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Carney escenifica su acercamiento a la UE para hacerse más fuertes juntos: "No pretendemos dominar a nadie"

  • El primer ministro canadiense ha subrayado la necesidad de una alianza basada en "valores compartidos"

  • Von der Leyen abrió la puerta el miércoles a que Canadá se uniera a la UE como "miembro asociado"

Marta Rey Maté
8 min.

El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha escenificado su acercamiento a la Unión Europea en un discurso pronunciado este jueves ante el Parlamento Europeo en el que ha subrayado que Canadá y Europa "son más fuertes juntos". El líder de Canadá, cuyo país ha sido blanco de la guerra comercial lanzada por la Administración Trump, ha ensalzado los "valores compartidos" de ambos territorios y ha llamado a crear una alianza fuerte que tenga como objetivo "la resiliencia colectiva" sin tener como objetivo "dominar a los demás".

"Ayer Von der Leyen habló de una alianza para el futuro, abriendo la puerta a Canadá para convertirse en el primer estado asociado de la UE. Canadá acoge esta ambición. Os puedo decir que los sondeos muestran que una gran mayoría de los canadienses apoyan construir lazos mucho más estrechos con Europa", ha dicho Carney que, aunque no ha dado una respuesta clara a la propuesta, ha defendido que esa "alianza para el futuro" es un enfoque en el que trabajar juntos. Ha explicado que su país propone trabajar para lograr "una autonomía estratégica" y "profunda cooperación en un amplio rango de capacidades estratégicas", incluyendo minerales críticos, industria de defensa, Inteligencia artificial o energía.

Llama a crear el próximo orden mundial

"Las instituciones multilaterales en las que confiábamos se han debilitado. Hoy en día resulta difícil conciliar la soberanía y la apertura. La integración económica se utiliza ahora como arma, y los aranceles como medio de presión", ha dicho Carney, que ha instado a que la alianza entre Canadá y Bruselas debe actuar como "faro para el resto de democracias", sin tener como objetivo "dominar a los demás". Es decir, "una alianza definida no por aquello a lo que nos oponemos, sino por lo que defendemos: la libertad, la solidaridad, la prosperidad y la sostenibilidad", ha explicado.

"No propongo ser un tercer bloque, ni convertirnos en una gran potencia rival pero con mejores modales", ha dicho el primer ministro, que ha llamado a la creación de un "nuevo orden mundial justo, estable y próspero".

En enero, el primer ministro canadiense pronunció un sonado discurso en el Foro Económico de Davos en el que ya habló de que "el viejo orden internacional no volverá". Ese día, Carney mencionó que vivíamos en un "periodo en que los más poderosos persiguen sus intereses usando la integración económica como un arma de coacción" y llamaba a las "potencias medianas" a cooperar y "entenderse" para crear "una tercera vía con impacto".

En la Eurocámara, Carney ha lamentado también que en los tiempos que corren "la integración económica se ha convertido en un arma" y que los "mecanismos financieros se utilizan con fines de coacción". La tecnología, ha añadido, ha "cambiado la naturaleza de la guerra"; y las plataformas tecnológicas "quieren dictar las normas de regulación, difundir desinformación y robar el futuro de nuestros hijos". "Esta combinación es una tormenta devastadora y un solo árbol caería ante ella. Pero un bosque entero no", ha dicho.

"Las estructuras que heredamos están ordenadas por zona geográfica", las estructuras "que necesitamos están ordenadas por función", había dicho antes, mientras animaba a ambos territorios a ser "valientes". "La soberanía requiere resiliencia", ha defendido.

La propuesta de Von der Leyen

El miércoles, Von der Leyen sugirió a Canadá a unirse a los Veintisiete como "miembro asociado" durante su discurso del Estado de la UE, la alocución con la que abre cada año el curso parlamentario. "Compartimos un océano, unos mismos valores y una misma forma de ver el mundo. Y ahora construiremos también nuestro futuro común", dijo la líder comunitaria mientras Carney la escuchaba desde el hemiciclo.

Sin embargo, las normas del club comunitario no contemplan ese estatus de miembro asociado y se desconoce cuáles serían las implicaciones. "La cuestión es si nos vamos a saltar los procedimientos existentes, porque no existe y no se puede hacer. Fue un canto propositivo por parte de Von der Leyen, pero hay que ver cómo se desarrollaría en las distintas arquitecturas institucionales para ver si es posible y si existe un acuerdo entre los Veintisiete", ha explicado al Canal 24 Horas la investigadora de Estudios Internacionales de la Universidad Complutense Ruth Ferrero.

