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Marine Atlan presenta 'La Gradiva' en la Seminci: "Me interesa la adolescencia porque es un momento muy creativo"

  • Una película con la que ganó el Premio de la Semana de la Crítica en Cannes

  • Se estrena en España el 2 de abril

Jesús Jiménez
8 min.

Ganadora de la Semana de la Crítica en el último Festival de Cannes 2026, La Gradiva es el primer largometraje dirigido por la directora de fotografía Marine Atlan, que acompaña a una clase de adolescentes durante su viaje de fin de curso a Nápoles y Pompeya. Un recorrido durante el que seremos testigos de sus relaciones, sus inquietudes y anhelos, sus flirteos, sus dudas, sus inseguridades, su euforia y su soledad. Se estrena en España el 2 de abril.

La Gradiva es una figura mitológica creada por Wilhelm Jensen en su novela Gradiva: una fantasía pompeyana (1903), que fue analizada por Freud y que ha sido muy influyente en el arte y la literatura del siglo XX, sobre todo en el movimiento surrealista. “Me interesaba la novela y el análisis de Freud –asegura Marine-, sobre todo por su protagonista, ese arqueólogo obsesionado con una joven romana a la que ve en un bajorrelieve y que se acaba convirtiendo un sueño, un fantasma o incluso de un recuerdo que huye. Esto lo uno con el viaje de Toni, uno de los chavales, que idealiza su historia familiar, su novela familiar y da forma a un fantasma”.

“También me interesaba que la película contara un poco esta genealogía entre Freud y Jensen, pero también la parte más surrealista. Para mí, la Gradiva es una especie de figura tutelar que acompaña la película. Significa “la que camina”, una especie de destino, de movimiento. También simboliza lo mitológico que choca contra el realismo en la película”, añade la directora.

Un grupo de adolescentes que contrasta con las ruinas

La película muestra el contraste entre esos jóvenes y sus sueños de futuro con esas ruinas que los rodean. “Quería mostrar lo que sucede cuando somos adolescentes y tomamos conciencia de que pertenecemos a algo más grande que nuestra vida, que formamos parte de una historia que es singular, que es colectiva. Esas ruinas también representan algo que ha existido, pero también tienen algo mágico”, nos explica Marine.

Para crear esas dinámicas de grupo de los adolescentes, observaron a un grupo real en la misma situación. “Me interesaban las dinámicas de poder de un grupo y los roles sociales que se forman en él. También quería ir más allá de los arquetipos y mostrar la ambivalencia e incluso contradicción de los personajes. Es decir, mostrar cómo se comportan en clase de día, pero también lo que hacen en las habitaciones por la noche, en la intimidad”.

“Por eso –añade- me fui a observar a un grupo real de adolescentes que estaban de viaje. Ya teníamos acabado el guion, pero queríamos escuchar sus diálogos sobre lo que sucede en su día a día. También quería que esos jóvenes hablaran de política, porque un recuerdo mío de adolescencia. Quería que tuvieran conciencia política. Y después de observarlos rehicimos el guion”.

“Me interesa la adolescencia porque es un momento de transición muy creativo, muy productivo –nos comenta Marine-. Y este viaje escolar nos revelara muchas socas sobre unos personajes que están cambiando. A los 17 años todo es posible, pero también es el momento en el que las cosas, nuestro futuro, empiezan a decidirse. Tienes que decidir qué vas a estudiar y, a la vez, es un momento complicado desde el punto de vista emocional. Tenemos esta idea de que hay una cierta indiferencia, arrogancia del mundo que construimos a nuestro alrededor. Pero también hay una parte de lucidez. Es una edad en la que estamos muy cercanos a nuestras emociones y esto nos permite contar algo muy potente que llega al mito. Partimos de lo banal, de lo común, de lo que puede parecer casi patético, hasta buscar algo que es de orden humano, existencial”.

Fotograma de 'La Gradiva'

La pasión y la soledad de los profesores

La película también reivindica la labor de los profesores a través de la figura de una entusiasta docente de arqueología. “Quería mostrar a un personaje que tuviera esa vocación, ese deseo de transmitir. Y mostrar cuánta energía se necesita, cuanto compromiso físico e intelectual para enseñar a una clase. También quería mostrar esa soledad de los profesores frente a alumnos que no sienten esa misma pasión. Mostrar las dudas que ella atraviesa”,

“Esa profesora –continúa-, es un personaje muy humano que falla a veces, que otras es injusta, que tiene preferencia por algunos estudiantes, que no entiende porque se sienten así y que a veces se sale de su papel para buscar cosas diferentes, lo que nos lleva de nuevo a la cuestión de la responsabilidad en la parte moral y ética”.

