Las últimas semanas del año pueden servir para mejorar la factura que el próximo año suponga la Declaración de la Renta.
Se trata de dedicar una parte de los ingresos a algunas finalidades que después permiten aplicarse reducciones y deducciones en el IRPF.
Las fórmulas más utilizadas son las aportaciones a sistemas de previsión, como los planes de pensiones, y la deducción por inversión en adquisición de vivienda habitual realizada antes del 1 de enero de 2013.
También pueden desgravarse las aportaciones a ONGs o fundaciones con utilidad pública.
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