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Túnez, inspiración democrática en el epicentro del caos

  • Tras un año de atentados terroristas, Túnez consolida el impulso democrático en su gobierno

  • El Cuarteto se formó en el verano de 2013 y ha demostrado la viabilidad democrática frente al terror

JUANMA CUÉLLAR
6 min.

En una época de convulsiones, terrorismo e incontrolables flujos de refugiados fruto de los conflictos en África, Irak y Afganistán, pero sobre todo de las guerras que dejaron atrás las revueltas de las primaveras árabes, el Comité Nobel de Noruega ha puesto la mirada en Túnezel origen de estas revoluciones y ha concedido este viernes el premio Nobel de la Paz 2015 al llamado Cuarteto para el Diálogo de Túnez, por su "decisiva contribución a la construcción de una democracia plural" en el país magrebí tras la revolución de 2011.

Después de un año de de atentados en el país -23 muertos en el atentado del Museo del Bardo de Túnez38 muertos en un ataque al hotel de la cadena Riu en la playa tunecina de Susa- Túnez se ha enfrentado desde su revolución a un aumento del movimiento yihadista, responsable de la muerte de decenas de policías y soldados, pero también afronta una reconstrucción institucional que recibe un impulso con este reconocimiento.

Un proyecto democrático en el epicentro del caos

El Cuarteto se formó en el verano de 2013, cuando el proceso de democratización de Túnez estaba en peligro tras varios asesinatos políticos y revueltas sociales, y está formado por la Unión General de Trabajadores Tunecinos (UGTT), la patronal (UTICA), la Liga Tunecina de los Derechos Humanos (LTDH) y la Asociación Nacional de Abogados.

Estas organizaciones, según el Comité Nobel, apostaron por un proceso político pacífico y alternativo cuando Túnez se acercaba de nuevo al abismo de una guerra civil y ayudaron a establecer en el país un sistema constitucional, respetando los derechos humanos fundamentales.

Desde que en diciembre de 2010 la inmolación del joven Mohamed Buazizi en protesta por los abusos policiales terminara en una revuelta que tumbaría al dictador Zine el Abidine Ben Alí, pocos imaginaron que esa llama prendería en la región y que Túnez serviría de ejemplo a sus países vecinos. Y en plena euforia revolucionaria, pocos querían creer que el ‘país de los jazmines’ sería el único que lograría salvar el proyecto democrático, no sin dificultades.

Informe Semanal: La revolución de los jazmines

En julio de este año, el Parlamento de Túnez aprobó una ley antiterrorista en respuesta al aumento de los ataques yihadistas que ha sufrido el país en los últimos meses. Aceptado por amplia mayoría parlamentaria, el presidente de la Asamblea, Mohamed Ennaceur, manifestó el orgullo con el que vivieron ese "momento histórico". No obstante, también fue un texto criticado por la sociedad civil, que no vió en él las suficientes garantías a las libertades civiles.

Las llamadas revoluciones árabes en Túnez, Libia, Egipto, Siria, fueron un intento de la población de liberarse del yugo de gobiernos asfixiantes. Sin embargo, el caos resultante, sobre todo en Libia y Siria, ha propiciado un marco en el que la necesidad de una patria se ha sumado a viejos conflictos religiosos y reivindicaciones contra occidente.

"Toda la esperanza que se puso en las revoluciones de las 'primaveras árabes', en Asia, en el norte de África, en los países del golfo, todo eso ha desaparecido", explica a RTVE.es el experto y analista pakistaní Ahmed Rashid.

Violenta carrera por el poder

Según Rashid, "hay varias razones que lo explican. La clase media en esos países no ha sido movilizada o no tuvo el liderazgo o la infraestructura para consolidar una democracia, una base ideológica liberal, la separación entre el estado y la religión".

Rashid analiza el fracaso de los intentos de renovación tras las revueltas: "Cuando se convocaron elecciones, los partidos vencedores fueron aquellos que poseían una estructura, y los partidos que poseían estructura resultaron ser los partidos musulmanes islámicos. Habían permanecido en la sombra durante muchos años, pero conservaron su andamiaje".

