RTVE noticias

La difícil tarea de borrar la huella digital de una persona fallecida: las redes sociales no lo ponen fácil

  • Los expertos recomiendan dejar instrucciones en el testamento sobre qué hacer con la identidad digital

  • Desde fotografías y mensajes hasta criptomonedas, aún se desconoce el valor real de los bienes digitales

Manuel González
10 min.

Vietnam, Tailandia, Rusia, Estados Unidos… Los padres de Víctor Sánchez Miranda han viajado por medio mundo. Recuerdos que llenan varios álbumes de fotografías en papel, que perdurarán en el tiempo y que estarán al alcance de la mano. En plena era digital, donde se almacenan cantidades ingentes de momentos personales en el móvil y las redes sociales, cuando alguien fallece, esa otra vida en la nube permanece inalterable en el tiempo si no se toman medidas. Víctor lo descubrió cuando su madre le pidió que eliminara las cuentas de su padre, que falleció repentinamente a los 72 años.

“La petición me la hizo mi madre”, recuerda Víctor a RTVE Noticias en el salón de su casa. Ella conservaba el teléfono de su marido y seguía recibiendo notificaciones. “Fue en el cumpleaños de mi padre que no dejaban de entrar mensajes de felicitación de gente que no sabía nada de lo ocurrido. Cada mensaje que recibes te remueve”. Víctor pensó que sería sencillo dar de baja a su padre. “Creía que iba a ser fácil. Fui yo el que le había abierto las redes sociales. Soy el culpable de todo esto -sonríe al decirlo-. Mis hermanos me decían: “Pero, ¿qué has hecho, que nos martiriza mandando enlaces?”, explica con humor.

Víctor Sánchez (a la izqda) muestra fotos de sus padres a RTVE Noticias

Un camino lleno de obstáculos

La realidad fue bien distinta, se encontró un camino lleno de obstáculos muy diferentes a lo fácil que es abrir una cuenta. “Darte de alta es un parpadeo. Darte de baja es muy complicado. Te piden confirmaciones, te chantajean, apelan a las emociones, insisten: “Vas a perder todos tus recuerdos”. Aunque Víctor tenía las credenciales de las redes sociales de su padre, eso no sirvió para facilitar la tarea. “Lo que pasa es que no es la primera de las opciones. No están en el primer menú, ni en el segundo, ni en el tercero”. Tuvo que pedir ayuda a ChatGPT y ver tutoriales en YouTube para llegar a las opciones de eliminación definitiva de las cuentas. En el caso de Facebook, por poner un ejemplo, hay que localizar la pestaña de “administrar cuentas” -en la parte de "configuración y privacidad". Una vez ahí, la plataforma de Meta ofrece borrar la cuenta o convertirla en conmemorativa (una modalidad para dejarla activa para que familiares y amigos sigan recordando al ser querido). Para dar con esos botones hay que bucear en un laberinto de menús, pero no hay indicaciones claras.

Para Víctor Sánchez, la red social X fue la que más dificultades planteó. Demasiadas opciones de reconfirmación que le resultaron molestas y donde se interponía el chatbot Grok para disuadir del borrado de la cuenta. Las peleas entre menús también se convirtieron en una catarsis. Ayudó al hijo a descubrir una parte de la vida de su padre que desconocía. “Había establecido relaciones con gente que no sabíamos quiénes eran. Una persona de Totana, gente del Valle de Arán”. La curiosidad por conocer mejor a su progenitor desembocó en una reflexión. “Yo creo que nadie se ha planteado el concepto de muerte digital. Primero, que no hay un procedimiento. No es como las herencias. Las redes sociales se quedan abiertas durante años, recibiendo mensajes de gente que no sabe qué ha pasado con tu vida”. Para Víctor, la solución pasa por decidir antes de fallecer qué hacer con los recuerdos digitales.

