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Diego Luna denuncia el "odio generalizado y destapado" a los migrantes: "Hay un orgullo en esa ignorancia" | La Revuelta

CARLOS VILLANUEVA (La Revuelta)
4 min.

Los movimientos migratorios forman parte de la actualidad y la cotidianeidad de nuestra sociedad en las últimas décadas y, en opinión del actor y director mexicano Diego Luna, “cada vez es y será más la gente que necesitará moverse”. De eso habla su nueva película, Ceniza en la boca, basada en la novela de la escritora Brenda Navarro que lleva el mismo título. Una historia de migración, de búsqueda y de pequeñas violencias y rechazos ante los que Diego Luna propone situar el foco en “los que recibimos” a las personas que dejan todo atrás. De ello habló con David Broncano en su primera visita a La Revuelta, donde reclamó también mayor apoyo al cine independiente y lamentó su propio uso excesivo del teléfono móvil.

El cine como herramienta para empatizar con la migración

Ceniza en la boca es la historia de una mujer mexicana que emigra a España en busca “de una oportunidad, de un lugar, de pertenecer”, siguiendo los pasos de su madre y encontrándose con la perspectiva de su progenitora tras haberse sentido abandonada por ella. “Las fracturas familiares que genera la migración”, resumía Diego Luna, que apuntaba “a los que se van, pero también a los que reciben, que es, para mí, donde debería estar hoy la reflexión”. Y es que, en opinión del actor y cineasta mexicano, ante “la certeza de que cada vez es y será más la gente que necesitará moverse”, la solución pasa por “los que recibimos”, porque es ahí cuando mostramos “quiénes somos”. “Nadie deja todo atrás por capricho”, recordaba el director, que lamenta que “las políticas migratorias de Donald Trump” reflejen un “odio generalizado y destapado. Hay un orgullo tremendo en esa ignorancia, una persecución brutal”.

Contra esos “rechazos y violencias” a los que se enfrentan los migrantes en sus vidas cotidianas, Diego Luna considera que el cine es una buena herramienta, porque “te enseña la vida de otros”. Y subrayaba, de nuevo, que “el eslabón y la posibilidad de hacer algo está en los que recibimos” a los migrantes, especialmente en una Europa que se ha convertido en “un puerto más seguro para la migración latinoamericana”. “Si nos pusiéramos en los zapatos del otro, esa incomodidad, ese miedo y ese rechazo se podría transformar en generosidad, apertura o, por lo menos, en respeto”, reflexionaba.

La Revuelta | Diego Luna: "La solución está en los que recibimos a los migrantes"

Más apoyo al cine independiente

Diego Luna aseguraba que conocía el programa por “pedacitos” de las redes sociales y adelantaba que había hecho los deberes para saber dónde venía. Lo demostró con su emoción tocando el bombo, sus vaciles a dos miembros del público por sus chistes y su cabezada, respectivamente, y también por su manera de evitar Las Pregunas Clásicas: “Hay una que es obscena, la educación que recibí en casa no me permite responderla. No hablemos de dinero”, vacilaba a Broncano.

También sabía que el público le iba a pedir entradas gratis para ver su película en el cine, y llegó con una respuesta preparada: “El cine independiente necesita que se vendan boletos, no solo para no perder dinero, sino para que los cines nos dejen estar ahí”, argüía. Sin embargo, accedió a regalar un ticket a cada espectador, “pero los compramos, no crean que los regalan”, por lo que pidió un favor a la audiencia: “Viene con jiribilla: ustedes tienen que arrastrar a alguien, no se vale que vayan solos. Lleven a alguien y hablen de la película”, solicitaba el director mexicano.

La relación de Diego Luna con el móvil

Broncano volvió a sorprender a su invitado con una de esas preguntas que no se hacen en ningún otro programa: “¿Aceptas o rechazas las cookies?”. Pero Diego Luna tiene respuestas para todo y, tras contestar que depende de la urgencia, confesó que todavía “siento que hay lugares donde puedo estar con más tranquilidad, aunque sé que es mentira”. Fue, precisamente, su papel en la obra de teatro Privacidad lo que le llevó a informarse sobre estos aspectos, y “me escandalicé con todo lo que aprendí. Estás todo el tiempo alimentando un sistema”. Algo que le llevó a “vivir con pánico” durante un tiempo, aunque ahora “trato de dejar el teléfono lejos y pensar menos en eso”. No obstante, es consciente de la problemática y reconoce que, aunque “les digo a mis hijos que tienen que usarlo menos, me di cuenta de que lo uso yo más”. En concreto, 11 horas el día anterior a su entrevista en La Revuelta.