Los habitantes de la provincia de Alberta ha votado mayoritariamente a favor de seguir formando parte de Canadá y han rechazado iniciar el proceso para celebrar un referéndum de independencia.
Los primeros resultados de la consulta celebrada este pasado lunes muestran, según la radiotelevisión pública CBC, que más del 76 % de los votantes están a favor de seguir formando parte de Canadá, mientras que el 23 % desearía una votación vinculante sobre la posibilidad de la secesión.
"El 19 de octubre, los habitantes de Alberta tomaron una decisión clara. Eligieron unidad, construir juntos, y cuidar unos de otros", ha celebrado el primer ministro canadiense, Mark Carney, en un comunicado difundido por sus redes sociales. "Sobre todo, los habitantes de Alberta eligieron Canadá", ha añadido.
La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, que defendía que la provincia permanezca en Canadá, también ha mostrado su satisfacción.
CBC News informa de que la participación ha sido muy alta entre los americanos nativos. Los pueblos nativos, conocidos en Canadá como Primeras Naciones, se oponían también a la independencia de Alberta porque los tratados con Ottawa son anteriores a la creación de la provincia, informa Reuters.
Referéndum histórico
En el histórico referéndum se preguntaba a los ciudadanos de la provincia si Alberta debía iniciar el proceso legal para celebrar una futura consulta vinculante sobre su separación de Canadá, además de otras cuestiones sobre inmigración o servicios públicos.
La votación se produjo con normalidad a pesar de tener lugar un día después de la explosión en una base militar en la provincia que dejó al menos cuatro soldados muertos y decenas de heridos.
Alberta produjo en 2025 cerca del 84 % del petróleo del país, por lo que su secesión tendría profundas consecuencias económicas para Canadá, informa Efe. El movimiento separatista se queja de que las regulaciones medioambientales del Gobierno central limitan su desarrollo, y que la provincia contribuye demasiado a las finanzas comunes del país.
La semana pasada, en un mitin en Calgary, Carney pidió a los ciudadanos de la provincia que votaran "como si Canadá dependiera de ello" y advirtió de que una eventual secesión "sería peligrosa" y conduciría a "años de división profunda". Carney recordó que su gobierno ha aprobado un nuevo oleoducto y subrayó que Alberta es vital para reducir la dependencia energética de Canadá respecto a EE.UU., en plena guerra arancelaria entre los dos vecinos.
A pesar del restulado, es posible que el movimiento separatista de Alberta continúe y vuelva a intentarlo en otra ocasión. En 1980 y 1995, la provincia de Quebec, de mayoría francófona, celebró sendos referéndums de independencia, y en ambos la población eligió permanecer en Canadá.