En internet hay tutoriales qué explican cómo borrar la huella digital

Parte de la herencia está en internet

Lo ocurrido en la familia de Víctor no es un caso aislado. Miles de personas se enfrentan al borrado de la huella digital de un familiar, ya sea que no esté o desee hacerlo en vida. Según un estudio del Instituto de Internet de Oxford, en 2070 podría haber en Facebook más cuentas de usuarios fallecidos que vivos. La gran pregunta es: ¿qué sucede con todos esos recuerdos acumulados en internet? Pero también con los contenidos adquiridos en plataformas digitales, cuentas de correo electrónico o criptomonedas. El concepto de bienes digitales cada vez abarca más productos, complicando la posible pertenencia a herederos o la eliminación definitiva del espacio digital.

“Históricamente, cuando hablamos de herencia, pensamos en una cuenta bancaria, un coche y, en el mejor de los casos, una casa o dos. Pero estamos en 2026. Tenemos que dar un paso adelante en cuanto a bienes se refiere”, explica Enrique Sainz Rodríguez, abogado especializado en derecho de familia y sucesiones en Vestalia Abogados. “Hoy en día es casi imposible encontrar a alguien que no tenga una cuenta en Instagram, Facebook, en TikTok”. Su despacho ha sido uno de los primeros en dedicar una parte del testamento a los activos digitales.

La Ley Orgánica de Protección de Datos Personales garantiza en España que “las personas vinculadas al fallecido, así como los herederos, puedan dirigirse a los responsables de las plataformas digitales y solicitar el acceso, la rectificación o la supresión de sus datos personales”, puntualiza Enrique Sainz. Aun así, hay varios problemas. Ese derecho no significa que todos los bienes digitales puedan heredarse automáticamente. Además, tampoco quiere decir que llegar a esos datos sea fácil. “Y tampoco podemos olvidar que muchas de las empresas propietarias de las redes sociales se regulan por la normativa de Estados Unidos, que impide el acceso de la información si no eres el titular de la cuenta”. El abogado se refiere al Stored Communication Act (Ley de Comunicaciones Almacenadas) de 1986, que impide que los proveedores de servicios de internet divulguen el contenido y las comunicaciones digitales a familiares.

Hay empresas tecnológicas que ofrecen alternativas. En el caso de Apple, se pueden asignar varios representantes digitales, que pueden acceder al material almacenado en la nube. Google permite designar hasta 10 personas de confianza, que reciben un aviso si la cuenta del fallecido deja de usarse en un tiempo determinado. También se puede programar un borrado automático tras ese periodo de inactividad.

Cláusula de un testamento sobre patrimonio digital

El testamento digital no es diferente al tradicional

La recomendación de Enrique Sainz es planificar, incluir los bienes digitales en el testamento. Insiste en que no es un documento diferente al tradicional. “Dejar constancia de qué activos digitales existen y qué queremos que suceda con ellos cuando fallezcamos”, insiste. Uno de los principales problemas es pensar que mucha gente asocia el testamento a propiedades materiales, cuentas bancarias. Apenas se les da valor a unas fotografías o archivos almacenados en internet. “Tenemos que concienciarnos a la hora de hablar de bienes digitales. No solo estamos hablando de perfiles en redes sociales, fotos o información en la nube. Cada vez es más común que haya gente con criptomonedas”, activos que por su naturaleza, si no se tienen las claves, son imposibles de recuperar, con la consiguiente pérdida de esa parte de la herencia, que podrían ser miles de euros.

Imagen de la exposición "Hoy es un buen día para hablar de derechos digitales"

El borrado de la huella digital en los seguros

“Contamos con abogados especialistas y con servicios informáticos necesarios para realizar este tipo de trabajo. Es necesario un soporte tecnológico muy concreto y especializado”. Son palabras de Karin García, directora de negocio corporativo en onLygal, al referirse al servicio de borrado de huella digital que presta la aseguradora, especializada en protección jurídica y servicios legales. Una solución que, según la experta, solventa varias situaciones incómodas en el momento del fallecimiento. “El primero es gestionar de manera correcta la carga emocional del duelo. A nadie le gusta que empiecen a saltar notificaciones o comentarios en redes sociales de un familiar que ya no está”, e igual de importante es liberar a los allegados de la carga administrativa, de localizar las cuentas y la documentación que exige cada plataforma, “hacemos toda esa gestión de borrado. Obviamente, no quieres que los familiares se enfrenten a qué pasos hay que seguir cuando están en el proceso de duelo”. Este borrado de la huella digital también evita “posibles suplantaciones de identidad y futuras estafas económicas”.

