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Portugal sale a la calle contra la especulación inmobiliaria: ¿cómo se ha llegado hasta aquí?

  • En los últimos 6 años, el precio de la vivienda se ha incrementado un 80% en el país

  • El 50% de la población no gana más de 1.050 euros

BEGOÑA ALEGRÍA (Corresponsal RTVE en Portugal)
4 min.

Hubo un tiempo en que Portugal era un país barato, de los más baratos de la Unión Europea, donde vivir, comer, comprar, salía muy rentable para los vecinos europeos. Pero han pasado ya muchos años de aquello.

Y las protestas que se están viviendo estos días tienen que ver precisamente con eso: con el aumento del coste de vida. Los precios se han disparado en todo. Partió de una crisis habitacional, sí, pero sobre todo es una crisis social.

Las protestas estudiantiles y por la vivienda se propagan por Europa

El caso Maricarmen ha despertado conciencias, especialmente entre los más jóvenes. Las acampadas que se han organizado en la Plaza del Rossio, de Lisboa, o en la plaza Joâo I de Oporto, comparten un mismo objetivo: hacer un llamamiento a los gobernantes para que tomen medidas efectivas que permitan el acceso a una vivienda digna, asequible, y que no se lleve el sueldo de todo un mes.

Porque ¿cómo se ha llegado hasta aquí?

Hay que retroceder en el tiempo para ver cómo Portugal ha creado el caldo de cultivo para la especulación inmobiliaria.

En el año 2001 se produjo un auténtico boom inmobiliario. Según datos del INE, el Instituto Nacional de Estadística de Portugal, se construyeron 70.000 viviendas, el ritmo parecía imparable. Después vino la crisis de 2008 y Portugal necesitaba inversores privados para salir del bache. Nació por aquellos años la llamada Visa Oro, el Visto Gold, una fórmula que permitía a capitales extranjeros obtener un permiso de residencia portugués y con ello, libre movimiento en el espacio Schengen, si invertían al menos 500.000 euros. Como nos cuenta Pedro Petterman, que lleva más de una década en el negocio inmobiliario en Lisboa, en aquella época muchos de esos inversores vinieron de China y encontraron en el mercado inmobiliario la gallina de los huevos de oro.

El secretario general de la Confederación General de Trabajadores Portugueses (CGTP) participa en una manifestación organizada por el sindicato en Lisboa ZUMA via Europa Press ZUMA / Europa Press

La vivienda se encarece un 80% en seis años

A partir de ahí los precios empezaron a dispararse. Después llegó otra medida similar en 2015, recuerda Petterman, el llamado “régimen de residente no habitual”. Iba dirigido a los jubilados europeos a los que reducían impuestos si venían a vivir al país. Esta vez llegaron muchos franceses cuya pensión cundía más en Portugal y les permitía comprar casa aquí. El resultado lo vemos ahora: en los últimos 6 años los precios se han incrementado un 80%.

Hay más factores detrás de la subida de precios. Hablamos de otro boom, el boom turístico que afecta a las grandes ciudades y que ha empujado a los propietarios de viviendas a reconvertir sus pisos en apartamentos de alquiler breve, los B&B.

Y por último, la caída de la construcción. El cóctel está servido. Según los datos del INE, todavía en el segundo trimestre de este año han vuelto a subir los precios un 16,5%.

Este es el panorama que se encuentran hoy en día los portugueses, en un país donde la brecha entre salarios y coste de la vida es de las mayores de la UE. El salario mínimo está en 920 euros para este año 2026 pero los sueldos que se cobran de media no son mucho más altos. El 50% de la población no gana más de 1.050 euros.

Protestas contra la especulación inmobiliaria en Portugal

El Gobierno ha tomado medidas desde las ayudas directas a los jóvenes para comprar o alquilar pisos hasta medidas para proteger al propietario y que saque sus viviendas al mercado. Por ejemplo, acaba de introducir una disposición para reducir impuestos a los propietarios que alquilen por menos de 2.300 euros al mes. Y es lo que critican asociaciones como Casa para Viver (Casa para Vivir), una de las plataformas que están impulsando las protestas en la calle: “Nos dicen sin ningún pudor que 2.300 euros es una renta moderada. Normaliza lo absurdo premiando a los propietarios, a los promotores, y a los fondos inmobiliarios”.

Se sienten desprotegidos por las instituciones y están dispuestos a seguir sus acampadas hasta que no les prometan soluciones efectivas. El resumen de la situación lo veíamos en una pancarta en la plaza del Rossio: "Quiero salir de casa de mis padres antes de los 50 años". Los jóvenes han tomado el testigo y como reza otra pancarta: "Se acabó la paciencia".