Una niña de dos años y su madre de 37 han muerto este sábado por las heridas sufridas en el atropello masivo que se produjo el jueves en Múnich (sur de Alemania). Se convierten así en las primeras víctimas mortales del atentado, que había causado una treintena de heridos, y que las autoridades investigan como un posible atentado islamista, según ha informado la Policía alemana.
Poco antes, el canciller alemán, Olaf Scholz, había acudido a depositar flores al lugar de los hechos, donde ha realizado un llamamiento a la unidad, y ha instado a que el autor sea castigado con "toda la dureza de la ley".
"Es motivo de aflicción y es algo que nos alecciona a hacer todo lo que está en nuestra mano para evitar esta clase de sucesos", ha declarado el canciller con respecto al atropello masivo, el segundo de este tipo en dos meses después del de Magdeburgo, que causó seis muertos y varios cientos de heridos el pasado 20 de diciembre.
El sospechoso es un solicitante de asilo afgano de 24 años
Ya el viernes, la Policía alemana apuntaba a un posible "móvil islamista" en el atropello múltiple en Munich del jueves, que se produjo en mitad de una manifestación sindical en la que participaban unas 1.500 personas. El sospechoso, un solicitante de asilo afgano de 24 años, había admitido haber atropellado a la multitud "de manera consciente", según las autoridades.
Alrededor de las 10.30 horas del jueves, un hombre estrelló su coche, un Mini Cooper, contra un grupo de unas 1.500 personas que participaba en una manifestación. El amplio operativo desplegado con motivo de la protesta, según las autoridades, permitió que el sospechoso fuera detenido rápidamente en el lugar de los hechos.
La Fiscalía General del Estado asumió el viernes la investigación de los hechos. El sospechoso adujo para justificar sus actos una "explicación religiosa", según dijeron los investigadores el viernes en una rueda de prensa en Múnich. De acuerdo con el tabloide Bild, durante el interrogatorio el sospechoso afirmó que Dios le había ordenado arrollar a la gente "para enviarlos a todos al paraíso".
En contra de lo que había trascendido inicialmente, el detenido se hallaba legalmente en Alemania -aunque su solicitud de asilo había sido rechazada en 2016- y no contaba con antecedentes penales, pero según algunos medios padecía alucinaciones y se había comportado de forma llamativa en los últimos tiempos.
El mes pasado, otro ciudadano afgano fue detenido como sospechoso de un ataque con cuchillo en Aschaffenburg -igual que Múnich, en la región meridional de Baviera- en el que fueron asesinados un niño de dos años y un hombre de 41 que acudió a ayudarle, lo que conmocionó al país y dio un vuelco a la campaña de cara a las elecciones del 23 de febrero.