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Rosa María Molló vuelve a China: "Un país que lidera y saca a sus pájaros a pasear por la mañana merece mi respeto"

  • China inaugura en 2026 el llamado 'quinquenio del asalto'

  • El gigante asiático ha ido haciendo "una conquista muy callada" en África y Latinoamérica

Susana Samhan
12 min.

Rosa María Molló (Lleida, 1963) regresa a Asia 16 años después como corresponsal de RTVE en Pekín para sustituir a Yolanda Álvarez. Vuelve a un país que en este tiempo se ha transformado en una potencia tecnológica y económica global, consolidando su peso geopolítico y superando retos internos estructurales. Un nuevo reto para Molló, que tiene a su espalda más de tres décadas en RTVE, donde ha conducido programas informativos y ha sido corresponsal en Estados Unidos (2003-2008), Asia-Pacífico (2009-2010) y Oriente Medio (2010-2012).Como reportera, ha cubierto la guerra de Afganistán y las revueltas populares de la primavera árabe en Egipto, Libia y Siria. A su paso por Madrid ha sido presentadora de 'Informe Semanal', defensora de la audiencia de RTVE y en el último año ha estado al frente del informativo nocturno 24 horas de Radio Nacional de España.

Pregunta: ¿Cómo te sientes al regresar a la región dieciséis años después?

Respuesta: Es interesante porque todo el mundo me dice 'te vas, pero ya te lo conoces' y realmente no es así, porque voy a encontrarme con una región que no ha cambiado tanto en líneas generales, pero el país central, en el que voy a estar, que es China, sí que ha cambiado. Voy a encontrar un nuevo país, así que es como si estrenara corresponsalía directamente. De un país rural, que estaba empezando a planificar, a la expansión actual; que empezaba a despuntar en tecnología, pero muy poquito; las grandes ciudades estaban todavía muy embrionarias y me encuentro con una China del futuro.

P: ¿Se te había pasado por la cabeza que algún día regresarías?

R: Nunca pensé que volvería a esta parte del mundo como corresponsal. He dejado una parte de mí literalmente en cada rincón que me ha tocado cubrir. Respecto a Estados Unidos, vivo entre los dos países (España y EE.UU.); tengo muchos amigos de Oriente Medio: allí cubrir las revoluciones árabes fue un regalo periodístico; y de Asia me fui. En ese momento no pensé que volvería, pero ahora, tras todos estos años, pensaba '¿a dónde volverías?' Y me venía a la cabeza Asia y, en concreto, China, porque un país que saca a pasear sus pájaros por las mañanas en la jaula se merece mi atención y respeto. Un país que lidera el mundo en tecnología, investigación médica y en otras muchísimas cosas, y que no pierde su tradición, que sabe dónde están sus raíces, no es solo de admirar, me genera un respeto muy grande. Yo quiero hablar de ese país que ha llegado más lejos que nadie en estos momentos, pero que sigue sacando a pasear sus pájaros por la mañana.

P: ¿Hay algún estereotipo que tuvieras sobre China en tu primera etapa que desechaste al ver la realidad?

R: En aquel momento no, pero creo que justamente en esta etapa voy a poder ayudar a romper muchos estereotipos. En 2009, como he dicho, el país era muy rural, la parte servicios prácticamente no existía y ahora son más del 50 % de su economía, con lo cual se nota la transformación. Era la fábrica del mundo, la fábrica barata de explotación del mundo, sobre todo, telas, ropa, juguetes y productos navideños. Vendían televisores en lo que respecta a la tecnología y poquita cosa más, pero ahora ya no es la fábrica barata del mundo y que se vaya olvidando el mundo porque se va a acabar. Y me apetece mucho explicar cómo ellos han conseguido, gracias a los planes quinquenales, esta gran transformación. Me apetece mucho explicar cómo lo han hecho y lo han conseguido, sin romper la paz social que tanto les importa, porque esto sí que es un milagro, logran lo que han hecho a nivel económico y tecnológico, sin que se les rompa y desintegre el sistema, es como un juego de filigranas. Y ver todas estas cosas juntas en directo y poderlo explicar va a ser interesante. Y ahí sí que me comprometo a hacer una información que huya de los estereotipos, porque, honestamente, China no se lo merece.

Ciudadanos de Bijie, en la provincia china de Guizhou, sacan sus pájaros pasear en un parque el 18/07/2020 Costfoto/Future Publishing vía Getty

China ha acabado estos años con los desequilibrios

P: ¿Hay alguna parte de China o del resto de Asia que no hayas visitado que te apetecería conocer?

