Francia se ha paralizado este jueves en una jornada de huelga general masiva que ha sacado a la calle a más de 575.000 personas en todo el país según el Ministerio del Interior. Una cifra que se eleva un millón más, hasta 1,6 millones de manifestantes según los sindicatos convocantes. La huelga ha provocado incidencias en el transporte ferroviario, especialmente en los servicios regionales, las conexiones de cercanías y algunas líneas de larga distancia. Además, 81 centros educativos han quedado bloqueados según las autoridades, los representantes de los trabajadores elevan esa cifra a más de 1.000.
Aunque París ha sido el epicentro de las protestas y donde más se ha notado el impacto de la huelga, la convocatoria ha sido de ámbito nacional e interprofesional y ha unido en las calles de ciudades como Marsella, Lyon, Burdeos, Nantes y Rennes a los principales sindicatos del país, colectivos estudiantiles, organizaciones sociales y movimientos como el de los "chalecos amarillos". En Toulousse, durante las protestas los manifestantes han provocado un incendio en un instituto, según ha informado el Ministerio del Interior.
Las demandas centrales de estas protestas, que son la continuación de las que se vivieron en octubre y que provocaron importantes disturbios en el país, se dirigen, sobre todo, contra los recortes presupuestarios y las políticas de austeridad del Gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu.
Las movilizaciones se han saldado, de momento, con 448 detenciones y 53 policías heridos.
Las calles de Burdeos durante la manifestación de este jueves, convocatoria de huelga general en toda Francia EFE
París, el epicentro de las protestas: "El Gobierno no nos escucha"
La capital francesa ha sido este jueves el epicentro de una de las marchas más multitudinarias, con hasta 350.000 personas según los sindicatos. Por seguridad y tras disturbios en semanas previas, la Prefectura de Policía ha impuesto un recorrido blindado que ha transcurrido entre la Place de la République y la Place de la Nation.
Aunque la marcha ha transcurrido mayoritariamente con calma durante su recorrido principal, según medios locales han estallado choques violentos hacia el final de la tarde cuando algunos manifestantes se han enfrentado directamente a la policía en la Place de la Nation. Según los medios locales, se han reportado incendios de mobiliario urbano, saqueos, lanzamientos de objetos y barricadas, a lo que las fuerzas de seguridad han respondido de forma contundente.
En las pancartas abundaban las demandas de todo tipo. Muy numerosas las peticiones que han venido defendiendo los estudiantes desde que se inició allí el movimiento en la segunda mitad de septiembre, como la supresión de la plataforma de acceso a la universidad, una disminución del ratio de alumnos por profesor o una mejora de las condiciones materiales en los centros escolares.
Youssef es estudiante de Derecho en la Universidad de la Sorbona, en declaraciones a la agencia EFE asegura que "la dificultad principal es la falta de escucha. El Gobierno no nos escucha y en un Estado de derecho, en una democracia, se supone que eso no debe ocurrir", asegura para concluir de forma rotunda: "Las movilizaciones no pararán mientras no se nos escuche".
Jean-Charles, que forma parte de una pequeña charanga asidua de estas concentraciones, se quejó de las restricciones a las protestas que tratan de imponer las autoridades. A su juicio, el presidente Emmanuel Macron ha decidido que está prohibido manifestarse porque no es el momento: "Por eso he decidido que es el momento de salir", explica a EFE para recordar que es ahora cuando se está debatiendo en el Parlamento galo los presupuestos para 2027.
Ismaël tiene 16 años y es estudiante de instituto en París. Asegura que, últimamente "solo la extrema derecha utiliza la bandera de Francia. Yo soy de origen árabe y creo que es el momento de que nos la reapropiemos entre todos, para no dejársela al Reagrupación Nacional (el partido de Marine Le Pen). El servicio público y la educación son los que nos unen de verdad", asegura durante la manifestación en París en declaraciones recogidas por Le Monde.
La huelga y las manifestaciones convocadas en París han obligado a cerrar por completo la Torre Eiffel y varias salas del Museo del Louvre. También se ha tenido que acortar el horario del Museo D'Orsay.
Cabecera de la manifestación que ha tenido lugar en París este jueves durante la convocatoria de huelga general EFE
¿Qué reivindican los franceses?
Los manifestantes exigen una revalorización del salario mínimo, mejoras salariales generales frente al coste de la vida, más recursos para la educación y sanidad pública, y medidas contra la crisis de la vivienda que también afecta a nuestro vecino del norte.
En palabras de Christelle Kelf, secretaria general adjunta de la federación de metalurgia y minas de la Confederación Francesa de Trabajadores (CFDT, primera central del país) recogidas por EFE, lo más importante es el aumento del salario mínimo, la reindustrialización, "más justicia social y también mejores condiciones en las ayudas (públicas) a las empresas". La líder sindical ha querido dejar claro que las reclamaciones de los manifestantes "no solo van dirigidas al Gobierno, también a los empresarios". Asegura que "ellos no se privan en absoluto de repartir dividendos históricos entre sus accionistas mientras congelan los sueldos". Por tanto, exige "una revisión de las condiciones de las ayudas públicas a las empresas y más justicia social; la continuidad de este movimiento en otoño dependerá de la respuesta que nos den".
Sophie Binet, secretaria general de la CGT aboga por redoblar la presión contra el Gobierno: "Hemos venido a buscar respuestas concretas e inmediatas a la indignación social. El primer ministro y el Gobierno no han anunciado ni una sola medida, ni han mostrado consideración hacia nuestras demandas. El presupuesto presentado es un ultraje porque prepara un panorama desastroso, con hospitales sin financiar y servicios de educación sin protección", ha subrayado para terminar con una advertencia: "El primer ministro solo está palpando la ira acumulada. Cuando los trabajadores paran, el país para, la economía se detiene y, por fin, nuestras demandas tienen que ser escuchadas".
El primer ministro, dispuesto a abrir el brazo de la negociación
Ante la magnitud de las protestas, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ya ha anunciado formalmente la convocatoria de una "conferencia social" con sindicatos y la patronal para el próximo lunes 9 de noviembre en Matignon para intentar destensar el conflicto.
Lecornu se había mostrado inflexible durante las últimas semanas respecto al borrador de los presupuestos y el control del gasto público. De hecho, una reunión previa el pasado 21 de octubre en el Palacio de Matignon fracasó por completo debido a que los sindicatos denunciaron una "falta total de respuestas". El éxito masivo y la intensidad de la huelga general de este jueves —que ha superado ampliamente las convocatorias de semanas anteriores— es lo que ha forzado al gabinete a claudicar y formalizar este nuevo espacio de diálogo social.
A diferencia del encuentro anterior, que estuvo monopolizado por los recortes presupuestarios, la oficina del primer ministro ha emitido un comunicado especificando que esta mesa de diálogo estará destinada explícitamente a "buscar respuestas a las preocupaciones sobre el poder adquisitivo y los salarios". Lecornu ya ha ordenado de forma directa a su ministro de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, que prepare los puntos técnicos del encuentro.