Rocío Anker interpreta a una doctora a la que su diabetes le empujó a la medicina.
El mejor expediente de la carrera. Un cerebro privilegiado, pero además entusiasta, vital, optimista.
Le encanta el trato personal con los pacientes y se implica emocionalmente. Sufre de Diabetes Mellitus de tipo 1. Cada día se ve obligada a pincharse insulina y sabe los riesgos que puede acarrear esa enfermedad (accidente cerebro vascular, glaucoma, pie diabético…). Por esa razón, vive con pasión cada momento. Es médico internista pero atenderá principalmente los casos de obstetricia y pediatría.