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En Portada. "Lampedusianos"

  • En Portada viaja a Lampedusa, la isla europea más cercana a África

  • Es uno de los principales puntos de acogida de quienes sueñan con Europa

  • Sus habitantes, gente solidaria, temen que la inmigración mine su prosperidad

  • Lampedusianos se estrenó el 25 de junio de 2015 en La 2 y RTVE.es

  • Redifusión: jueves 10 de diciembre de 2015 a las 23.55 h

ALICIA G. MONTANO @aliciagmontano
6 min.

Llegar a Lampedusa es una aventura, aunque viajes con papeles y no necesites burlar las fronteras como los inmigrantes que hacen escala en la isla huyendo del hambre y de la guerra.

El viaje fue el primer golpe de realidad; probablemente, la mejor manera de entrar en materia

El viaje del equipo de En Portadaduró más que un vuelo transoceánico. Primero había que llegar a Roma; después a Sicilia y desde ahí, embarcar en un avión que nos dejaría en uno de los aeropuertos con vuelos regulares más pequeños del mundo. Un aeródromo mínimo en una isla mínima, de apenas 6.000 habitantes, sin agua potable, -salvo la que se recoge durante los días de lluvia-, y en la que todo lo que se necesita viene de fuera. El viaje fue el primer golpe de realidad; probablemente, la mejor manera de entrar en materia, porque pudimos sentir lo lejos que estábamos de todos y de todo, especialmente de Europa, pese a que Lampedusa es parte de ella.

Un punto en el mapa

Queríamos mostrar cómo es la vida en Lampedusa. Queríamos saber cómo es su día a día. Queríamos comprobar si la solidaridad, de la que tanta gala hacen sus vecinos, puede tener fecha de caducidad. Queríamos ver con nuestros propios ojos, -los de un equipo de reporteros-si la presión migratoria es, como creen algunos, una metástasis que amenaza el futuro.

Aguas de Lampedusa. Ricas en pesca, fueron el sustento principal de la isla durante años. ÁNGEL BARROSO

Y ahí estábamos: recorriendo una isla que, vista desde lejos, es menos que nada. De hecho, ni siquiera aparecía hasta bien entrada la década de los 70 en los mapas escolares de Italia. Algo que no parecía importar a sus habitantes, acostumbrados a vivir en soledad, sin más visitas programadas que las de los cetáceos, tortugas, aves, delfines y atunes de la zona. 

Ni siquiera la visitaron sus nobles propietarios, la familia Tomasi, aunque le deban el título de Príncipes de Lampedusa. En la isla no hay palacios ni nada que recuerde al autor de El Gatopardo, que aunque vivió en Palermo, no tuvo curiosidad por conocerla.

De la subsistencia al turismo

La economía de Lampedusa era de subsistencia hasta que llegó el turismo. Sus habitantes abandonaron la pesca, al menos como actividad principal, y se centraron en el trabajo estacional de los cuatro meses de verano. El dinero comenzó a entrar en la isla y los lampedusianos se toparon con una realidad metropolitana. Lo que no entraba en sus planes era convertirse en testigo de uno de los grandes movimientos migratorios de nuestro tiempo. Un fenómeno que en cifras de desplazados supera a las de la Segunda Guerra Mundial y que está lejos de finalizar.

Desde Siria llegan a Lampedusa familias completas que huyen de la guerra ÁNGEL BARROSO

Los lampedusianos sienten que su solidaridad se tambalea cuando flaquea el turismo

El 80% de los inmigrantes que tratan de llegar a Europa tienen derecho a asilo. Son refugiados que huyen de Siria, Eritrea, Somalia, Sudán…. Los inmigrantes económicos suponen una minoría y Europa se enfrenta a una crisis humanitaria que está poniendo a prueba sus valores. Pero mientras Bruselas discute las cuotas de acogida y 12 gobiernos, entre ellos el de España, las consideran difícilmente asumibles, el Mediterráneo se sigue cobrando vidas; las mafias propietarias de ataúdes flotantes, continúan su próspero negocio y los lampedusianos sienten que su solidaridad se tambalea cuando flaquea el turismo.

