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EL PERRO ANDALUZ

Manu Sánchez, tras la tragedia ferroviaria de Urda: "No es el momento de trucos ni tratos, es momento de acompañar"

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Manu Sánchez, presentador de El perro andaluz, dedica su monólogo a las víctimas del accidente ferroviario de Urda y pide respeto al duelo de sus familias frente a la confrontación política.

El perro andaluz - Temporada 2 - Programa 9: Especial

Con este que hoy os habla, no hay truco ni trato

Andábamos preparando la emprestada noche de Halloween y vivimos de nuevo, sin quererlo, la pesadilla antes de Navidad de nuestros propios muertos. 69 muertes inocentes en la tragedia ferroviaria de Urda. Miles de afectados y varios desaparecidos. Un país roto de dolor. Otra vez en la línea entre Madrid y Andalucía. Sí, Andalucía, otra vez. Y aun así, son muchos los que han decidido dejarse el peor de sus disfraces puestos.

Y llaman a nuestras puertas enseñándonos las urnas, por si en vez de caramelos, le caen votos al saco. Que si por alguno fuera, les valdría la cosa esa de la mano que va sola corriendo al colegio electoral, si esa mano sola, esa cosa, pudiese elegir la papeleta y tener derecho a sufragio. Pues lo siento, con este que hoy os habla, no hay truco ni trato.

"El duelo, la pérdida y la desgracia necesitan su volumen, su tono y su tiempo"

Mi abuela me enseñó a llorar a los míos desde el dolor y el recogimiento. El duelo, la pérdida y la desgracia necesitan su volumen, su tono y su tiempo. En la casa de mi abuela, cuando la muerte llegaba, los colores desaparecían, la tele se apagaba y se callaba la radio. Hasta en la casa de la luz, si llegaba la tragedia, se fundía todo a negro. Ahora, llegada la muerte exigiendo su momento, veo con estupor, recordando a mi abuela, que los colores se acentúan, el verde es más verde, el rojo más rojo, el amarillo más chillón, el azul, azul más intenso, y es tan protagonista el ruido, y venga ruido, que hasta se vende como un gran logro, en el mejor de los casos, conseguir estar todos juntos, aunque sea un triste minuto en silencio.

Pocas cosas hay más mezquinas que pasarse de vivo cuando no toca y convertirse en protagonista de los entierros. No se puede ser siempre el niño en el bautizo y el muerto en los sepelios. Sobre todo, habiendo quedado tantas niñas y niños huérfanos y teniendo, por desgracia, tantos muertos sobre la mesa ocupando ya ese puesto.

Decía Rubalcaba, paz descanse, que en España enterramos muy bien, y tengo la sensación de que hemos perdido hasta eso. No solo vivimos estupefactos cómo se desmoronan las dos joyas de nuestra corona, sanidad y sistema ferroviario. Es que ya no nos reconocemos ni en el respeto a nuestros muertos. Estamos perdiendo hasta nuestra clase pa eso de los entierros.

"Ya todo es campaña, ya todo es fango, ya todo sirve, ya todo vale"

Ya todo es campaña, ya todo es fango, ya todo sirve, ya todo vale, ya dependiendo de si la competencia es tuya o mía se espera a la investigación o se señala en caliente. Si la vía es tuya o mía, está bien o está mal señalar al maquinista. Ya si los muertos o las muertas son por fallos del sistema, según sea sistema de cribado o sistema ferroviario, exigimos más o exigimos menos.

Ya suena a extinto el pacto de Estado y los consensos. Ya todo es choque de trenes. Las vías andaluzas ya no funcionan para nadie y, según el responsable tenga unas siglas u otras, vemos si es peor o mejor tener siempre cobertura y pasarse tuiteando o esconderse en el Ventorro y que dé comunicando.

"El sistema debe garantizar que la seguridad es la única prioridad"

El dolor es cada vez más grande y desgarrador. Pasan las horas y aparece información, intentamos mirar, aprender y entender. Pero la rabia y la tragedia son cada vez más profundas.

El fallo humano puede existir, y tanto. Tanto es así que el sistema debe, debería estar diseñado para absorberlo y corregirlo. Lo contrario, y lo decimos, es incomprensible e inadmisible.

La culpa no puede caer sobre la espalda de un trabajador, no es justo ni para el trabajador ni para los cientos de muertos, ni para las vidas de todas esas personas que están en sus manos. El sistema debe garantizar las veces que haga falta que la seguridad es la única prioridad, decida el humano lo que decida, falle o no. El sistema tiene que estar por encima sin truco. Ese debería ser el trato.

"Cuando se vuelve de ahí, vuelves sin prisa, sin cadenas, sin frenos y, sobre todo, sin miedo y sin dueño"

Yo no sé, sinceramente, yo no sé muy bien cuánto me queda aquí, y lo digo porque además del 29 de noviembre, en noviembre me toca revisión de lo de la metástasis, así que me permito hoy el lujo, en esta emisión especial, pues, el lujo que me estoy permitiendo desde que pisé esta santa casa. El de ser libre opinando. Siempre he dicho lo que pienso y no niego que quizás por eso es por lo que me ficharon. No niego, insisto, que soy consciente de que tenía yo más papeletas de estar aquí que Jiménez Losantos. Quizás algún día os cuente, si es que tenemos tiempo, que recuerdo perfectamente cuando estuve muerto. Y cuando se vuelve de ahí, vuelves sin prisa, sin cadenas, sin frenos y, sobre todo, sin miedo y sin dueño.

