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Antonio de la Torre: "En estos tiempos hay una frivolización y una mitología de la gente violenta"

  • Este viernes se estrena Sacamantecas, participada por RTVE, la historia del primer asesino en serie documentado en España

  • Dirigida por David Pérez Sañudo, la película está protagonizada por De la Torre y por Patricia López Arnaiz

Javier Villuendas
5 min.

¿Conocían la historia antes? "La conocía como vitoriana, es como una figura muy mítica de allí. No se ha utilizado conmigo en la infancia tipo la figura del Coco. Y no solo en Álava, también se usa en La Rioja, Castilla…", dice Patricia López Arnaiz. "En España entera. A mí me decían de niño: "Que viene el…". No mucho pero sí", secunda el actor malagueño Antonio de la Torre. Ambos protagonizan Sacamantecas, la nueva película de David Pérez Sañudo, sobre el primer asesino en serie documentado en España. Se estrena este viernes.

Álava, finales del siglo XIX. Mientras la III Guerra Carlista agoniza, varias mujeres aparecen estranguladas en las afueras de Vitoria. Ángela Berrosteguieta, hermana de una de las víctimas, llega en busca de justicia, decidida a demostrar que Juan Díaz de Garayo, un campesino analfabeto, es el responsable de los crímenes. Esta es la sinopsis de Sacamantecas, una película que maneja un decorado histórico muy concreto que impulsa unos colores penumbrosos también muy concretos.

"¿Qué es el Sacamantecas?"

"¿Qué es el Sacamantecas? ¿El personaje o el mito? El mito tiene que ver con muchos factores, no solo con la propia fisicidad de la persona y con su identidad, sino también con el contexto que lo posibilita. El Sacamantecas es Juan Díaz de Garayo, el asesino, pero también las víctimas, el lugar en el que vivía el territorio, esa Álava que lo posibilitó, qué pasó en 30 años de ser considerada la Atenas del norte de la Península Ibérica a ser la ciudad con mayor índice de criminalidad de todo el Estado. Ocurre en esa Álava, y es un lugar, agrario, al que llega la luz más tarde que a otras ciudades y regiones…", enmarca el ganador a Mejor Director Revelación por Ane en 2021.

Hablamos de una película que tiene singularidades narrativas llamativas, un filme "observacional y distante", en palabras de su creador, que realmente está conducido por el personaje de López Arnaiz en busca de la caza del Sacamantecas mientras este emite unas ondas inquietantes a través de muy pocas palabras, unos gestos animalescos y una expresión queda, un fulgor apagado. ¿Cuál fue el mayor desafío interpretativo para De la Torre al hacer de este asesino?

"Es un personaje que tiene peligro, que te lo tienes que creer. Y creo recordar que terminó hablando menos que lo que venía en el guion original. O sea que mi sensación era que fuimos buscando eso de alguien que en el fondo sabe que tiene algo que ocultar y eso te genera una actitud ante la vida, un personaje que es analfabeto, con lo cual es perfectamente entendible que no tenga muchos recursos lingüísticos. Y luego la forma corpórea que va saliendo, no la vas pensando, es una cosa intuitiva", explica el actor.

Paralelismos y feminicidios

¿Y por qué De la Torre como Sacamantecas? "¿Y por qué no?", responde el cineasta con una sonrisa. "Hay algo en la fisicidad que me imagina a Antonio con barba, con esa mirada, y también tiene que ver con el silencio. Para mí, es el actor que mejor trabaja el silencio, es muy perturbador y muy inquietante. Y es un actor que consigue siempre ofrecer una cosa y la contraria. Cuando hay ternura hay también incertidumbre, cuando hay miedo hay también pasión. Es un personaje ambiguo y él trabaja muy bien esas líneas de ambigüedad y eso es muy sugerente para una película que también es atmosférica, de sensaciones poco nítidas", desarrolla Pérez Sañudo.

Y, a la vez, la quizá auténtica protagonista de la película, Ángela Berrosteguieta, como en el propio cartel de la cinta nos señala, "un personaje que toma un lugar de liderazgo pero que en realidad no es lo que le mueve y que incluso es todo lo contrario. Me conmueve mucho. Me genera tristeza porque es una mujer sometida al rol femenino de la época, con un peso católico grandísimo, con el código de honor metido en el esqueleto. No es tanto un liderazgo feminista como redimir una culpa enorme", apunta López Arnaiz.

Y, por supuesto, hay que hablar de paralelismos con nuestro tiempo y de feminicidios. "La violencia sexual es estructural, el machismo es estructural. La figura del Sacamantecas pero también otros personajes, las instituciones, cómo se reparten los recursos, cómo se invisibiliza, cómo hay víctimas de primera y de segunda… Y también cómo se generan los relatos de terror sexual alrededor del monstruo son a veces una cortina de humo para no poder ver que es estructural. Que no es solo una cuestión de hombres que son monstruos y que es algo que está en este sistema y es transversal", contesta la actriz.

La pregunta sin respuesta sobre Juan Díaz de Garayo

"La película es feminista porque refleja la lucha de una mujer contra el sistema, y ahora sigue habiendo impunidad entre los poderosos y desigualdad de clases. El hombre mata. Y hay especialmente en estos tiempos una frivolización e incluso te diría una mitología de los violentos. Dirigentes que se meten en guerras donde muere mucha gente como Donald Trump o Netanyahu… o este, que no se mete en guerras, pero sí dialécticas como Milei. Y no te voy a decir que son como el Sacamantecas, pero se convierte en legendario a gente que, de manera directa o indirecta, mata", reflexiona el ganador de dos premios Goya.

Pero entonces, ¿quién es el protagonista: el Sacamantecas, Ángela Berrosteguieta o la propia sociedad? El cineasta responde: "Es una película-mosaico. Hay una estructura de true crime, de thriller, de seguir las andanzas de la hermana de la víctima que creo que es nuestra gran protagonista. Pero también es cierto que hay un detenimiento de las miradas de otros personajes, otras realidades, e intentar comprender qué posibilitó la existencia de este Juan Díaz de Garayo alias Sacamantecas. Es Álava en guerra, un territorio fracturado, la violencia sistémica, la pobreza de la posguerra… Y eso nos conecta con la pregunta: ¿hubiera Juan Díaz de Garayo asesinado en un contexto diferente, uno de paz, estabilidad económica y alfabetización?".