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El drama del paro eterno en los mayores de 50 años: "Vivo por debajo del umbral de la pobreza y en casa de mis padres"

  • En España, 936.200 ciudadanos mayores de 50 años están desempleados, un 25 % del total, y la mayoría son mujeres

  • La OMS reconoce ya la discriminación por edad como un problema al mismo nivel que las diferencias por sexo o raza

DIANA FRESNEDA
10 min.

A Iñaki Borreguero le despidieron el año pasado con motivo de la pandemia. A sus 60 años, goza de una amplia experiencia laboral: ha trabajado durante más de 30 años en multinacionales dedicadas al sector de la logística, la distribución, la atención al cliente… pero en estos momentos su perfil “no encaja” en ninguna compañía, o eso deduce tras casi un año en paro, ya que nadie se ha puesto en contacto con él para ofrecerle un puesto de trabajo: “Me dicen que no pierda la esperanza, pero sé que lo tengo imposible”, nos cuenta. Iñaki es uno de los 936.200 ciudadanos mayores de 50 años que está en paro en España, lo que supone un 25 % del total de desempleados, según datos de la EPA del cuarto trimestre de 2020.

Cuando cumplimos una edad, no te quieren en ningún lado

El número de mayores de 50 años sin trabajo se ha duplicado en España en los últimos 10 años y constituye uno de los grandes ejes del paro estructural que afecta al país. Incluso la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce ya la discriminación por edad como un problema al mismo nivel que las diferencias por sexo o raza aunque, especifica, la edad sea la exclusión más normalizada socialmente. “En otros países prefieren contratar a una persona mayor porque tiene menos obligaciones familiares, es más leal a la empresa y cuenta con mucha más experiencia y conocimiento. En España la realidad es que, cuando cumplimos una edad, no te quieren en ningún lado”, lamenta Borreguero.

La situación de Jesús Domínguez es más grave: su último trabajo estable fue en 2013. Entonces ocupaba un puesto de responsabilidad en una entidad bancaria, pero “de la noche a la mañana” su vida cambió por completo: fue despedido de la empresa en la que llevaba 26 años contratado y, una vez agotada la prestación por desempleo, “sobrevive” como puede. “Tengo 59 años y son ya más de siete años sin empleo, acudiendo a familiares y a amigos para llegar a fin de mes porque con un subsidio de 430 euros es prácticamente imposible”, nos explica Jesús, quien ha perdido ya la cuenta del número de procesos de selección en los que ha participado. “Las empresas solo se fijan en la edad y, cuando la ven, el currículum va directo a la basura. Soy inservible para el sistema”, asegura.

El peso del paro entre los trabajadores en edades más cercanas al retiro es especialmente preocupante si se tiene en cuenta que más del 70 % de los desempleados mayores de 55 años lleva en esa situación más de un año. Esta cifra refleja la escasa empleabilidad de los perfiles con más edad en un mercado laboral marcado por la temporalidad y la precariedad, y donde las empresas buscan trabajadores con nóminas más bajas para reducir costes.

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Una tendencia al alza

Es precisamente en el grupo de los parados de larga duración donde se ha registrado un repunte, ya que desde que arrancó la pandemia encontrar un empleo ha sido más difícil si cabe. En concreto, este colectivo ha aumentado casi en cuatro puntos respecto a 2019. Una situación que ha obligado a muchos trabajadores a reconvertirse y a lanzarse a emprender un negocio, ya sea por voluntad o por necesidad.

Vivo por debajo del umbral de la pobreza y en casa de mis padres

Un ejemplo es el de David Sánchez. Tiene 51 años y se define como un “autónomo obligado”. Tras dedicar 30 años de su vida a los Recursos Humanos -su último puesto de trabajo fue como director en una multinacional-, a los 45 años fue despedido y no tuvo otra opción que darse de alta como trabajador por cuenta propia para conseguir ingresos. “El problema es que no quiero ser autónomo”, nos cuenta, ya que asegura no tener la capacidad de generar 2.000 euros al mes. Ahora ingresa unos 10.000 euros anuales y 4.000 los dedica a pagar impuestos. “Vivo por debajo del umbral de la pobreza y en casa de mis padres. En esta situación, si te queda familia, se tiene que hacer cargo de ti”, lamenta.

David forma parte de ‘+45 Activos’, una asociación sin ánimo de lucro que busca revertir la situación de los mayores de 45 años que se encuentran desempleados. “Hay muchísimos estereotipos en torno a la edad. Uno de ellos es que somos caros, quizá lo fuimos, pero eso ya pasó y 10 años después estoy dispuesto a trabajar no por 90.000 euros como entonces, sino por 18.000”, destaca. Según explica, en España la discriminación por edad siempre ha existido, pero desde 2008 se convirtió en "una brutalidad". Ahora, no trabaja porque no le dan la oportunidad: David sigue echando currículums, pero no cumple los requisitos mínimos de las empresas. “Hoy por hoy, las compañías cuentan con filtros automáticos que te descartan por una serie de criterios. En mi caso, la edad”, señala.