“En el momento del fallecimiento, lo que necesitamos son los datos personales del asegurado. A partir de ahí hacemos el rastreo, identificando los activos digitales, y realizamos el borrado y la desindexación de los buscadores”. Puntualiza que el derecho al olvido de cualquier persona tiene unos límites. Es muy diferente solicitar el cierre de un perfil o dejar de aparecer en las búsquedas de Google que retirar información publicada en los medios. “Las noticias son más difíciles de borrar, ya que prevalece la libertad de información”, sobre todo cuando hay un interés informativo “donde las solicitudes deben valorarse teniendo en cuenta otros derechos”.

El 44% de la población española tiene contratado un seguro de decesos, según los datos más recientes de la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras. A pesar de este dato, el borrado de la huella digital no es el servicio más conocido. “No es el más perentorio cuando alguien fallece, pero el interés ha aumentado con los años”. Karin García coincide con el abogado Enrique Sainz, en la anticipación y la planificación. “Es importante tener claro qué quieres que se haga con tus activos digitales, incluso en tu propio testamento. Hay que tener en cuenta que también es una forma de proteger a nuestros seres queridos, de evitar sustos innecesarios”, añade.

Los riesgos de permanecer en internet tras la muerte

Ya no es un tema sentimental o hereditario. Las cuentas que permanecen abiertas pueden ser una fuente de información para cometer fraudes, sobre todo con los avances de la inteligencia artificial. El abogado Enrique Sainz advierte de la capacidad de estos sistemas a la hora de crear vídeos o voces sintéticas, que facilita la suplantación de identidad. Víctor Sánchez no se había percatado hasta ahora de esa posibilidad: “¿Quién está para contrastar que no eres tú? No lo puede decir nadie”, reflexiona, viendo en el borrado digital una vía para limitar la exposición de información personal. Es un proceso en el que nadie garantiza que desaparezcan por completo los datos publicados en internet a lo largo de la vida de los usuarios; por eso, para Karin García, hay que verlos como “un activo más que tenemos que proteger y velar por lo que pueda suceder cuando no estemos”.

Opciones de borrado digital en Facebook

La fotografía de la felicidad

Se envían más de 100.000 millones de mensajes al día en Whatsapp. Si hablamos de Instagram, unos 100 millones de fotos y vídeos. Esa cifra sube a 350 millones en el caso de Facebook. Cifras que dejan claro la enorme cantidad de datos que compartimos a escala planetaria. Una mina de información personal de miles de millones de personas, que agravará en el futuro la eliminación de cuentas y hará más necesario los servicios de especialistas en el tema.

Para Víctor Sánchez Miranda, el proceso de borrar a su padre de las redes sociales no ha sido un simple trámite. Cerrar sus cuentas “fue como enterrarle por segunda o tercera vez. A cada borrado, a cada clic, yo iba despidiéndome”. Paradójicamente, el último recuerdo que tiene es un autorretrato, un selfi de sus padres visitando una exposición. “Tengo esa foto donde está sonriente, tengo una prueba gráfica de ello”. En Linkedin, Víctor ha contado cómo diez minutos después de esa fotografía, su padre sufría una parada cardiorrespiratoria. “Doy fe de que murió feliz”, concluye emocionado durante la entrevista. Dedicarle unas palabras públicamente fue para él una forma de rendirl homenaje a Víctor padre. Una última foto digital que solo se conserva en el móvil de Víctor como muchos otros recuerdos familiares inolvidables.