La noche electoral reconfigura el equilibrio de poder en Estados Unidos: el Partido Demócrata ha logrado la victoria en las elecciones de mitad de mandato (midterms) y arrebata a los republicanos el control del poder legislativo. La 'ola azul' en las urnas otorga una cómoda mayoría a los demócratas ya en el Senado y se proyecta en la Cámara de Representantes. De este modo, la administración de Donald Trump enfrentará, previsiblemente, un escenario de confrontación política constante durante los próximos dos años.
Del tercio de los asientos del Senado que estaban en juego, los demócratas solo necesitaban arrebatarle cuatro escaños a los republicanos, pero han logrado la victoria en seis nuevos estados: Carolina del Norte, Carolina del Sur, Texas, Ohio, Iowa y Kansas, y ya han alcanzado la mayoría absoluta de 51.
Un vuelco en la Cámara Alta superior al que se dio en 1974 tres meses después de la dimisión de Richard Nixon por el escándalo Watergate, cuando el Partido Demócrata consiguió arrebatar cuatro escaños a los republicanos, aumentando su control con 60 senadores frente a 38 republicanos (y dos independientes); y similar al del famoso "batacazo" de Barack Obama en 2010, donde los republicanos se hicieron con seis senadores nuevos, pero no le arrebataron el control a los demócratas (47-51).
En cuanto a la Cámara de Representantes, de los 435 escaños en juego, el Partido Demócrata necesitaba cambiar el signo en tres de ellos respecto a las pasadas elecciones. El resultado de la Cámara Baja también ha sido excepcional, arrebatándole hasta el momento 18 asientos al Partido Republicano.
El futurible líder demócrata en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Hakeem Jeffries, se ha comprometido a utilizar la mayoría de la que dispondrá para perseguir a los responsables políticos culpables, a su juicio, de una "corrupción sin precedentes".
"Vamos a pedir cuentas a quienes han infligido a este país una corrupción sin precedentes", ha declarado Jeffries ante sus partidarios. El político, que se perfila para ocupar la presidencia de la Cámara tras la amplia mayoría obtenida por su bando, no ha mencionado directamente a Donald Trump.
Trump: "Yo no figuraba en la boleta electoral"
Este resultado electoral deja al presidente Trump en una posición de vulnerabilidad política de cara a la segunda mitad de su mandato. La pérdida de ambas cámaras no solo entierra sus perspectivas de aprobar nueva legislación de calado, sino que transforma por completo la dinámica en Washington por una futurible parálisis de la agenda legislativa, el freno de los nombramientos de jueces en los tribunales y un mayor control de las decisiones de la Casa Blanca.
La primera reacción del mandatario estadounidense cuando los resultados adelantaban el triunfo demócrata fue escribir en Truth Social: "Yo no figuraba en la boleta electoral y, si hubiera estado, ¡habríamos ganado por una victoria aplastante!", todo ello pese a que durante la campaña Trump pidió en numerosas ocasiones a los votantes que pensaran que era él quien salía en la papeleta electoral.
No obstante, tras ese primer berrinche, Trump ha declarado en una entrevista con The New York Times que está dispuesto a aceptar los resultados de las elecciones de mitad de mandato. "Trabajaremos con los demócratas, esperamos colaborar con ellos. Probablemente llegaremos a algún tipo de acuerdo", ha señalado el presidente.