Durante la guerra de Bosnia (1992-1995) el asedio a Sarajevo por parte de las fuerzas serbobosnias fue el escenario de uno de los capítulos más macabros del conflicto. El periodista de investigación Ezio Gavazzeni ha dedicado su nuevo ensayo, Safaris Humanos (Península), a las cacerías para extranjeros acaudalados procedentes de países como Italia, Rusia, Estados Unidos y Canadá. Página Dos habla con el escritor del episodio más inhumano de un conflicto bélico que transformó los Balcanes.
Los visitantes pagaban cuantiosas sumas de dinero a las milicias serbias para trasladarse a las colinas que rodeaban la ciudad. Desde estas posiciones privilegiadas, equipados con rifles de alta precisión y miras telescópicas, estos individuos participaban en la caza deportiva de civiles atrapados en la capital bosnia, Sarajevo.
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Los turistas de la muerte
Esta red clandestina implicaba una logística coordinada que facilitaba el transporte de estos turistas de guerra hasta el frente. Según diversos testimonios de documentalistas, los participantes volaban hasta Belgrado, y desde allí eran trasladados de forma encubierta en helicóptero o por vía terrestre hasta las posiciones militares serbobosnias en barrios como Grbavica. Había tarifas diferenciadas, en las que el objetivo más cotizado eran las mujeres y los niños. Estos tiradores de fin de semana disparaban indiscriminadamente en abiertas como la tristemente célebre apodada Avenida de los Francotiradores.
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“La idea es extrema: gente que paga por matar a otra gente“
Las primeras denuncias circularon durante los mismos años del conflicto, pero la dimensión del fenómeno alcanzó proyección internacional gracias al documental Sarajevo Safari (2022), del director esloveno Miran Zupanič. Las posteriores investigaciones judiciales y periodísticas sacaron a la luz la implicación de sectores extremistas y de alta capacidad económica. Los safaris humanos permanecen en la memoria histórica como una de las expresiones más extremas de deshumanización del siglo XX. «La idea es extrema: gente que paga por matar a otra gente», resume el escritor Ezio Gavazzeni. Lo peor ocurrió en Sarajevo, pero hubo francotiradores en toda Bosnia», añade el autor.
Página Dos - Literatura de los Balcanes
El ensayo aborda los informes de inteligencia de la época (como los del servicio secreto italiano) que ya alertaban de esta práctica, así como las denuncias judiciales interpuestas junto al juez Guido Salvini en Milán para abrir investigaciones penales por asesinatos de extrema crueldad. El trabajo de Gavazzeni constituye un estremecedor testimonio sobre la impunidad y la mercantilización de la vida humana en el marco de la guerra. Safaris humanos denuncia la falta de justicia histórica y expone cómo la crueldad absoluta se transformó en un espectáculo de entretenimiento.