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OPINIÓN: Apuntes de la semana

La dimisión de Puente, con la mirada en el PP: "No todos los políticos somos iguales"

  • A Alberto Núñez Feijóo ya no le vale la cabeza de Óscar Puente, ahora pide la de Pedro Sánchez

  • PSOE y PP se identifican con la victoria demócrata en Estados Unidos

Estrella Moreno
4 min.

Mucho se había hablado en las filas socialistas sobre si era conveniente o no que Óscar Puente siguiera al frente del Ministerio de Transportes. Tenía el contundente respaldo del presidente. Nadie se esperaba ni cómo, ni cuándo, ni dónde terminaría anunciando su dimisión. Cuerpo sustituía en unas horas a Puente. Dos perfiles muy distintos, la cara y la cruz.

Un técnico, Carlos Cuerpo, sin carné del PSOE, y que había renunciado a ir en las listas electorales, asumía las competencias del Ministerio de Transportes. Óscar Puente, militante del Partido Socialista y político de raza, se retiraba. Cuerpo, de carácter tranquilo, Puente, vehemente. Pero los dos, el uno por su calma y el otro por su ímpetu, han sacado de quicio una y otra vez a la oposición, especialmente al PP y VOX, en las sesiones de control al Gobierno en el Congreso.

No tenía sentido que a 25 días de las elecciones generales el presidente del Gobierno nombrara nuevo ministro, mucho menos con todo lo que queda por hacer sobre el desgarrador accidente ferroviario de Urda.

La más que solicitada dimisión de Puente sorprendió a todos cuando se produjo. El ministro renunciaba después de cuatro horas de comparecencia ante el Congreso, en la sede de la soberanía popular. Sorpresa incluso para el presidente del Gobierno, al que Puente se lo comunicó, según decía, "hace unos minutos". Es decir, muy poco antes de leer su renuncia ante las Cortes. Lo había hecho por WhatsApp y dando luego la vuelta a la pantalla de su móvil para evitar leer la segura insistencia de Sánchez para que siguiera en el Gobierno. Y sí, el ministro leía sus argumentos para dimitir, en una sesión en la que prácticamente narró todo sin usar notas. Aquello sí, su paso atrás, tenía que leerlo, ya que, incluso así, la voz se le quebraba.

No parece viable hoy por hoy, pero algunos analistas interpretan que la retirada de Puente solo es un parón en su carrera política, que volverá. Su nombre sonaba antes de la tragedia ferroviaria como reemplazo de Pedro Sánchez cuando se retire. Cosas veredes, en política cualquier sorpresa es posible, pero hoy por hoy suena raro, muy raro, es impensable.

También hay quien tampoco descarta la participación de Óscar Puente en la campaña que empieza la semana que viene. Veremos.

El ya exministro dejaba su puesto "no por tener culpa y sí por responsabilidad", dicen los suyos. Desde el PSOE tienen claro que Puente ha hecho un último servicio a su partido. Les ha entregado un ejemplo de responsabilidad política, subrayan, además de un lema, el que dijo en el Congreso mirando al PP: "No todos los políticos somos iguales". Y al quitarse de en medio antes de la campaña, creen que ha desactivado buena parte de la munición electoral que tenía el partido de Feijóo contra el PSOE.

A Feijóo no le vale ya la dimisión de Puente y pide la de Sánchez

Por activa y por pasiva, el PP había pedido desde unos minutos después del terrible accidente la dimisión del ministro de Transportes, pero una vez que Puente dijo que lo dejaba todo, ya los 'populares' cambiaron su diana.

Feijóo salió enseguida al paso asegurando que lo de Puente no había sido más que un "teatrillo [...] en prime time, una forma indigna de irse". Y lanzaba el dardo contra el presidente del Gobierno: "Puente se fue, pero Sánchez se quedó". Y es que, en opinión del líder de los 'populares', también el presidente del Gobierno, "por dignidad política", debería dejar el cargo.

De izquierda a derecha interpretan a su favor las elecciones en EE.UU.

Parece increíble, pero todos, de izquierda a derecha, ven que el viento de cola de las elecciones estadounidenses va a su favor. Así, Feijóo sugería a Pedro Sánchez "tomar nota" de los resultados en Estados Unidos. Porque, en su opinión, en España también puede haber un "vuelco político".

La pregunta es si el "vuelco" en Estados Unidos ha sido contra las políticas conservadoras, la pérdida de poder adquisitivo, la guerra en Irán y la política antiinmigración de Trump, por ejemplo, y en favor de los programas progresistas o, como sugiere el líder del PP, el "vuelco" es únicamente una reacción contra el Gobierno vigente sea la que sea su gestión y su tendencia política.

La lectura en las filas socialistas es diametralmente distinta a la de Feijóo. En X, el presidente Sánchez aseguraba que "la sociedad estadounidense votó contra las políticas que solo empobrecen. Contra el odio. Contra el machismo. Contra el negacionismo climático y contra los privilegios de las élites [....]. "Ocurrió en Brasil. Acaba de ocurrir en EE. UU. Y, pronto, en España. La ola ultra a la que pretenden subirse Feijóo y Abascal ya no crece: se desmorona".

Ustedes decidirán, todos decidiremos el 29-N. Después de las elecciones volveremos.