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Machirulos en Israel: la desaparición de las mujeres de la primera línea política

  • Las elecciones del 27 de octubre en Israel van a ser las más importantes en sus 78 años de historia

  • Las mujeres pueden ser las grandes perdedoras, con cada vez menos presencia en la vida pública

Aurora Mínguez
4 min.

Todo el mundo coincide: estas elecciones en Israel van a ser las más importantes en sus 78 años de historia. No sólo porque confirmarán si este país se convierte definitivamente-o no- en una democracia iliberal, tecnonacionalista y excluyente, sino porque la mitad de su población, las mujeres, podrían ser las grandes perdedoras, con aún menor protagonismo y presencia en la vida pública

Los años de Netanyahu en Israel han sido también los del retroceso de los derechos de las mujeres israelíes. Ya nadie recuerda que los pioneros que llegaron a Palestina desde Rusia o Centroeuropa a principios del siglo XX eran socialistas, defensores de la igualdad entre hombres y mujeres, de la cogestión y la libertad sexual, hasta el punto de que en los primeros kibbutzim nadie podía estar al 100% seguro de quién era el padre de cada criatura. Las primeras israelíes trabajaban tan duro como los hombres. Pudieron votar ya en 1920 y en el primer Knesset (Parlamento israelí) obtuvieron 11 escaños. La cifra de diputadas ha ido creciendo, muy lentamente, hasta llegar a los 29 escaños actuales. El número de ministras ha caído en los seis últimos años: de 8 en 2021 a 5 en el ejecutivo actual.

La realidad bélica lo inunda todo

El futuro no pinta mucho mejor… El feminismo israelí siempre ha tenido que acomodarse a la realidad bélica. El primer mandamiento es la seguridad nacional, y los derechos civiles se subordinan a ella. Es una sociedad militarizada, la alianza entre pacifismo y féminas emancipadas que empezó en los años setenta resultó dañina, especialmente en los momentos de guerra. Poco a poco, gracias a la presión de los ultraortodoxos —socios de Gobierno de Netanyahu— se está imponiendo la separación entre hombres y mujeres en el ámbito público. Las israelíes tienen que hacer dos años de servicio militar obligatorio, pero no les permiten intervenir en combates de primera línea, especialmente si lo hacen al lado de soldados muy religiosos. Tampoco tienen mucho éxito en sus demandas por acoso sexual en la mili ni por violencia doméstica, a pesar de que las estadísticas muestran un aumento notable de los casos en los últimos años.

Ese menosprecio hacia las aportaciones militares de las mujeres tuvo un trágico ejemplo en los días anteriores a la masacre del 7 de octubre. Varias soldadas que vigilaban la frontera con Gaza detectaron movimientos sospechosos de palestinos. Sus avisos fueron ignorados por sus superiores. Algunas de ellas tuvieron que enfrentarse cuerpo a cuerpo con los invasores de Hamás. Otras fueron secuestradas.

Las mujeres israelíes tampoco tienen libertad en su vida privada. No les hizo ningún favor el Tribunal Rabínico cuando estableció en 1953 que las bodas y los divorcios se tienen que realizar de acuerdo con lo que establece el Rabinato. Una mujer, por ejemplo, no puede divorciarse si el marido se opone y un rabino la apoya. No existen los matrimonios mixtos con personas no judías celebrados en Israel. Hay que irse fuera. Los abortos son pecado. La homosexualidad, también. Las madres solteras no son vistas con simpatía, aunque hayan parido futuros soldados.

El cambio sociológico que supuso en Israel pasar de gobiernos laboristas a conservadores/ultraortodoxos, siempre con los partidos religiosos como piezas esenciales y el auge de los judíos orientales sobre los askenazíes, también ha sido lesivo para los intereses femeninos. Se ha impuesto una visión tradicional de la mujer. Ningún partido tiene una líder como cabeza de lista. Todos son hombres que difícilmente lucharán por cualquier demanda femenina. Según el Instituto para la Democracia en Israel, que elabora un índice mundial de poder político femenino en un total de 148 países, Israel ha descendido del puesto 61 en 2022 al 104 el año pasado.

Shalom - La mujer israelí

¿Sería más fácil lograr la paz con un liderazgo femenino fuerte? Difícil, por no decir imposible, en una región tan sangrienta donde siempre han dominado los machos alfa. Golda Meir ha sido la única primera ministra de Israel entre los años 69 y 74. “Es el mejor hombre de todo mi gabinete”, dijo de ella otro primer ministro, David Ben Gurion, quien mantuvo siempre unas relaciones tensas con ella como ministra y embajadora. Demasiado asertiva, diríamos hoy. Las israelíes lo tienen realmente difícil.