‘Historia de nuestro cine’ se hace eco de uno de los grandes problemas de nuestra sociedad, la crisis de la vivienda, y profundiza en cómo nuestro cine ha retratado este tema a partir de los títulos ‘Cinco metros cuadrados’ (2011) y ‘El pisito’ (1958).
La presentación de ‘Cinco metros cuadrados’ correrá a cargo de una de sus protagonistas, la actriz Malena Alterio, quien también intervendrá en el coloquio posterior a la película junto al guionista Marçal Cebrian, coguionista junto a Belén Funes de ‘Los Tortuga’, película participada por RTVE que llegará a las salas el próximo 23 de mayo y que aborda el tema de la vivienda. Junto a ellos, el crítico cinematográfico de El País y colaborador del programa Javier Ocaña.
Los participantes en el programa de esta semana, junto a Elena S. Sánchez
‘Cinco metros cuadrados’ (2011)
En este drama social ambientado en 2008, Álex y Virginia compran un piso sobre plano en las afueras de una gran ciudad porque no pueden permitirse grandes lujos. Con sus ahorros pagan la entrada y aceptan una hipoteca a 40 años. Cuando sólo faltan unos meses para la entrega de la vivienda, el edificio aún está sin terminar. Un día, inesperadamente, precintan la zona y paran las obras. Los compradores forman una plataforma de protesta y denuncian a la constructora. Así es como Álex conoce a Toño, otro afectado, que trabaja en la construcción, y que está convencido de que se trata de una maniobra para deshacerse de ellos. Una película de Max Lemcke, con Fernando Tejero, Malena Alterio, Emilio Gutiérrez-Caba y Manuel Morón.
Un momento del coloquio de esta semana sobre el problema de la vivienda en el cine
‘El pisito’ (1958)
Comedia negra dirigida por Marco Ferreri y protagonizada por José Luís López Vázquez y Mari Carrillo, con guión de Rafael Azcona. Rodolfo y Petrita llevan 12 años de relaciones. Para casarse necesitan un piso y no hay forma de encontrarlo. Rodolfo vive realquilado en casa de doña Martina, una anciana que está a punto de morir, cosa que el casero está esperando para poder desalojar la vivienda y derribar el edificio. Algunos amigos aconsejan a Rodolfo una solución heroica: casarse con doña Martina y esperar lo poco que le queda de vida para heredar el alquiler. En principio, se resiste, pero cada vez con menos fuerza.