“Creo firmemente que los perros tienen el poder de cambiar vidas. Quería que el mundo viera cómo un pequeño acto de compasión puede reescribir tu destino por completo”. El atleta sueco Mikael Lindnord jamás pensó que el Campeonato Mundial de Carreras de Aventura que se disputó en 2014 en Ecuador iba a transformar su existencia.
Deportista de alto nivel y corredor de raids de aventura, Lindnord formó el equipo Peak Performance, de cuatro atletas de su mismo país especializados en pruebas extremas de gran resistencia con el objetivo de consolidarse en la élite de los deportes de aventura, tras años competiendo en el circuito internacional. Pero lo que consiguió fue mucho más: un compañero para siempre.
Una albóndiga de lata fue el origen de todo. Lindnord se la ofreció a un perro que se acercó al grupo en los primeros días de su aventura en Ecuador. A partir de ahí, este perro mestizo ecuatoriano, sin hogar, les siguió a todas partes, acompañándoles en todas las pruebas de alta resistencia, en plena selva ecuatoriana y siendo uno más del equipo.
El equipo Peak Performance no ganó. Cruzó la meta en quinta posición, pero volvieron a Suecia con su nuevo compañero, bautizado como Arthur en referencia al Rey Arturo.
Fiel a la historia real
Arthur adapta al cine la historia real de Mikael Lindnord, quien la narró en su libro Arthur: El perro que cruzó la jungla para encontrar un hogar, publicado en 2016 y que fue un éxito de ventas. Pocos cambios recoge la película dirigida por Simon Cellan Jones y protagonizada por Mark Wahlberg respecto al libro original, más allá del nombre y la nacionalidad del protagonista (Michael en lugar de Mikael) y el lugar en el que se desarrolla la historia, que viaja de Ecuador a República Dominicana.
Carlos Rodriguez/Lionsgate Carlos Rodriguez/Lionsgate
Lo que sí se refleja en la película es la repercusión que tuvo esta historia, amplificada por las redes sociales, a través de las que Lindnord trató de recaudar dinero para poder llevar hasta Suecia a Arthur y adoptarlo oficialmente. Allí tuvo que ser sometido a varias operaciones por problemas varios de salud, pero todavía pudo acompañar a Mikael a otras competiciones de aventura. Murió en 2020 tras sufrir un cáncer, pero su legado sigue vivo no solo en el cine o en los libros: su popularidad dio pie a la creación de una ONG en su honor Arthur’s Foundation, para ayudar a los perros callejeros de Ecuador.
En la película, Mark Wahlberg es Michael, líder de un equipo de competición extrema formado por Olivia (Nathalie Emmanuel), Leo (Simu Liu) y Chik (Ali Suliman), que deben superar pruebas de rafting, trekking y ciclismo con el objetivo de batir al equipo de Decker Swanson, su principal rival. En uno de los puntos de la competición más complicados, un perro callejero comienza a seguirles, hasta hacerse un hueco junto a ellos y enfrentarse a las condiciones más extremas y demandantes.
El punto central de la producción llega en la competición de kayak, en la que Arthur casi se ahoga. El equipo decidió parar para rescatar a su “compañero”, priorizándolo frente a la competición.
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Mark Wahlber quedó impactado por la historia
La idea de llevar al cine la historia de Arthur fue del actor Mark Wahlberg, junto con el productor Tucker Tooley. Un pequeño documental de apenas diez minutos de la cadena deportiva ESPN impactó tanto a Wahlberg que decidió contactar con Mikael Lindnord para adquirir los derechos para la adaptación del libro. El responsable del guion fue Michael Brandt (guionista de El tren de las 3:10) y para la dirección sumaron a Simon Cellan Jones, con el que Wahlberg ya había colaborado en Plan en Familia.
Mark Wahlberg se implicó tanto en la historia que, pese a que se rompió la rodilla el primer día de rodaje, decidió continuar ya que consideraba que eso le iba a permitir dar naturalidad a sus expresiones de dolor. Para el actor, uno de los más polifacéticos de Hollywood con títulos a sus espaldas como Boogie Nights, Inflitrados -por la que consiguió varias nominaciones como actor secundario- o la saga Transformers, Arthur es una de sus películas más especiales. “Es el tipo de película que nos recuerda lo mejor de nosotros mismos. Al final, no se trata de ganar una carrera atlética, sino de salvar una vida y elegir la lealtad por encima del éxito personal”, dijo durante la presentación.
Clases de psicología animal para transformar a Ukai en Arthur
Durante el rodaje, Wahlberg logró una conexión muy especial con el perro que interpretaba a Arthur, llamado Ukai. Él fue el principal de un equipo de tres perros que participaron en la producción. Ukai era una mezcla de pastor australiano, border collie y bouvier de Flandes, muy inteligente y de aspecto parecido al perro que inspiró la historia.
Carlos Rodriguez/Lionsgate Carlos Rodriguez/Lionsgate
Para Simon Cellan era muy importante trabajar con animales reales, por lo que un equipo de entrenadores trabajó desde la psicología del animal para enseñar a Ukai a interpretar el cansancio o el sufrimiento, además de instruirle sobre cómo actuar y hacia quién dirigirse en las escenas más caóticas de la película. Su referente en todo momento era Mark Wahlberg, con el que pasó semanas conviviendo y entrenando antes de empezar a grabar. Esto creó un fuerte vínculo entre ambos, que dio realismo a lo que se refleja en pantalla.
Muy importante para aportar realismo a la obra fue también el asesoramiento de Mikael Lindnord, que participó del entrenamiento a actores y animales para reflejar cómo fue en realidad la competición disputada en 2014 en Ecuador.
Una obra de arte visual
Cómo se forja el vínculo entre Michael y Arthur es uno de los puntos fuertes de la película, pero también el escenario en el que se desarrolla la película, de gran fuerza visual. Si la historia real tiene lugar en Ecuador, el rodaje tuvo que desplazarse hasta la República Dominicana por las restricciones asociadas al Covid-19. En cualquier caso, las localizaciones recuerdan a la selva ecuatoriana, con montañas empinadas y ríos salvajes, en las que se desarrollan las pruebas de la competición. Y también con una climatología cambiante, lo que implicó grabar en condiciones climáticas muy hostiles, pero útiles para reflejar la dureza de la competición. Todo ello complicó mucho el rodaje, especialmente a nivel logístico, dada la necesidad de salvar accidentes geográficos como cañones, pero que dejó imágenes muy impactantes que se mantuvieron en el montaje final.
El entorno como un protagonista más de la película, esto es evidente incluso el cambio visual a medida que el grupo rebaja su exigencia individual en beneficio del bien común.
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