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Los informes filtrados por Wikileaks ponen en jaque la guerra de EE.UU. en Afganistán

  • Se habrían encubierto muertes de civiles

  • El conflicto bélico, una "guerra de desgaste" según los documentos

  • Los servicios secretos de Pakistán estarían colaborando con los talibanes

LAURA RIESTRA
4 min.

La filtración de la página de Wikileaks a tres periódicos estadounidenses de los informes norteamericanos sobre la guerra en Afganistán ha puesto en duda ante la opinión pública, una vez más,  el auténtico proceso que está siguiendo un conflicto bélico que ha llegado a ser considerado como el "nuevo Vietnam" debido a su larga duración y la falta de avances patentes en su desarrollo.

Las claves que han revelado los 90.000 folios filtrados pueden dividirse en dos bloques. Por un lado, la falta de veracidad sobre el número de civiles muertos,  ya que serían muchos más de los que Estados Unidos habría comunicado. Por otro, la vinculación entre los Servicios Secretos de Pakistán, los ISI, y la insurgencia talibán.

Afganistán asegura que estas revelaciones no son algo nuevo y confía en que "conciencien aún más" sobre la guerra. Pero EE.UU. considera que se trata de un error dar a concer tantos datos ya que se puede poner en peligro la vida de los soldados en el país. Por ello, desde el Pentágono se asegura que se examinarán todos los documentos filtrados sobre la guerra en Afganistán para evaluar sus daños en la estrategia a seguir.

¿Colaboración entre los ISI y los talibanes?

Los informes americanos, según recoge el New York Times, ponen de manifiesto cómo los agentes secretos paquistaníes han ayudado a los talibanes mientras han seguido recibiendo dinero de Estados Unidos para combatirlos en el país.

En concreto, varios de los informes de la Inteligencia estadounidense acusan al Servicio de Inteligencia Paquistaní de "armar, financiar y entrenar a la insurgencia talibán desde 2004".

Esta ayuda a los talibanes se ha manifestado, según los informes, en las reuniones que han mantenido ambos bandos con el fin de organizar ataques contra los marines presentes en el país y tramas para asesinar a líderes como el presidente afgano, Hamid Karzai. Las personas encaragadas de organizar estos ataques habrían sido protegidas por Pakistán según estos documentos,

Entre las redes con las que habrían colaborado miebros de las fuerzas secretas es la de Haqqani, una de las más duras que operan en Afganistán, y Al Qaeda.

Pero este doble juego de los servicios secretos no es algo nuevo para los estadounidenses. De hecho, el Congreso ha solicitado en numerosas ocasiones más datos e informaciones sobre las operaciones ya que consideraban "muy vagas" las que se les proporcionaba.

Sin embargo, desde Pakistán se asegura que hace años se rompieron todas las relaciones con grupos de este estilo y por ello, asegura el portavoz de los ISI en Islamabad, "los documentos distribuidos por Wikileads no reflejan la actual realidad".

Implicación de antiguos miembros en atentados contra las tropas

Pero los informes no respaldan la postura paquistaní. De hecho ponen nombre a una de las grandes evidencias que se tienen en las colaboraciones con los talibanes: el general Hamid Gul, que estuvo al frente de los servicios secretos de Pakistán entre 1987 y 1989, cuando los paquistaníes colaboraron con la CIA para luchar contra las tropas soviéticas en Afganistán.

Según el NYT, que cita los documentos filtrados, Gul mantuvo contactos con la insurgencia cuando ya no estaba en el cargo, proporcionando importantes datos a los rebeldes. Y esto ha sido hasta tal punto que el ex presidente afgano, Pervez Musharraf se vio obligado a reconocer las posibles consexiones entre ex miembros de las ISI y la insurgencia afgana.

En esta misma línea se centra otro documento con fecha del 2008. Entonces, el director adjunto de la CIA, Stephen Kappes, aseguró ante funcionarios tener evidencias de las ayuda de los ISI a la hora de planear el atentado suicida contra la embajada de Kabul.

Unidad secreta estadounidense y muerte de civiles

Por otro lado, los informes detallan la existencia de unidades secretas como la llamada Fuerza de Intervención 373, un grupo clasificado de operativos especiales del Ejército y de la Marina, que cuentan con una lista de "muerte o captura" en la que figuran cerca de 70 altos comandantes insurgentes.

También se revela que grupos paramilitares relacionados con la CIA, y conocidos como miembros de la OGA (Otra Agencia del Gobierno, por sus siglas en inglés) operan en Afganistán y ocasionalmente se han cobrado indirectamente las vidas de civiles en el transcurso de sus maniobras.

Las misiones de estas unidades secretas, según informa el NYT, "han aumentado en número bajo la administración Obama, con un éxito notable". Sin embargo, además de las bajas civiles que causan estos operativos, encargados de organizar emboscadas, ordenar ataques aéreos y emprender asaltos nocturnos, suponen un gran coste económico.

A pesar de cualquier avance, los informes describen a una insurgencia "resistente y astuta" que está desangrando a las fuerzas estadounidenses a través de una guerra de desgaste.

Queda por contrastar el número de bajas civiles detallado por "conducta inapropiada": casi 200 civiles podrían haber muerto y otros 174 habrían resultado heridos a manos de las tropas al ser confundidos con terroristas suicidas.

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