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‘Litio: ¿Energía Limpia?’: la ‘cara b’ de la promesa de una transición limpia para la crisis climática

  • 'En Portada' recorre Chile, Bolivia y Argentina para explorar los costes sociales y ambientales menos visibles del litio extraído en salares

  • Quién se beneficia del litio, los retos de la minería para atender la demanda mundial y las tensiones geopolíticas son clave en la fiebre del litio

  • Miércoles 4 de noviembre, a las 00:20 horas en La 2, con preestreno a las 20:00 horas en RTVE Play

Rafa Lobo
8 min.

“Litio no comemos, es la verdad”. Verónica Chávez no necesita hablar de coches eléctricos, estudios hidrogeológicos, ni análisis geopolíticos. “Es del agua que nosotros vivimos”, nos cuenta a la orilla de Salinas Grandes, en Argentina, un salar codiciado desde hace 15 años por varios proyectos para extraer litio. Sin ese agua resultaría imposible vivir a más de 4.000 metros de altura, en una zona desértica salpicada de agua que brota, gracias al salar, y que crea oásis para el ganado, cultivar y para vivir.

‘Litio: ¿Energía Limpia?’: la ‘cara b’ de la promesa de una transición limpia para la crisis climática abarroso Ángel Barroso

El agua es la clave de una minería que alimenta las baterías de los coches eléctricos, bajo la promesa de hacer una transición limpia. Pero, ¿es una transición verdaderamente limpia y justa? No lo es para Verónica Chávez y otras comunidades indígenas de la zona. “Yo soy quien inició la llama, me agarré la moto para recorrer la cuenca y contárselo a todas las comunidades”, al recuperar su recuerdo de cuando descubrió el salar perforado por una de las primeras prospecciones de litio en 2010.

Verónica Chávez, de la comunidad indígena de Santuario de Tres Pozos, en Argentina, lleva 15 años luchando contra los proyectos mineros que acechan Salinas Grandes y Laguna de Guayatayoc abarroso Ángel Barroso

La mayoría de las comunidades se unieron y su caso está ahora pendiente de fallo de la Corte Suprema Nacional, de Buenos Aires. Exigen que no se den permisos a las mineras si no se analiza el impacto acumulativo en el agua disponible de toda la cuenca del salar, y no solo en las inmediaciones donde se instala la planta de extracción.

Del salar a la batería

Para entender el conflicto con el agua, 'En Portada' visita, en el salar de Atacama, la planta de Novandino Litio. Chile es el segundo mayor productor mundial de litio y casi tres cuartas partes salen de esta planta, con tres décadas de historia. Pozos, tuberías y piscinas componen el paisaje industrial. El litio está en la salmuera, un líquido viscoso succionado por bombas y transportado a piscinas. “En esas piscinas lo que logramos, en el fondo, con la energía del Sol, es ir separando sales, básicamente, e ir concentrando la salmuera cada vez con mayor cantidad de litio”, explica su gerente de Medio Ambiente, Julio García.

Quién se beneficia del litio, los retos de la minería para atender la demanda mundial y las tensiones geopolíticas abarroso Ángel Barroso

El 30% de la salmuera son sales disueltas con elementos como el litio, y el 70% es agua salina, que se va evaporando al pasar por varias piscinas. “El proceso dura 14 meses de media”, nos cuenta Rodrigo Yupanqui, supervisor de pozos y piscinas de evaporación de la planta desde las últimas piscinas, donde está la salmuera con mayor concentración de litio. Rodrigo nos señala unos camiones cisterna que se ven al fondo. “Son los que los llevan a la planta química, donde pasan varios procesos para transformarlo en carbonato de litio”, agrega. Novandino exportará 260.000 toneladas de carbonato de litio en 2026, la mayoría a China, donde se fabrican el 80% de las celdas de batería eléctrica del mundo.

Una minería de agua

Novandino Litio, la sociedad creada por Codelco y SQM, incorpora al Estado chileno a la explotación del litio de Atacama. Ambos seguirán explotando el Salar de Atacama hasta el año 2060 y prometen, para 2035, dejar de consumir los 110 litros por segundo de agua dulce que hoy en día siguen extrayendo del borde del salar. También recurrirán a nuevas tecnologías, como la extracción directa de litio (EDL), que promete obtener más litio en menos tiempo, separando el mineral de la salmuera, sin pasar por las piscinas de evaporación. “La EDL es una tecnología que no está probada y que además requiere agua dulce”, apunta Ramón Balcázar, investigador y activista socioambiental y director de la Fundación Tantí en San Pedro de Atacama.

'En Portada' recorre Chile, Bolivia y Argentina para explorar los costes sociales y ambientales menos visibles del litio extraído en salares abarroso Ángel Barroso

La industria extractiva del litio, apuesta por la EDL para las nuevas plantas que se construyan en Bolivia, Chile o Argentina. Pero no tiene resuelto qué hacer con esa salmuera sin litio y en qué condiciones. “La reinyección podría disminuir la calidad del yacimiento original, contaminar acuíferos de agua dulce que están alrededor de los salares, o afectar a toda el agua de la cuenca del salar”, apunta Gonzalo Mondaca.

