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'En Portada' analiza el estado actual de las pinturas murales del Monasterio de Sijena

  • Según varias sentencias, en mayo de 2027 deberían estar en la sala capitular donde fueron pintadas como frescos en el siglo XII

  • Las pinturas están en Cataluña y allí los expertos aseguran que trasladarlas las pondría en peligro, mientras Aragón sigue reclamándolas

  • Miércoles 28 de octubre, a las 00:15 horas en La 2, con preestreno a las 20:00 horas en RTVE Play

PRENSA RTVE
2 min.

‘En Portada’, presentado por Lorenzo Milá, estrena ‘Sijena, la historia interminable’, un reportaje que analiza la historia reciente de las pinturas murales de la sala capitular de Sijena, objeto de una lucha persistente entre dos partes enfrentadas.

‘Sijena, la historia interminable’

La historia reciente de las pinturas murales de la sala capitular de Sijena es una crónica interminable en la que se enfrentan dos posturas que parecen irreconciliables. Por una parte, el Gobierno de Aragón. Lleva años reclamando las pinturas. El litigio llegó en 2025 hasta el Tribunal Supremo, que dio la razón a la jueza de Huesca que dictaminó que el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) debe devolver las pinturas murales al Monasterio de Sijena.

La otra parte, el MNAC, argumenta que el conjunto mural de Sijena no se puede mover de dónde se encuentra -la sala 16 del museo- porque su estado es muy frágil y cualquier movimiento y cambio de temperatura y / o humedad las pondría en peligro, ya que son pinturas que sufrieron un incendio. Autoridades de la Generalitat de Cataluña argumentan que no saben cómo hacer el desmontaje y el traslado sin que se dañen. Desde 1936 se encuentran en Barcelona. Consideradas por especialistas como “una obra única en el mundo” que representa la Biblia, se llevaron a Cataluña después de que el monasterio fuera incendiado a comienzos de la guerra civil española

Más allá de esta lucha, el Real Monasterio de Santa María de Sijena tiene una historia de más de 800 años. Lo mandó construir una mujer y reina, Sancha de Castilla y, además de un monasterio para mujeres nobles, era una pequeña corte, como cuentan varios historiadores.

En el monasterio las monjas eran mujeres independientes. A lo largo de los siglos y gracias a las dotes que aportaban, estuvo repleto de obras de arte. En el siglo XIX entra en decadencia y en el XX, estalla la locura del 36 y lo queman. Hoy apenas queda un 35 % del original y sus colores originales se perdieron por el fuego.