Un muro laboral a partir de los 55 años

Según un estudio de la Fundación Adecco, el 83 % de los responsables de Recursos Humanos no ha contratado a un mayor de 55 años en el último año y el 40 % admite que la edad le genera dudas para el desempeño del puesto. Un dato muy preocupante para la directora comercial de LHH y profesora de competencias y habilidades directivas en el CEF-UDIMA, Macarena Serrano, quien cree que las empresas siguen discriminando por edad y están desaprovechando la experiencia de sus empleados en un momento “crítico” por la ola de despidos en la que estamos inmersos.

“Se habla mucho de los millenials y de la generación Z, de cómo atraer a estos perfiles, pero el futuro del trabajo, a la vista de la evolución de la pirámide de edad de nuestro país, es senior”, asegura Serrano, atendiendo a la alta esperanza de vida y a una tasa de natalidad en mínimos históricos. Lo cierto es que la tasa de envejecimiento en España ha alcanzado en 2020 un nuevo máximo histórico del 125 %, es decir, se contabilizan 125 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16. “Nuestra sociedad está envejeciendo de manera irreversible y está renunciando a su talento más veterano”, destaca.

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El mismo informe pone de manifiesto los perjuicios a los que se enfrentan los trabajadores en edades más cercanas al retiro, los cuales llegan incluso a minar su autoestima y su fortaleza a la hora de buscar empleo. De hecho, el 90 % asegura que sienten inseguridad en las entrevistas laborales y un 58 % cree que no volverá a trabajar nunca.

Es importante ayudar a estos profesionales a escalar ese muro laboral

A juicio de Serrano, todas las compañías deberían implantar políticas de acompañamiento, sobre todo para las personas de mayor edad, y no dejar solo al profesional en la búsqueda de un nuevo proyecto. “Es importante ayudar a estos profesionales a escalar ese muro laboral que nos encontramos a partir de los 55 años”, recalca, y para ello apuesta por combinar todo lo que puede aportar un talento joven con todo el valor añadido que da el talento senior. “Esa es la verdadera clave del éxito”, concluye.

La doble discriminación a las mujeres

Esta discriminación es incluso mayor en el caso de las mujeres: no solo se les aparta de los procesos de selección por su edad, sino también por su sexo. Es el caso de Rosario López. Nunca se ha negado a trabajar: tiene más de 33 años cotizados y durante toda su vida ha enlazado empleos, con mejores o peores condiciones, pero hace mucho tiempo que no encuentra un trabajo estable y sus esperanzas se agotan. “Quiero ganar dinero para tener mi independencia, sentirme libre y tener mi autoestima”, cuenta a los compañeros de La Hora de la 1.

Ahora vive gracias al subsidio para mayores de 52 años, pero asegura que no es suficiente y que quiere volver a trabajar cuanto antes. “Solicité el paro llorando. No hay nada peor que la sociedad decida por ti que ti que ya no vales”, lamenta, al tiempo que recuerda que hace mucho tiempo que no me puede comprarse nada, ni salir, porque no tiene recursos. “Para mí últimamente mi vida está rota”, asegura.

Parados de más de 55 años: "Deciden por ti que ya no vales"

Para ayudar a personas como Rosario nació Generación Savia, una iniciativa de Fundación Endesa que busca mejorar la empleabilidad de los profesionales mayores de 50 años promoviendo iniciativas que provoquen un cambio de mentalidad en la sociedad. Su directora de proyectos, Gloria Juste, destaca que las mujeres mayores de 50 años están siendo las más vulnerables desde que empezó la pandemia. Ellas representan cerca de dos tercios de los parados en esta franja de edad y duplican la cifra de hombres: 40.100 mujeres frente a 19.700 hombres al cierre de 2020. Es decir, 6 de cada 10 de los nuevos parados mayores de 50 años son mujeres, según la EPA.

En su opinión, “ya había una tendencia clara, pero los datos han puesto de manifiesto que existe una doble discriminación cuando estamos en el segmento de mayores de 50 años (mayor y mujer)”. De hecho, apunta a que el perfil del nuevo parado de más de 50 años es una mujer entre los 50 y los 54 años que perdió su trabajo entre junio y diciembre de 2020.

En estos casos, explica, es necesaria la formación en estos colectivos para reactivarse, pero también “es importante hacer una llamada a los que estamos en activo para que la formación sea siempre una necesidad básica para estar siempre ahí”, concluye.

Pero, ¿tiene solución el desempleo en personas mayores de 50 años?

Para el director de Job50, Santiago Bernet, la respuesta es sí. Desde su plataforma ofrecen servicios a estas personas y al conjunto de la sociedad para que encuentren trabajo lo antes posible. De hecho, destaca que ocho de cada diez personas que la utilizan, encuentran trabajo en menos de un mes.

El proyecto de Bernet surgió tras haber vivido en Inglaterra durante 12 años. Su vuelta a España le hizo ver que existía y estaba muy arraigada la discriminación por edad, en especial dentro del ámbito laboral, lo que en el Reino Unido es conocido como “age discrimination” y está perseguido por ley. Su metodología consiste en hallar los empleos más ocultos, aquellos que no llegan a publicarse en las páginas de búsqueda de empleo y que representan el 90 % del total.

Bernet aconseja presentar un currículum simple, sin fecha de nacimiento “porque no es necesario” y, "muy importante", que esté enfocado a un objetivo. “Si esa persona que me está leyendo, se encuentra en esta situación le mando un mensaje de esperanza: hay empleo, pero no cae del cielo. Es necesario mentalizarse y centrarse en los detalles. Créetelo porque es posible”.

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