El periodista Rafa Lobo junto al ingeniero ambiental e investigador boliviano Gonzalo Mondaca RTVE

Faltan pruebas concluyentes y se teme que los posibles efectos quizá no sean detectables hasta pasadas unas décadas. “Se habla de muchos cambios de transformaciones, pero lo que ocurre finalmente es una continuidad extractiva, una especie de gatopardismo, extractivismo verde, donde lo que se concreta y finalmente ocurre es más de lo mismo”, sentencia Ramón Balcázar.

Tres países con el mismo problema

En San Pedro de Alfarcito, Argentina, Armando Morales nos muestra con orgullo un criadero de truchas montado en lo alto del pueblo, donde llega el agua que brota en otra zona, y que les sirve para el riego y consumo humano. Nos cuenta cómo a su comunidad, que hoy preside, no le quedó otra que “capacitarse, contratar abogados para defenderlos y también hidrogeólogos”.

Armando Morales muestra un criadero de truchas montado en lo alto de San Pedro de Alfarcito, Argentina RTVE

Cuando se le pregunta en qué momento suelen enterarse de los proyectos, responde: "Cuando ya todo está definido, no hay consulta. Se violan todos los derechos que nosotros tenemos, los convenios internacionales y todo eso, así que no respetan todo ese marco legal que hay vigente”.

Tanto en Argentina, Bolivia o Chile, las comunidades indígenas han tenido que organizarse y exigir a las instituciones y a las mineras que les tengan en cuenta y les hagan partícipes de algo que les afecta abarroso Ángel Barroso

Da igual que sea Argentina, Bolivia o Chile. En los tres países, las comunidades indígenas han tenido que organizarse y exigir a las instituciones y a las mineras que les tengan en cuenta y les hagan partícipes de algo que les afecta. Pía Marchegiani, de FARN, señala que en Argentina, los gobiernos provinciales dependen en buena parte de las regalías de las mineras y carecen de capacidad para controlarlas. “Se dan una serie de intercambios, clientelares y de cualquier tipo, donde las comunidades muchas veces terminan siendo cooptadas y aceptando el proyecto de minería, y muchas veces también dividas”, cuenta Marchegiani a 'En Portada' desde Buenos Aires.

Argentina, paraíso para las mineras

La Argentina de Javier Milei ha puesto la alfombra roja a la inversión extranjera, muy concentrada en la minería. “Argentina ofrece a las corporaciones más de lo que las mismas corporaciones podrían llegar a pedir. Es realmente una fiesta del capitalismo. Los impuestos que pagan son totalmente magros, puramente inocuos. Además pueden usar cualquier técnica de extracción y descuidar lo que digan las comunidades”, según Bruno Fornillo, investigador y coautor del libro ‘Todo sobre el litio’.

Empresas de China, Corea del Sur, Australia o Francia poseen las plantas que están operativas en la puna argentina, a la espera de que otros 50 proyectos salgan adelante. “Son grandes corporaciones globales en una suerte de economía de enclave que exportan el litio para sí mismas y garantizan la provisión del norte global, garantizando, por el contrario, aquí cierta zona de sacrificio”, concluye Fornillo.

La minera de litio más antigua de Argentina estaría detrás de la desaparición del río Trapiche RTVE

Algo que ya parece haber pasado en el Salar de Hombre Muerto, en la región argentina de Catamarca. La minera de litio más antigua del país estaría detrás de la desaparición del río Trapiche. “Se construyó un dique para poder usar ese agua y el río acabó muerto, es una zona sacrificada para la minería de Litio”, señala Verónica Gostissa, abogada y activista que representa a los afectados. En Hombre Muerto cuatro empresas extraen litio y, en esa cuenca, otros proyectos esperan autorización.

Sed de litio y geopolítica de los recursos

La disputa por el litio no acaba en los salares y quien extrae el litio no es quien más se enriquece con él. «El valor está en el know how, en saber cómo hacer baterías más potentes, con más ciclos, con más duración… algo que domina China de principio a fin», explica Fornillo, que continúa apuntando a que “la pregunta no es quién domina el litio, sino cómo reaccionan, cómo van a reaccionar quienes no lo dominan”.

Bruno Fornillo, investigador y coautor del libro ‘Todo sobre el litio’ RTVE

Fornillo interpreta el interés de Estados Unidos por los recursos de América Latina, los acuerdos firmados e intervenciones directas como en Venezuela, como parte de su respuesta al dominio chino. Ramón Balcázar, director de la Fundación Tantí, advierte además de que la demanda de minerales estratégicos responde a intereses que van más allá de abandonar los combustibles fósiles. «Son agendas geopolíticas que tienen mucho que ver justamente con la militarización y la producción armamentística», sostiene. A su juicio, esas prioridades añaden presión para acelerar la extracción en territorios como los salares andinos.

'En Portada' recorre Chile, Bolivia y Argentina para explorar los costes sociales y ambientales menos visibles del litio extraído en salares abarroso Ángel Barroso

¿Para qué y a quién va a servir entonces el litio? Marchegiani destaca el reproche que escucha en las comunidades de los salares: “Nosotros vivimos de una manera que no contribuimos al calentamiento global. ¿Por qué tenemos que ser una zona de sacrificio para un modelo de consumo y un estilo de vida que nadie se está replanteando?”.