"Mantenían una estructura para el reclutamiento, para desarrollar y definir un mensaje. Por consiguiente, el hecho fue que estas elecciones que se convocaron, especialmente en Egipto, por ejemplo, fueron ganadas por los Hermanos Musulmanes y otros grupos islámicos, y éste fue el auténtico final de los movimientos democráticos surgidos en el seno de las primaveras árabes", explica.

Un niño tunecino agita una bandera nacional durante celebración en 2013 del tercer aniversario de la revolución /ZOUBEIR SOUISSI
Tunecinos manifestándose en repulsa por el atentado del Museo del Bardo en marzo de 2015 /FETHI BELAID
El mausoleo de Mohamed Bouazizi, el joven tunecino cuya inmolación en 2010 desató las primaveras árabes, se ha convertido en un símbolo de la lucha y lugar de peregrinación /FETHI BELAID
Varias personas cuentan las papeletas durante las elecciones parlamentarias en Túnez. /REUTERS
El Nobel de la Paz ha premiado este año a los organizaciones que han contribuido a la transición pacífica de Túnez. /FETHI BELAID
El presidente de la la patronal (Wided Bouchamaoui), el secretario general de la Unión General de Trabajadores Tunecinos (Houcine Abassi) y los presidentes de la Liga Tunecina de los Derechos Humanos ( Abdessattar ben Moussa) y la Asociación Nacional de Abogados (Mohamed Fadhel Mahmoud). Sus organizaciones recibirán el Premio Nobel de la Paz 2015 /ANIS MILI
Tunecinos disponiendose a votar en La Marsa, en octubre de 2011 durante las primeras elecciones libres en Túnez /LIONEL BONAVENTURE
En octubre de 2011 Túnez celebra sus primeras elecciones libres gracias a la mediación del Cuarteto de Diálogo Nacional /LIONEL BONAVENTURE
Una mujer tunecina contempla fotografías de los candidatos en campaña para las elecciones de 2011 /LIONEL BONAVENTURE
Un recién elegido Parlamento tunecino inaugura las sesiones en diciembre de 2014 /FETHI BELAID

Entre guerras sectarias y enfrentamientos internos por el poder, los gobiernos en Oriente Medio se tambalean o su existencia se limita a un papel nominal, facilitando el ascenso de organizaciones terroristas como el Estado Islámico (EI), cuya propuesta de una patria para los musulmanes ha prendido y desembocó en junio de 2014 en la autodeclaración de un Estado en esa forma, el Califato, bajo el mandato de Abu Bakr al Bagdadi.

Democracia frente al terror

Hay que recordar que, a pesar de su deriva institucional, Túnez es el país desde el que parte un mayor número de yihadistas para adherirse al EI (unos 3000 combatientes en 2015, según ICSR), pero frente al uso del terror para consolidar el poder, el grupo premiado con el Nobel de la Paz lanza desde Túnez el mensaje de que la democracia y la sociedad civil tienen cabida y viabilidad como forma de gobierno, y la legitimidad.

Varios muertos en un tiroteo en un hotel de una cadena española en Túnez

El cuarteto tunecino se ha impuesto en esta edición a candidatos como el papa Francisco, el médico congoleño Denis Mukwege, el sacerdote católico Abba Mussie Zerai e incluso a la canciller alemana, Angela Merkel.

La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, ha dicho este viernes que Túnez es el "modelo para resolver la crisis en la región: unidad nacional y democracia", ha señalado la alta representante en un mensaje de la red social Twitter.

El Cuarteto de Túnez sucede en el palmarés a la paquistaní Malala Yousafzai y al indio Kailash Satyarthi, premiados en 2014 por su lucha en favor de los niños y de la educación. La lista de los últimos años incluye también a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (2013); la Unión Europea (2012); Ellen Johnson Sirleaf, Leymah Gbowee y Tawakkol Karman (2011); Liu Xiaobo (2012) y Barack Obama (2009).

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