La Comisión Europea ha presentado este martes un marco de resiliencia climática para reforzar la capacidad de anticipar, preparar y gestionar los riesgos climáticos. Un plan con el que se busca superar esos impactos y evitar daños a través de una acción coordinada tanto a escala de la Unión, como nacional y local.
"Este enfoque más proactivo y sistémico integrará la resiliencia frente al cambio climático mediante el diseño a través de políticas y fronteras clave. El Marco combina una propuesta de Ley Europea de Resiliencia Climática con herramientas prácticas y medidas de apoyo para ayudar a las autoridades públicas, las empresas y otras partes interesadas a tomar decisiones mejor informadas", expresa la Comisión en un documento de 'preguntas y respuestas' sobre la iniciativa.
Este marco establece una base común para la gestión de los riesgos climáticos en la Unión y la obligación de las autoridades nacionales de publicar planes nacionales, respaldados por una trayectoria de referencia compartida para el calentamiento global que esté "en consonancia con las pruebas científicas actuales".
Introduce así requisitos de planificación estratégica más claros e información más accesible sobre los peligros climáticos y las soluciones de adaptación.
"Europa se está calentando al doble del ritmo mundial. Para llegar a ser verdaderamente resistentes al clima, necesitamos ajustarnos y aprender en el camino. Hoy presentamos un enfoque europeo de los riesgos climáticos: anticipar, prepararse y gestionar. Estamos garantizando que la resiliencia frente al cambio climático se incluya en las políticas de todo el continente, apoyando la inversión, la innovación y el crecimiento a largo plazo", ha declarado la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.
Según recuerda la Comisión, el pasado verano, las prolongadas olas de calor y las sequías han alimentado peligrosos incendios forestales y han llevado a algunos de los ríos más grandes de Europa a niveles de agua históricamente bajos. A esto se suma las fuertes inundaciones de los últimos años, lo que pone relieve las "graves consecuencias que el cambio climático puede tener para los ciudadanos, las empresas y las infraestructuras". Se calcula que las pérdidas económicas por daños climáticos entre 2022 y 2025 ascendieron a unos 200.000 millones de euros.
Se espera que la adaptación de las infraestructuras y la economía a las futuras condiciones climáticas requiera una inversión de alrededor de 70.000 millones de euros al año. Sin embargo, el rendimiento estimado de las inversiones en adaptación al cambio climático puede alcanzar más de diez veces su valor en pérdidas y daños evitados.
Es por eso que desarrollar la resiliencia frente al cambio climático es para la UE una "inversión estratégica en la competitividad, la seguridad, la salud y la prosperidad de Europa".
Un plan estratégico "único"
El nuevo marco proporcionará requisitos de planificación estratégica más claros. Los Estados miembros podrán cumplir sus obligaciones de planificación en virtud de la propuesta de Ley de Resiliencia Climática, la Ley Europea del Clima y el Reglamento sobre la Gobernanza a través de un nuevo plan estratégico único. También busca mejorar el acceso a información climática armonizada y a soluciones prácticas de adaptación mediante la introducción de tres nuevas herramientas digitales —el Visor Europeo del Clima, el Navegador de Herramientas de Resiliencia Climática y el Explorador de Soluciones de Misiones— que ayudarán a las autoridades a identificar los peligros a los que se enfrentan, evaluar las vulnerabilidades y determinar dónde se necesitan medidas con mayor urgencia.
Los riesgos climáticos varían según los Estados, las regiones y las comunidades, por lo que las medidas necesarias para abordarlos deben tener en cuenta estas diferencias. La iniciativa supone prestar apoyo a las autoridades públicas, las empresas y las comunidades herramientas prácticas para ayudarles a abordar los riesgos climáticos.
Mas cerca - La respuesta de la Unión Europea a la emergencia climática
"La primera y más eficaz medida de adaptación al cambio climático es luchar contra sus causas profundas. Pero incluso mientras trabajamos arduamente para reducir las emisiones, debemos prepararnos para los impactos del cambio climático, que no son justos ni están distribuidos equitativamente", ha indicado Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva.
Según ha añadido, Europa "carece de preparación", por lo que ha apelado a la responsabilidad de "minimizar los costes y el sufrimiento que esto conlleva".
"Esta es la razón por la que proponemos utilizar una trayectoria común de calentamiento global para evaluar los riesgos y prepararse para el futuro. El Marco reforzará la preparación, aclarará las responsabilidades y dotará a las autoridades públicas, las empresas y las comunidades de herramientas prácticas para actuar, prestando especial atención a los más vulnerables", ha remarcado.
Por su parte, Wopke Hoekstra, comisario de Clima, Cero Emisiones Netas y Crecimiento Limpio, ha considerado que la competitividad futura de Europa depende de la capacidad de anticiparse y prepararse para "un clima cambiante".
"Nuestra sociedad y nuestra economía deben ser resilientes desde el diseño o nos arriesgaremos a sufrir una catástrofe por defecto. Cada euro invertido en resiliencia hoy ayuda a proteger el empleo, las empresas y los medios de subsistencia mañana. Este nuevo marco nos ayudará a construir una economía más resiliente y competitiva, al tiempo que garantiza que ninguna región o comunidad se quede atrás", ha concluido.