Los perretes no solo nos dan un amor incondicional, sino que tienen superpoderes. Con su olfato son esenciales en labores de rescate. Son capaces de alertarnos cuando hay cambios en nuestra salud. Y son expertos en leer nuestras emociones. Solo con mirarnos son capaces de saber si estamos felices, tristes o preocupados. Solo les falta volar. ¡No te pierdas Dog House!
Amparo: Muchos cruceros y un amor perruno
Después de enamorarse de la primera temporada del programa y a punto de jubilarse, Amparo llega a Dog House en busca de un perrete que le haga compañía en esta nueva etapa. A pesar de haberse divorciado en varias ocasiones y de haberse enfrentado a múltiples cambios a lo largo de los años, siempre ha habido dos constantes en su vida: los perros y los cruceros. ¿Qué le deparará su visita a Dog House?
El equipo del albergue ha barajado varias opciones hasta decantarse por Dormilona, una perrita que llegó al albergue sin haber jugado nunca. “A Dog House llegan muchos perros que no saben jugar. La mayoría de animales que entran en nuestro albergue vienen con traumas”, explica María. Y continúa: “Han sido abandonados o maltratados y nos cuesta mucho trabajo hacer que estos perros entiendan que tienen que hacer otra vida con otra familia porque desconfían de todo el mundo”, termina.
En su encuentro con Chenoa, la perrita se ha mostrado vulnerable. “Es una de las más miedosas y temblorosas que hemos conocido”, dice la presentadora. Por ello, la llegada al jardín de la perrita ha estado marcada por el temor a los humanos. Sin embargo, por suerte, Amparo ha sido muy respetuosa con Dormilona. “Yo no conozco a alguien y me tiro a sus brazos. Hay que darle su tiempo y su espacio”, dice la mujer. Después de un rato juntas, parece que ambas se han sentido a gusto. “Al principio no me hacía mucho caso, pero creo que hemos conectado”, termina Amparo.
Amparo: Muchos cruceros y un amor perruno
Lucía y Ricardo: Un rayo de luz en el proceso
Padre e hija llegan de Pontevedra en busca de un perrito y sin ninguna exigencia. “Con que tenga orejas y haga “guau” a mí me vale”, dice la pequeña de la familia. Aunque llegan a Dog House con ilusión, sus vidas sufrieron un golpe tan duro como lo es la vida misma.
“Por desgracia, falleció mi hija mayor”, lamenta Ricardo. Y Lucía añade: “En aquel momento, los perritos fueron mi gran apoyo”. Ahora, la familia espera encontrar algo de consuelo y esperanza en la adopción de un perrito. “Creemos que adoptar va a ser un rayo de luz o un granito más dentro del proceso”, dice Lucía. Ahora, el staff del albergue debe encontrar un perrete dispuesto a vivir la vida junto a esta maravillosa familia.
La familia tiene en casa gatos y gallinas; por ello, el equipo de Dog House se ha decantado por Churro. Este perrito fue abandonado porque su dueño tenía una enfermedad y no podía hacerse cargo de él. “Churro estaba acostumbrado a estar en familia y ahora busca el amor y la atención que se tiene en un hogar”, explica el staff.
Aunque, a veces, menos es más, y las ganas de dar amor de la familia han desbordado un poco al perrito, finalmente el amor ha surgido entre ellos y ahora Churro es feliz corriendo y jugando en su nuevo hogar gallego. ¡Este amor promete ser para toda la vida!
Lucia y Ricardo: Un rayo de luz en el proceso
Chiqui, Emma y Alex: Donde caben tres, caben cuatro
Recién llegadas de Barcelona, Chiqui y sus sobrinas Emma y Álex aterrizan en Dog House. “Yo quería un perrito, pero a mí no me dejan tenerlo y mi tía me dijo que si ella adoptaba, lo compartiríamos”, explica la pequeña Emma. Juntas esperan poder dar un bonito hogar a un perrete, aunque tienen dos peticiones: que no sea demasiado grande y tampoco demasiado mayor. ¿Encontrará el equipo de Dog House un perrito para esta familia?
Adaptándose a los deseos de la familia, el staff del albergue ha optado por presentarles a Nika, una perrita que necesita todo el amor que no le han dado hasta ahora. La perrita fue explotada en un criadero ilegal y con tan solo un año había tenido varias camadas. Con tanto dolor acumulado, su entrada al jardín ha dejado a la perrita bloqueada. “Tenemos que tener en cuenta que esta perra lleva un año en una jaula con otros perros, dentro de una nave industrial, sin ver la luz del sol y siendo explotada”, explica Hugo.
Ante la dificultad de la familia por acercarse a Nika, Guille ha entrado al jardín para intentar tranquilizar a la perrita. Y finalmente ha conseguido que haya un acercamiento entre ambas partes. La perrita se ha relajado, y por consiguiente, la familia también. Parece que el amor ha triunfado, pero ahora tienen un largo camino por recorrer juntas y mucho por aprender las unas de las otras.
