Desde 1941 hasta 1985, miles de mujeres y niñas en España estuvieron a cargo del Patronato de Protección a la Mujer. La institución, creada durante el franquismo, pretendía velar por su bienestar y su seguridad en colaboración con distintas órdenes religiosas. Sin embargo, en sus centros se perpetraron humillaciones, abusos, vejaciones y torturas de las que años después sigue sin hablarse abiertamente. Las supervivientes de aquellos años cuentan en El Patronato, la serie documental que llega el 6 de noviembre a La 1 y RTVE Play, el calvario que vivieron dentro de los muros de colegios, reformatorios y unidades asistenciales de toda España.
La narración parte de la muerte de Inmaculada Valderrama, una joven que falleció a los 14 años en el reformatorio Nuestra Señora del Pilar, en San Fernando de Henares (Madrid). Aunque las primeras informaciones atribuyeron su muerte a un intento de fuga, las circunstancias del suceso provocaron protestas y dieron lugar a una investigación oficial. La serie documental recupera testimonios que cuestionan las explicaciones ofrecidas entonces. Esa muerte, sostienen varias de las entrevistadas en el documental, fue el germen para el fin del Patronato.
Las mujeres que quedaban bajo la tutela del Patronato —en muchos casos niñas— llegaban a él enviadas por sus propias familias. Llegar tarde a casa, mostrar una actitud rebelde, quedarse embarazada o manifestar sentimientos hacia otras mujeres eran motivos suficientes para que miles de jóvenes terminaran recluidas en estos centros. Allí solo podían hacer tres cosas: rezar, trabajar y guardar silencio. Durante años, realizaron labores precarias sin salario, fueron sometidas a técnicas como electroshock o shock insulínico, dieron a luz en instalaciones lamentables y muchas fueron separadas de sus hijos mediante prácticas de sustracción de bebés.
La reconstrucción del fin de la institución
La serie documental El Patronato. Histéricas, desviadas, descarriadas está dirigida por Marisa Lafuente. La trama está basada en la investigación que Marta García Carbonell, Esther López Barceló y María Palau Galdón hicieron sobre la muerte de Inmaculada Valderrama. A lo largo de tres capítulos, la hermana de la joven, supervivientes de varios centros de España, extrabajadoras, forenses, psiquiatras, escritoras y el representante de una de las congregaciones religiosas responsables de estos actos reconstruyen el fin de una institución que estuvo en funcionamiento durante la democracia.
El documental ve la luz cuando, gracias a los esfuerzos y lucha de las supervivientes, se ha conseguido que su historia haya cobrado notoriedad y que el Gobierno las haya reconocido oficialmente como víctimas del franquismo.