Siempre es interesante volver a los países que ya has visitado, aunque, como la corresponsalía es Asia-Pacífico, la otra vez trabajé poco sobre Australia y Nueva Zelanda, así que quizás en esta ocasión tenga más oportunidad, pero realmente China ya consume mucho de nuestro tiempo y tengo mucha curiosidad, porque una de las magias que ha conseguido en estos 16 años es acabar con los desequilibrios. En 2020, China declaró oficialmente erradicada la pobreza. Cuando yo estaba, había casi 300 millones de personas en situación de pobreza. Esto es un dato muy significativo y tengo muchas ganas de ver cómo lo han conseguido, porque en esa época había muchas desigualdades y ahora han logrado hacer una sanidad extensiva, universal; han quitado los impuestos de las zonas rurales precisamente para favorecer su desarrollo; han ampliado las pensiones; ha habido una parte de cobertura social que antes no estaba tan atendida y que ahora sí, y que ha ayudado a este crecimiento de las ciudades, porque antes las zonas rurales eran el suministro de la mano de obra en las ciudades y ahora digamos que el país está apostando para que haya un crecimiento más uniforme, digamos.

Por razones de seguridad, hay pocas posibilidades de viajar a las zonas rurales y me gustaría encontrar la manera de poder hacerlo y ver cómo se han desarrollado, que me consta que zonas desérticas ahora son vergeles y que zonas que antes no eran productivas ahora lo pueden ser, que las infraestructuras están por todo el país. O sea, es un país centralizado, pero la centralización se basa en descentralizar y los trenes rápidos van prácticamente por todo el país y comprobar todo esto va a ser interesante.

P: Te vas a la que es la potencia hegemónica mundial. Parece que China le ha adelantado por la derecha a Estados Unidos...

R: Esto va muy vinculado al crecimiento del país, porque digamos que han renunciado tal vez a la libertad por el bienestar, por decirlo así. Y este crecimiento económico y la estabilización interna les permiten ocuparse de otras cosas. También ha venido haciendo una conquista muy callada, porque China está conquistando África y está conquistando Latinoamérica de una forma muy silenciosa. Y con Trump cargándose el multilateralismo, yo creo que los chinos van a sacar su filosofía, de hecho, lo están haciendo, y van a reforzar todavía más este papel de mediador. Es algo muy interesante, porque ya empiezan a decir que quieren participar también en la confección de leyes: hasta ahora China se había mantenido al margen, creando su propio mundo y en este momento está interesada en participar en regulaciones, o al menos no descabalgarse en esa parte. Y por supuesto, están la ASEAN y los BRICS. Con estas crisis multilaterales que vivimos, tenemos que pensar que ya no todo pasa por Estados Unidos y Europa, como creíamos. El mundo está dividido por zonas geográficas, cada una con su influencia, y China -considerando que Rusia es lo que es, un agente desestabilizador- va a jugar y quiere jugar el papel del estabilizador en su región, que es Asia-Pacífico, pero también en el mundo, porque ahora tiene muchos intereses en el mundo. No quema puentes como está haciendo ahora Estados Unidos. Ellos los construyen. El conflicto de Oriente Medio pasa por China no solamente por razones económicas, sino también porque les interesa ampliar su campo de acción allí. Así, la influencia geopolítica de China va a ser todavía más fuerte, pero ya lo es, por supuesto.

Trump admira a Xi porque ha sabido hacer las cosas bien

P: Recientemente, el presidente chino, Xi Jinping, estuvo en la Casa Blanca, donde se reunió con su homólogo estadounidense, Donald Trump. Ambos coincidieron en que han desarrollado una relación personal aparentemente buena, pero al final el encuentro acabó sin grandes anuncios de resultados. ¿Cómo ves esta relación?

R: Trump admira a Xi. Le tiene cierto miedo y creo que hasta envidia. Querría emularlo, pero para eso le falta inteligencia. Vimos todos como el presidente estadounidense no paraba de adular a Xi en su última visita a EE.UU. y se comportaba como un niño intentando llamar su atención, mientras Xi se mostraba impertérrito. El presidente chino es una figura política muy interesante. Ha conseguido un tercer mandato, ha ampliado el poder del partido, ha triunfado en su cruzada anticorrupción. Y lo más interesante desde mi punto de vista es que tiene claro que si pierde el control ideológico el sistema se desintegra. Ha conseguido relenizar el país, con un control férreo de la población que ha aceptado no tener más libertad a cambio de bienestar, sin que haya disturbios. Eso es digno de estudio.