En una escena de la película, esa profesora asegura frente a un bajorrelieve: “Dejad que las emociones fluyan…” “Son las mismas emociones que intento transmitir con la película -nos confiesa Marine-. Yo parto de un registro muy realista que evidentemente habla de una relación con la sociología, un enfoque intelectual del viaje. Pero también quería transmitir esa vitalidad de las emociones. Por eso, poco a poco, nos acercamos al melodrama, porque tenemos medios formales como el color para transmitir esas emociones al espectador y que no sea un pensamiento intelectual, sino una serie de impresiones, sensaciones, emociones… que sienten los personajes”.

Fotograma de 'La Gradiva'

“Toni se ve desposeído de su pasado”

Entre esa veintena de estudiantes destaca Toni, un joven que aprovecha el viaje a Nápoles para buscar el pasado de su abuela. “En este viaje hablamos del exilio –nos cuenta Marine-. De alguien que sueña con una cultura que en realidad no conoce y de una historia familiar que no termina de comprender. Quería mostrar como Toni se ve desposeído de su pasado, pero también de su futuro. Y como va dando vueltas en torno a esa ausencia, esa falta. Y se ve avalado por la falta”.

“Quería contar la película desde el punto de vista de la extranjera que era yo en Nápoles y aprender del viaje de Toni. Mostrando también esta parte más documental, las ruinas y los fragmentos de una cultura con una profundidad espiritual muy grande. Quería contar qué pasa de una generación a otra, qué se transmite, qué tipo de herencia tenemos cuando no tenemos nuestra propia historia”, añade.

Fotograma de 'La Gradiva'

Rosellini y el neorrealismo

Preguntamos a Marine si le ha influido algún cineasta italiano: “Viajé a Italia antes de grabar y he tratado de quedarme con parte de esta herencia neorrealista. Esa idea de articular imágenes de ficción con imágenes documentales, para colocar la película en un lugar que es real, pero sabiendo que todo eso crearía algo, daría una perspectiva que escaparía de mi control”.

“Ahí hay algo del neorrealismo de Stromboli –continúa-. Por ejemplo, de la escena de la pesca en la que Ingrid Bergman ve los peces. Nosotros grabamos una procesión real y cuando el protagonista llega a Nápoles, mezclamos esas imágenes y vimos que funcionaba. Pienso en el neorrealismo de una forma más trágica, como una película de Rosellini, que me gusta mucho y en la que hay un personaje muy ético al que persigue la tragedia y como se debate con cosas que son más grandes que él”.

Siendo directora de fotografía, la de esta película es realmente espectacular y nos muestra una perspectiva de Nápoles y Pompeya muy alejada de la postal turística. “No quería ser muy exhaustiva respecto a Nápoles, porque es una ciudad difícil de grabar y en la que hay muchos contrastes, con lugares muy claros y otros muy oscuros. La idea era partir de lo real, de lo documental para trascender e ir logrando un enfoque más impresionista, como la pintura”.

“Pero no queríamos un resultado perfecto, sino que esa fotografía fuera un sujeto cinematográfico vivo y que creara la impresión de poder atrapar algo fugaz, casi lírico. Por ejemplo, cuando grabamos de noche cuidamos mucho la emoción cromática”.

Fotograma de 'La Gradiva'

“Ni siquiera tenemos la utopía de la igualdad atravesando la política”

Preguntamos a Marine cómo ve ahora mismo la situación de la educación en Francia: “Después de diez años de políticas liberales y de lucha de profesores y alumnos, hay muchos estudiantes que se van a lo privado porque lo público no tiene medios. No hay maestros y las clases están sobrecargadas de alumnos”.

“La educación vive un estado de fragilidad y, sobre todo, ya no se trata de una herramienta de emancipación ni sirve para acabar con las desigualdades, sino que incluso las aumenta. Porque ya ni siquiera tenemos la utopía de la igualdad atravesando la política pública. Además, la educación se está enfocando a preparar a los alumnos para el mercado de trabajo. Ya no es un lugar en el que forjemos el pensamiento, el libre albedrío, o la capacidad para entender el mundo”.

En cuanto a los jóvenes protagonistas, Marine Atlan nos comenta: “Hay uno que se ha apuntado a la escuela de arte dramático porque quiere seguir actuando. Otra está estudiando cine para ser directora. A varios les ha picado el gusanillo del cine, pero yo les he dicho que también estudien otra cosa porque este mundo del cine es muy injusto”.

La Gradiva llegará a los cines españoles el 2 de abril.

Cartel de 'La Gradiva'