Chiqui, Emma y Alex: Donde caben tres, caben cuatro
Sandra y Verónica: Todo a cambio de nada
Sandra y Verónica llegan a Dog House acompañadas de un peludo de cuatro patas. Él es Trasto, un perrito que ha tenido muchos problemas y que ha necesitado mucha atención, ya que tenía comportamientos muy agresivos. “No es un perro malo, es un perro con problemas”, explica Verónica.
Con el único objetivo de salvar la vida de un perrito sin oportunidades, y de forma totalmente altruista, esta familia desea acoger a un perro invisible. Uno de esos peludos que llevan años esperando a salir de un chenil y encontrar una familia donde sentirse queridos. Esta vez, el staff tendrá que elegir entre los muchos perretes que están deseando encontrar una familia. ¿Qué perrete será el afortunado?
Saqura estuvo mucho tiempo abandonada y viviendo en un camping. “Tardaron dos semanas en rescatarla y durante ese tiempo estuvo con una botella enganchada a la cabeza porque se le enganchó un día bebiendo agua”, cuentan los chicos del staff.
Debido a las dificultades a las que se ha enfrentado Saqura, la perrita ha entrado al jardín con mucho temor. “Los perros invisibles nunca han dejado de soñar con una familia y solo necesitan que alguien decida mirarlos”, explica Carol.
Y, aunque la familia y Saqura han congeniado bien, Sandra y Verónica tienen dudas de cómo se llevarán Trasto y la perrita. Sin embargo, parece que a Saqura le ha gustado la entrada de Trasto. “Ha sido todo un éxito”, concluye Carol.
Sandra y Verónica: Todo a cambio de nada
Cristina, Cristian y su hijo Romeo: En busca de un perro surfero
Tres surfistas llegan a las puertas del albergue: Cristian, Cristina y su hijo Romeo. Vienen desde Murcia para cumplir el sueño de su pequeño: adoptar un perrito. Y, aunque Romeo está enamorado del perrito Beethoven, viene dispuesto a adoptar un peludo que necesite salir del albergue. “Él quiere un cuatro patitas, que mueva la colita y que le dé muchos lametones. Cualquier perrito le va a gustar”, dice su madre.
Además, la familia trae un regalo para el perrete, un elefantito de peluche, que esperan que le guste mucho. “¿Qué te dijimos papá y mamá? Que algún día iba a llegar el día”, le decían Cristian y Cristina a Romeo mientras entran al jardín. Esperemos que Romeo tenga un crush y que su vida junto a un perrete esté a punto de empezar.
Olivia tiene un año, es juguetona, cariñosa y le encantan los niños. Fue encontrada en un desguace sin chip. “Los perros de pura raza suelen ser de criadores particulares y, cuando no los venden, suelen terminar en protectoras”, explica Carolyna.
La entrada de la perrita ha conquistado a la familia. “Cuando se abrió la puerta pensé: ‘Pero, ¿de dónde ha salido esta cosa tan bonita?”, dice Cristian. Parece que el amor ha surgido en el jardín y que, por fin, Romeo va a cumplir su sueño.
Cristina, Cristian y su hijo Romeo: En busca de un perro surfero
Alexandra y Mamen: Una nueva oportunidad
Decididas a adoptar un perrito, Alexandra y su madre, Mamen, llegan al albergue con mucha ilusión. Ambas saben lo que significa compartir la vida con un perro y están preparadas para comenzar una nueva etapa junto a un nuevo compañero de cuatro patas.
“Un perro te protege, te acompaña en todo, te hace sentir muy querido”, cuenta Alexandra. Para ella, además, crecer junto a un animal tiene un valor especial: “Criarse con un perro hace a los niños más empáticos y concienciados con los animales”.
Y entre todos los perros del albergue, hay uno que no pasa desapercibido: Kirik. Es un pomerania de cuatro años, muy pizpireto y lleno de energía. “Vivió toda su vida con lo que él pensaba que era su familia: una mujer y siete perros más. Pero la mujer abandonó a Kirik y a su hermano”, explican.
Ahora, Kirik tiene por delante la oportunidad de empezar de nuevo y encontrar un hogar donde sentirse querido y seguro. “Espero que hayamos acertado”, dice Susana, mientras Alexandra tiene claro que lo mejor es darle tiempo y espacio para adaptarse: “No hay que agobiarlo”. Y es que, si algo hemos aprendido en Dog House es que adoptar no es solo elegir un perro. Es darle la oportunidad de volver a confiar, de sentirse acompañado y, sobre todo, de formar parte de una familia.
Alexandra y Mamen: Una nueva oportunidad
Hora y dónde ver en directo Dog House
Si eres fan de las historias emotivas, Dog House es tu programa. Aquí te contamos todos los detalles del estreno en La 1 y en RTVE Play, donde puedes verlo en directo o cuando y donde tú quieras. Y si quieres adoptar, puedes hacerlo con las asociaciones que colaboran con el programa.