Barco repleto de inmigrantes, la mayoría eritreos, somalíes y sirios, al atardecer. /ÁNGEL BARROSO
Finalizado el rescate, los inmigrantes esperan durante horas hasta llegar a tierra firme. /ÁNGEL BARROSO
Mujeres recién llegadas a Lampedusa, sentadas en el suelo bajo la atenta mirada de la autoridad. /ÁNGEL BARROSO
Grupo de africanos en los primeros momentos tras el rescate. /ÁNGEL BARROSO
Mujer recién llegada a Lampedusa dirige su mirada a la cámara de Ángel Barroso. /ÁNGEL BARROSO
Niña recién llegada al puerto de Lampedusa. /ÁNGEL BARROSO
Acaban de llegar, están exhaustas del viaje. Y parece que se preguntan: '¿Y ahora qué?' /ÁNGEL BARROSO
Recién llegados a Lampedusa, hacen cola en la cabina telefónica para contactar con su familia. /ÁNGEL BARROSO
Dos hombres recién rescatados, en el bus que les conducirá a la siguiente parada: el centro de acogida. /ÁNGEL BARROSO
Madre e hijo procedentes de Siria. Suelen llegar familias completas huyendo de la guerra /ÁNGEL BARROSO
Jóvenes inmigrantes en el centro de acogida de Lampedusa /ÁNGEL BARROSO
Adolescente en el centro de acogida de Lampedusa. /ÁNGEL BARROSO
Niña de Lampedusa. /ÁNGEL BARROSO
Iglesia de San Gerlando en la Plaza Garibaldi de Lampedusa. /ÁNGEL BARROSO
Niña en las calles de Lampedusa. /ÁNGEL BARROSO
La moto es el medio habitual de transporte en la isla /ÁNGEL BARROSO
Joven lampedusiana en el vehículo favorito de los habitantes de la isla. /ÁNGEL BARROSO
Pandilla adolescente en las calles de Lampedusa. /ÁNGEL BARROSO
Jóvenes eritreos, probablemente menores, recién llegados a Lampedusa. /ÁNGEL BARROSO
Adolescentes en las calles de Lampedusa. /ÁNGEL BARROSO

Quejosos y solidarios

Los lampedusianos tienen el corazón partido. Los mismos que reclaman el desvío de los inmigrantes hacia otros puertos; los mismos que mantienen un discurso abiertamente racista, se echan al agua cada vez que hay una alerta. Salen al mar, se quitan sus ropas y cuando vuelven, dan casa y cobijo al náufrago.

Una caricia y una sonrisa. Recibir trato humano ilumina la cara de los recién llegados. ÁNGEL BARROSO

La minúscula comunidad de Lampedusa no se pone de acuerdo sobre si están mejor o peor que antes: hay quienes creen que la isla está muerta; que se ha transformado en un inmenso cuartel, lleno de militares; que apenas quedan restos de la paradisíaca isla donde hubo una pequeña industria conservera y en la que los inmigrantes no representaban ningún problema. Eran los años en los que tener un par de zapatos, -como reconocen los mayores del lugar-, era algo extraordinario. Pero las cosas no son como son, sino como se recuerdan y los lampedusianos fomentan la melancolía y un cierto acuerdo tácito de que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Paisanos de Lampedusa. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? ÁNGEL BARROSO

Como nos dijo Giusi Nicolini, la brava alcaldesa de Lampedusa, su isla concentra todas las contradicciones del Mediterráneo.

Carlos Dias Oliván y Fernando Romera, imagen y sonido de 'Lampedusianos' /ÁNGEL BARROSO
Esperando la llegada de un barco con casi 1000 inmigrantes rescatados /ÁNGEL BARROSO
La imagen se cuela por las rendijas. /ÁNGEL BARROSO
Fernando Romera y Carlos Dias Oliván; reporteros gráficos de 'Lampedusianos'  /ÁNGEL BARROSO
Alicia G. Montano, autora del guión de 'Lampedusianos' /ÁNGEL BARROSO
Detrás de la periodista, dos muchachas recién llegadas a Lampedusa. /ÁNGEL BARROSSO
Carlos Dias Oliván en pleno rodaje de 'Lampedusianos'.  /ÁNGEL BARROSO
Carlos Dias Oliván, en el pantalán de Lampedusa. /ÁNGEL BARROSO

FICHA TÉCNICA:

Título: Lampedusianos
Guión: Alicia G. Montano
Realización: Ángel Barroso
Imagen y Sonido: Carlos Dias Olivan/Fernando Romera
Montaje: Jesús Mari Elorriaga
Producción: Ana Pastor/ Lourdes Calvo/Corresponsalía TVE en Roma

Así se hizo

El equipo sobre el terreno. Las imágenes de Lampedusianos que no veremos en televisión.

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