La analista añade, además, que hay otros países que "llevan mucho tiempo esperando" una adhesión a la UE y que se trata de un procedimiento que habría que consensuar con las distintas capitales y que, por lo tanto, "no es fácil". "Para concretar esa estructura todavía falta mucho", añade Ferrero, que menciona que los acuerdos y relaciones comerciales entre Bruselas y Ottawa ya existen y que la cuestión aquí es "para qué queremos tener a Canadá como esa figura inventada por Von der Leyen y hasta dónde esta dispuesto Canadá a acceder".

Carney, por su parte, ha llamado a crear una alianza "lo suficientemente fuerte para que nadie pueda dictar nuestras decisiones, lo suficientemente abierta para que otros se puedan unir y con el convencimiento de que nuestra fortaleza fortalece el derecho internacional en lugar de buscar remplazarlo". "Profundicemos esas raíces, ampliemos este espacio y desarrollemos una fuerza transatlántica en la que nuestros ciudadanos puedan prosperar como personas libres en una tierra libre", ha concluido.

¿Qué supone ser 'país asociado' de la Unión Europea? El modelo que Von der Leyen quiere para Canadá

Trump amenaza con intensificar su guerra comercial

La idea lanzada por Von der Leyen el miércoles no gustó al presidente estadounidense, Donald Trump, que calificó la propuesta de "acto hostil" y adelanta que, de materializarse, Washington responderá con "serios aranceles", intensificando su particular guerra comercial contra ambas potencias. Además, amenazó con "cortar el comercio" con su país vecino. Bruselas, a través de la portavoz de la Comisión Europea, ha respondido a Trump reiterando una idea que ya pronunció Von der Leyen en su discurso; que la asociación con Canadá "no va en contra de nadie".

El segundo mandato de Trump ha estado marcado por sus nuevas ambiciones territoriales y, a su regreso a la casa Blanca, lanzó entre otras la amenaza de anexionarse Canadá para convertirlo en el estado número 51. Aunque ambos países han sido aliados durante décadas, la retórica incendiaria de Trump, sumada a su particular guerra arancelaria, han derivado en meses de tensiones, desacuerdos y acusaciones cruzadas.

En agosto, Trump anunció que la entrada en vigor el próximo enero de aranceles del 50% a los vehículos y al acero provenientes de Canadá, un anuncio que llegaba tras el fracaso de las negociaciones comerciales entre ambos países. Ottawa, que también respondió a EE.UU. con nuevos aranceles, consideró que el acuerdo que planteaba Washington y los puntos añadidos "en el último momento" eran "desfavorables" para su país.

La estrategia de Carney ha sido no amedrentarse ante Trump, que acusa a su país de ser "un pésimo socio comercial". Además, últimamente ha subrayado su interés en impulsar una "alianza única" con la UE, una iniciativa que respalda gran parte de los canadienses, según un sondeo de de Abacus Data publicado el lunes. Carney matizó, sin embargo, que no buscaba convertirse "en miembro de la Unión Europea", aunque insistió en que ambos comparten valores y prioridades y tienen "fortalezas complementarias".

Carney responde: "Nadie dicta con quién alcanzamos acuerdos"

Al salir del hemiciclo, Carney ha respondido a las críticas de Trump y ha defendido que Canadá decidirá por sí mismo con quién se asocia. "Nadie va a dictar nuestra cultura ni con quién podemos alcanzar acuerdos a nivel internacional", ha respondido ante la prensa en Estrasburgo. Asimismo, ha defendido que Canadá podría ser un socio más eficaz para EE. UU. mediante una asociación más estrecha con la UE, y señaló que el fondo de cualquier nueva relación sería más importante que el término con el que se la denominara.

Mark Carney llegó al poder tras la dimisión de su predecesor, Justin Trudeau, y afianzó su mandato tras ganar las elecciones federales de 2025, cuando también lanzó un claro mensaje. "Trump quiere rompernos, pero eso no sucederá", dijo el primer ministro, que adelantó que la "vieja relación" con el país vecino "basada en una creciente integración", se había "acabado". Las tensiones con el líder estadounidense marcaron la campaña electoral y Trump siguió insistiendo en su objetivo de hacer de Canadá un estado estadounidense incluso el mismo día de las elecciones.

Días antes de aquel discurso, el principal periódico de Canadá, The Globe and Mail, reveló que las fuerzas armadas canadienses habían elaborado un esquema teórico para responder a una eventual invasión de Estados Unidos. Meses antes, Carney había reconocido que su país sufría "los peligros de la sobredependencia económica y en materia de seguridad de EE.UU." y adelantó su intención de aumentar su integración con la industria de defensa europea.