahora mismo me acaba de llamar una señora y me ha preguntado si le podemos enviar un artículo porque no se atreve a venir a la Puerta del Sol", relata, "yo les digo que no pasa nada, pero hay quien piensa que acercarse aquí es un horror. Entonces, sí, claro, nos afecta". No obstante, cree que no estar en todo el meollo les ayuda porque "hay gente de aquí a la que le está perjudicando al 100%".

Eso mismo aseguran las tres empleadas de una heladería desde cuya puerta se observa un primer plano de la acampada. "Son los últimos coletazos de la temporada y, mira, nada", cuenta una de ellas que pide anonimato. "Este negocio depende del tiempo y, en los últimos 15 días buenos que hemos tenido, hemos atendido mucho menos".

Un martes laborable a media mañana no impedirá localizar a algún turista en el corazón de la capital de España. Olga Manzano pasea junto a su familia horas antes de abandonar la ciudad y cuenta que, en cuestión de compras, "hemos parado más por Gran Vía y de la calle Preciados para arriba", cercanas a la acampada. En su caso, asegura, lo práctico se ha impuesto y con la lluvia no se podía caminar en los alrededores.

Si Olga Manzano se marcha, Luz Domínguez llega. Procedente de Zaragoza, rodea y observa la acampada con otras dos amigas en su primer día de visita. Su intención es pasar “rapidísimo” porque lo que ve "le parece una pena por la suciedad". Rechaza las peticiones por una vivienda digna que tiene enfrente. "Considero que a nadie le van a dar una casa gratis: los que tenemos una nos la hemos ganado", opina. ¿Entrará en algún comercio? "Nada de eso", asegura tajante.

"Estamos luchando por una vida digna"

Jordi es uno de los manifestantes que acampa en la Puerta del Sol y recuerda que "estamos luchando por una vida digna". Otro compañero cree que "el problema más grave" respecto a los comercios de la zona afecta "al estanco del centro de la plaza". Por eso, recuerda, pusieron un cartel con indicaciones "aunque ya lo han quitado" y "nosotros les hacemos caja". "Es algo que está ocurriendo y que tienen que aceptar", concluye.