Es verdad que ha habido pocos resultados tangibles de la cumbre, pero yo pienso que hay más cosas que sabemos que sí se han abordado: en inteligencia artificial, China tiene mucho que hacer y que decir, y no se dejará perder la batalla. Estados Unidos piensa que la sigue ganando; yo lo dudo.

Hay algo que me apetece mucho contar cuando esté allí y es que vamos a iniciar ahora, en 2026, el decimoquinto plan quinquenal que instauró Mao en su momento. Él dijo 'vamos a necesitar 15 planes para alcanzar y superar a Estados Unidos'. No se ha equivocado ni un milímetro. Acabamos de salir del plan número 14, que se basaba en la tecnología, lo que se ha demostrado. Pero, además, hemos visto en estos últimos años que los planes quinquenales, que empezaron siendo planes de gran control estatal sobre el resto del país, se han ido amoldando a las nuevas realidades y ahora las empresas privadas participan mucho en ellos. El Gobierno central dice a las provincias y a los bancos 'las ayudas van a ir por aquí' para que ellos sepan dónde hay que invertir, porque es por ahí donde el Gobierno quiere potenciar el crecimiento de esos cinco años.

Tuvieron la agilidad con este último plan quinquenal, donde pasó el COVID y tuvimos la crisis económica, para amoldarse y ser el quinquenio de la tecnología, adaptada a la supervivencia y la independencia, porque no quieren depender de nadie. La supervivencia pasa por el dominio militar también y aquí hay un juego muy interesante, porque solo vemos la parte tecnológica atractiva. Ellos invierten más de un 10% anual en I+D; cualquier país que hiciera esto podría estar a niveles futuristas como los de China. Ellos hacen inversión social y ciudadana en innovación para la sociedad en general, pero no olvidan que quieren ser una potencia hegemónica y que para eso no pueden depender del exterior y han de dominar también la parte militar. Este quinquenio nuevo que estrenamos este año es 'el quinquenio del asalto', que es como rematar todo. Va a ser interesante ver cómo van a materializar este asalto, tanto el interno, que es consolidar todo lo conseguido, como el asalto externo.

A China no le interesa una confrontación militar con EE.UU.

P: Responsables militares de EE.UU. no descartan la posibilidad de una confrontación militar con China antes de 2030, debido a Taiwán...

R: Sí, esto es muy posible, aunque creo que hasta que no tengan todos estos procesos de crecimiento consolidados no va a haber nada que se desmadre en ese campo. China este año, en que Trump ha hecho muchos movimientos expansivos, ha querido marcar territorio y recordar que Taiwán es parte de China. ¿Hasta qué punto le interesa entrar en un conflicto en estos momentos? En este momento no le interesa, porque a China no le interesa nada que genere conflicto y pueda acabar desestabilizando la paz social que vive en estos momentos, conseguida también gracias a la tecnología con un control permanente, biométrico de la población, todo está controlado con cámaras, controles faciales... Por lo tanto, yo creo que hasta que no se consoliden, hasta que no acabe este quinquenio, me extrañaría que entraran en conflicto. Me puedo equivocar, pero haber renunciado a muchas cosas y dar a cambio bienestar, nadie quiere perder esto.

P: Como periodista, tienes ante ti el reto de explicar China ante una sociedad como es la española, que es muy diferente, aunque por otro lado también tenemos muchas cosas en común como la importancia de la familia y la cultura gastronómica.

R: Explicar un país siempre es difícil, si quieres ser respetuoso y no caer en estereotipos, si quieres ser riguroso con los datos que ofreces. Cuando hay dificultades informativas, lo es todavía más, pero en Radiotelevisión Española sabemos que nosotros vamos a contar lo que vemos y a explicar la realidad de la mejor manera, lo bueno y lo malo. China está avanzando en muchas cosas, pero también tiene mucho déficit interno, vive una crisis inmobiliaria muy fuerte, hay una competencia industrial terrible. Dicen que si tu negocio supera los seis meses, ya puede prosperar, pero es que en cualquier sector hay mucha competencia interna y más libertad en este sentido, es decir, no hay libertad ciudadana, pero hay mucho emprendimiento y esto es difícil de contar, pero vamos a intentarlo.

P: ¿Cuál es el principal desafío para informar en China como periodista española?

R: La barrera del idioma es sin duda una barrera importante. Además, los chinos son muy desconfiados con la prensa y no es fácil informar desde China. Aquí también va a haber una gran diferencia. En 2009, llegué muy combativa y aprendí la lección , ahora en 2026 el país ha cambiado, las restricciones para informar son igual o mayores, pero creo que vamos a poder hacer igualmente un buen trabajo y riguroso, y buscaremos la manera para para informar.