- 1 buey de mar
- Jengibre
- 2 dientes de ajo
- 1 cebolla
- 1 rama de canela
- Anís estrellado
- 2 hojas de laurel
- 2 cucharadas de azúcar moreno
- Gochujang
- Tomate concentrado
- 1 lata de tomate en trozos
- Puré de patata en copos
- 1 taza de leche
- Mantequilla
- Cilantro
- Lima
- 1 huevo
- Vino blanco
- Cebolleta china
- Aceite de sésamo
- Aceite de oliva
- Pimienta negra
- Sal
| - Corta un trozo de jengibre en tiras finas, dos dientes de ajo en láminas y una cebolla en juliana fina
- Échalos en un wok o una sartén grande, previamente calentada, con un chorrito de aceite de sésamo y un buen chorro de aceite de oliva. Remueve bien
- Añade una rama de canela, tres piezas de anís estrellado y un par de hojas de laurel. Cuando el sofrito se haya dorado, pon una puntita de sal y un par de cucharadas de azúcar moreno
- Es el momento de añadir el picante que más te guste; Gipsy Chef apuesta por una salsa coreana llamada gochujang
- Añade un buen chorro de tomate concentrado y, cuando esté sofrito, una lata de tomate en trozos, líquido incluido. Deja que se vaya cocinando poco a poco
- Para el puré duquesa, calienta una taza de leche entera hasta que hierva. Añade puré de patata en copos, una puntita de sal, un poco de pimienta negra, un toque de mantequilla y otro de cilantro, y ralladura de lima. Termínalo con un huevo, removiendo bien para que se incorpore. Si tienes manga pastelera, mete el puré dentro
- Enciende el horno al máximo, arriba y abajo. En una bandeja con papel de horno, forma pequeñas bolitas de patata. Hornea hasta que los pastelitos se doren, unos 7 u 8 minutos
- Cuando el sofrito esté prácticamente seco, es el momento de añadir el buey de mar. Si no le has pedido al pescadero que lo limpie y trocee, puedes hacerlo tú mismo: retira la parte inferior del animal y las glándulas de la boca; hunde un cuchillo entre la pata y el cuerpo y separa el cuerpo de la cáscara; reserva el agua del interior del cangrejo para más adelante; desecha las agallas. Corta el buey de mar por la mitad y separa las patas. En un bol con agua y sal, limpia el barro de las patas con un cepillo o un estropajo. Golpea las pinzas para abrirlas
- Enciende el fuego a toda caña. Con un chorrito de aceite extra, saltea el buey de mar. Añade un buen chorro de alcohol suave (vino blanco, jerez, cerveza…). Cuando se haya evaporado, añade una taza de agua y deja que reduzca
- Añade el agua del interior del buey de mar que habías reservado y espera a que la salsa tenga la consistencia deseada
- Sirve con las patatas duquesa, unas hojitas de cilantro, trocitos de lima y tallos de cebolleta china cortada bien fina
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