"Todo ni puede ni debe fallar. Ahora toca explicar cómo y por qué"

Así que sí: hoy reconoceré aquí públicamente que no entiendo que haya fallado todo. La tecnología, el sistema de frenado, las señales, el protocolo, la información, el centro de control, las redundancias de seguridad, todo. Y todo ni puede ni debe fallar. Dicen los expertos que es imposible que eso pase, pues ha pasado, y ha destrozado la vida de cientos de familias y a un país entero. Otra vez. Ahora toca explicar cómo y por qué. Y la explicación debe ser muy clara, muy grande y muy consistente.

Asumir responsabilidades políticas desde lo más alto debe ser un gesto de humanidad ineludible. Explicaciones claras y asumir responsabilidades políticas.

Sí, la dimisión como acto de honestidad y altura. El único final posible a este accidentado viaje. Es una obviedad, y quizás solo nos quede discutir cuándo es más apropiado el suceso. Si la dimisión es ya y suena a huir, o hay que intentar gestionar la crisis y hacerlo llegado el momento.

Dimisión como acto de restauración y cordura. Y si no hay dimisión, debe haber una explicación muy, muy gorda. “Las cosas fallan” y “las personas fallan” no es suficiente.

"Quizás ya es hora de que con los grandes temas os pongáis por fin de acuerdo"

Esta vez estaría bien que no haya trucos ni tratos. Que el miedo desaparezca, que no exista el terror de estar viajando, quizás ya es hora del truco y el trato de que con los grandes temas os pongáis por fin de acuerdo, y se alcance de Estado un gran pacto. Todos en el mismo tren. Celebrar en el país, aunque sea una vez al año, por humanidad, el día de todos los bandos. Que la alta velocidad no sea la alta velocidad de señalar sin investigar, repartir culpas y apuntarse en contra ninguno y a favor todos los tantos.

No más trucos de evitar todas las investigaciones si los muertos pueden ser tu responsabilidad, si cuando son del de enfrente exiges transparencia y explicaciones como quien no rompió nunca un tren, un metro, un avión o un plato, convirtiéndote en el buenísimo mártir e impostado Partido de Todos los Santos.

"Pedir la dimisión de quien no votaste es una obviedad"

No más trucos, ese es el trato. No más trucos de vampiros que, sin mirarse al espejo, apestando a cerrao, a antiguo y a ajo, venden el dolor más grande y se relamen los colmillos solo de oler cómo podrán alimentarse de sangre. No más trato de escaparme, con efectos y artimañas, que de estar siempre presentes, cuando tu opinión puede ser contraria a tus intereses, quizás es cuando más tiene que estar, cuando más comprometida es y hasta cuando más hace falta. No se puede opinar de todo, todo el tiempo, reivindicar por los codos y cuando te puede autolesionar y venir mal en campaña ser el hombre invisible, etéreo, desapareciendo, haciendo el viejo truco de quedarse sin wifi y convertirse en fantasma. Pedir la dimisión de quien no votaste es una obviedad, quizá demasiado oportuna. Pedirla de en quien confiaste es una obligación moral.

No más el truco de ver a quién beneficia la desgracia, para decidir si no es el día o es el momento perfecto.

"No es el momento de trucos ni tratos"

No es el momento de trucos ni tratos. Es el momento del dolor, de acompañar, de recordar al padre que volvía a casa, a la madre que iba a un congreso, al estudiante que venía de un máster, a la abuela que iba a conocer al nieto, al hermano que siempre estaba de ida, a la hija que venía de vuelta. A la empresaria que había cerrado un acuerdo, al maquinista que trabajaba duro para conseguir su sueldo.

A la investigadora, a la artista, al policía, al abuelo, a la ministra Fátima Báñez, al guardia civil de mi pueblo. Gente de todos los bandos que una buena mañana subieron a un tren confiando en su país y ahora están muertos. Hoy va por ellas y ellos. Solo por ellas y ellos. Y si me dan calabazas, las llenamos de recuerdos. Ni me vendo ni me compro. No acepto trucos ni tratos. En Urda el choque de trenes ha matado a un país entero. Calvario el de las familias que perdieron su vida yendo y nunca volvieron».

"Hay veces que no vale con dar la cara"

Descansen en paz las víctimas y fuerza a todas sus familias. Agradecer a todas las personas y profesionales que han estado dejándose la piel, y siguen haciéndolo, por ayudar en momentos tan duros y nos devuelven la esperanza en el ser humano cuando todo es dolor y rabia. Todo mi apoyo y cariño a las víctimas, sus familias y, por supuesto, a los trabajadores y trabajadoras de la red ferroviaria de España.

Esta vez sin trucos ni tratos, al menos no ese ya manido de esperar a ver quién tiene las competencias para esconderse o tenerlo todo demasiado claro. Hay veces que no vale con dar la cara, hay veces que toca que rueden cabezas.

Malditos choques de trenes. Malditos viajes de ida sin vuelta. Hoy le toca a la gente. Hoy lloramos todos juntos por cada uno de nuestros muertos.

Hoy le toca a la gente. Hoy lloramos todos juntos por cada uno de nuestros muertos. Hoy toca, como me enseñó mi abuela, llevar flores, llorarlos, arreglar el nicho, mirar al cielo, olvidarnos de colores y hasta guardar juntos silencio. Políticos de este país. No temáis. Pronto estaremos, irremediablemente, otra vez con lo vuestro. Hoy le toca a la gente, y a esas 69 almas inocentes sin trucos ni tratos.

Descansen en paz.

"Horario y dónde ver El perro andaluz

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