‘Documentos TV’ estrena ‘Trump contra Harvard’, que analiza, con motivo de las elecciones de medio mandato en EE.UU. el choque entre el poder político y el intelectual en torno a la Universidad de Harvard, sobre la cual el movimiento MAGA busca trazar una hoja de ruta para purgar los campus, neutralizar a los profesores disidentes y reescribir los planes de estudios.
Harvard, un símbolo de resistencia frente a la administración Trump
Donald Trump ha emprendido una cruzada política e ideológica contra las universidades estadounidenses. Las acusa de ser bastiones del antisemitismo, élite woke y, en definitiva, enemigos del pueblo. “Debemos recuperar de manos de la izquierda radical nuestras instituciones educativas que, en su día, fueron grandes,” declaraba el presidente estadounidense. “La administración Trump anunció que va a retirar 400 millones de dólares en subvenciones federales a la Universidad de Columbia”, informaba la NBC en marzo de 2025. Se trataba de un castigo ejemplar contra esta universidad neoyorquina que, en 2024, fue escenario de incidentes y detenciones durante las protestas estudiantiles por la guerra de Gaza.
Pero, realmente, el gobierno Trump tenía en su punto de mira a la prestigiosa y elitista Universidad de Harvard. Fundada en 1636, su vocación siempre ha sido formar a las élites del país. Hoy, los republicanos quieren que sean reeducadas de acuerdo a los valores de la ideología MAGA. “Donald Trump está tratando de doblegar a nuestras instituciones a su voluntad”, clamauno de los alumnos de Harvard en una manifestación estudiantil.
Graduados y estudiantes en una manifestación contra las medidas y políticas migratorias impulsadas por la administración del presidente Donald Trump, en el campus de la Universidad de Harvard, el 27 de mayo de 2025.
El método del miedo comenzaba a dar sus frutos. Ahora Trump seguiría con el dinero. Pronto, la administración Trump anunció la congelación de 2.200 millones de dólares a Harvard. Alan Garber, rector, se avino a negociar. “Les dijimos con toda claridad lo que teníamos previsto hacer, si no se adoptaban determinadas medidas correctoras”, admitía el por entonces comisario del Servicio Federal de Adquisiciones Josh Gruenbaum.
Sin embargo, las exigencias del gobierno republicano no se detuvieron ahí. Ordenó revocar los visados de los estudiantes internacionales necesarios para el acceso a Harvard y suspender las subvenciones para los programas de investigación. Pero el mayor daño estaba aún por llegar. “Pretendían intervenir en la supervisión de a quién admitíamos como estudiante, a quién contratábamos como profesorado e, incluso, qué enseñábamos”, describe Garber.
El profesor de Derecho, Randall Kennedy, lo recuerda aliviado: “Me llenó de alegría ver que la dirección de la universidad dijera no. Nos vemos en los tribunales”.
Harvard se convirtió en un símbolo de resistencia. Sin embargo, a pesar de esta victoria judicial, el vicepresidente Vance evidenció el sentimiento del gobierno Trump pronunciando las mismas palabras que, 50 años antes, había empleado el presidente Nixon: “Los profesores son el enemigo”.