El fabricante de automóviles Seat ha desconvocado los tres turnos del taller de montaje de la línea 1 de la fábrica de Martorell (Barcelona) para este viernes y el próximo lunes tras un fallo en el suministro de las celdas de baterías.
Según fuentes de Seat consultadas por EFE, se trata de "un pequeño fallo de suministro" puntual de las celdas de baterías, que vienen de la planta de PowerCo, en Sagunto, y que hizo que anoche se desconvocaran los turnos de dicho taller de montaje y chapistería para este viernes y también para el lunes.
El resto de los talleres de la línea 1, donde se montan los vehículos eléctricos Cupra Raval, Volkswagen ID Polo y Volkswagen ID Polo GTI, funciona con total normalidad, así como las otras dos líneas de producción de la fábrica, explican las fuentes.
Seat comenzó a fabricar vehículos cien por cien eléctricos en su planta de Martorell en junio de este mismo año, en concreto el modelo Cupra Raval.
Poco después llegaron las noticias del drástico plan de ajuste del grupo Volkswagen, al que pertenece la emblemática marca española, que hicieron sonar todas las alarmas sobre la continuidad de Seat más allá del 2030.
La crisis de Volkswagen
El ya no tan gigante teutón ha aprobado un plan de ajuste de 50.000 despidos entre su plantilla de 670.000 trabajadores en todo el mundo hasta 2030. También peligran cuatro plantas en Alemania y reducirá la producción de sus modelos un 50%. La junta directiva, por el momento, no ha dado la estocada final a SEAT. No obstante, la firma española advirtió en un comunicado de que su futuro está en el aire por "una regulación cada vez más exigente" y "el coste de la electrificación" que demandan una "inversión necesaria para desarrollar una nueva generación de modelos eléctricos" lo que hace que apostar "por la marca SEAT sea cada vez más complejo".
Así, destaca que todo dependerá de la evolución de los próximos años y cree que "siguen siendo posibles varios escenarios más allá de 2030".
¿El fin del liderazgo europeo en automoción?
La situación actual de Volkswagen y otros fabricantes europeos como Stellantis y Renault, es el resultado de tres factores concurrentes:
- La competencia de China. El gigante asiático ya no es solo un mercado de exportación, sino un competidor formidable. Sus marcas producen vehículos eléctricos con tecnologías de baterías más avanzadas y a costes significativamente menores, entre un 25% y un 30% más baratos. Ahora mismo es el mayor exportador de coches, y no solo eléctricos, del mundo. "El 30% de los automóviles que circulan por el mundo son chinos," recuerda May López, profesora de OBS Business School y directora de Empresas por la Movilidad Sostenible.
- Una transición hacia el vehículo eléctrico cargada de burocracia. La UE fijó el fin de los motores de combustión para 2035. Los fabricantes tradicionales han tenido que invertir miles de millones en reestructurar sus plantas mientras la demanda interna de coches eléctricos en Europa se ha estancado debido a los altos precios y la falta de infraestructura de carga.
- Pérdida de competitividad por los altos costes de la energía. Europa, y especialmente Alemania, sufre por los altos costes de la energía, agravados tras la pérdida del gas ruso barato, y una regulación burocrática muy estricta, lo que encarece la producción frente a Estados Unidos o Asia.
López resume estos tres factores en uno de carácter global: "Desde el minuto uno ha habido falta de estrategia en Europa para liderar al sector de la movilidad eléctrica", quien añade que además, "le echamos la culpa al vehículo eléctrico, pero la culpa es que falta un proyecto europeo de movilidad global, con todo tipo de coches".